Golf | Masters de Augusta

Rahm da una de cal y otra de arena en el Masters

El vizcaíno mejora lo suficiente como para pasar el corte en una segunda vuelta de 70 golpes (-2). Olazábal se despide con un 79.

Rahm da una de cal y otra de arena en el Masters
JARED C. TILTON
Jorge Noguera
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
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Con una vuelta de 70 golpes (-2 para +4 en el acumulado), Jon Rahm cogió asiento en el fin de semana del Masters de Augusta. Lo de este viernes no fue ni lo del jueves ni una exhibición. Más bien un término medio. Más inspirado que en el primer acto, pero solo a ratos. Embocó tres birdies y se dejó algún otro por el camino, los que le habrían dado holgura respecto a la mitad ‘mala’ de la tabla. Al final la produjo el campo. Pero la justa y necesaria.

Se juega estos días Augusta en unos niveles de dureza pocas veces vistos. La primavera, caliente y seca en el sur de Estados Unidos, reseca unos greenes que expulsan bolas como el ICE migrantes. “Lo de ayer (por el jueves) no me lo quité de la cabeza ni en la cama. Sabía lo que estaba haciendo mal, pero no es tan fácil llegar a algunos golpes en un campo con estas condiciones. Aun así del 14 al 18 he jugado bien. Una pena no convertir por lo menos la del 15″, apuntaba el vizcaíno, que en el citado tramo se dio varias oportunidades coincidiendo con la visita de Rafa Nadal, quien a esa altura se unió a la tropa de seguidores del partido con Ana Botín.

Tuvo una buena opción en el 15, que este viernes se jugaba muy largo pese a una bandera corta y la brisa ligera (de lo que merecería ser calificado como viento, ni gota en lo que va de torneo); la del 16, birdie tras un golpazo a la pendiente de la derecha del green, que hizo su trabajo acercando la bola a un metro del hoyo, y en el 17 con un wedge correcto que botó corto y le obligó a un putt largo errado después. Había tenido buenos momentos también por los nueve primeros. Le sacó el birdie al 2, el único par 5 en el que ha restado hasta ahora, con un approach sublime, y estuvo cerca de darse nuevas alegrías en el 3 y el 4, antes de enchufar al fin un putt largo en el 5.

El 6 y el 7 también verían buenos golpes del León de Barrika, aunque estos sin recompensa. En el 9 cometió su único bogey. Amen Corner, la endiablada sección de Augusta que puede presumir, al contrario que la mayoría, de haber jugado bajo par a lo largo de su carrera, la cubrió sin problemas, y de hecho el 12 le volvió a negar un birdie al que ha opositado en ambas jornadas. Estuvo toda la mañana a un tris del despegue que no llegó. “El birdie del 16 me relajó bastante”, decía de una pelea por el corte a la que un campeón nato como él no está demasiado acostumbrado. “Estaba pendiente y lo he tenido más en mente sobre todo en el 11 y el 12″, reconoció.

Su jueves le condena a ver desde lejos la pelea por la chaqueta verde, cuyo resultado dependerá de “hasta donde quieran llegar con el campo”. “A ver si mañana (por el sábado) me acerco al par. Necesito una vuelta de aúpa y aun así estaría lejos de la cabeza", se emplazó a seguir escalando en la tercera vuelta. “Ninguno. Golf es golf y el LIV te prepara para los grandes como cualquier otro torneo del mundo”, negó que su militancia en la superliga saudí le haga un flaco favor de cara a su desempeño en el Grand Slam.

Olazábal se despide

El subir de Rahmbo fue el bajar de su paisano Chema Olazábal, que dijo adiós a su 37º Masters con una vuelta (79 impactos, +7 para +9) mucho más ajustada a las capacidades de un golfista de 60 años en un campo tan recio como este que la que protagonizó el primer día, cuando cubrió 13 hoyos en -2, libre de bogeys, dando un clinic de juego corto, y llegó a liderar el torneo un rato largo. Los 34 golpes con los que cerró la primera mitad del recorrido entonces, igualando su récord en la cita, se convirtieron esta vez en 42, con dos bogeys y dos dobles bogeys. Completaría la segunda al par, tras otro revés en el 11 y el único birdie del día, con un golpe fabuloso en el 16, pero no fue suficiente para alcanzar el corte.

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