Juegos Invierno | Snowboard halfpipe

Queralt Castellet, a por la medalla más cara de su carrera

La catalana afronta sus sextos Juegos de Invierno, más que nadie en España, con “el nivel más alto que se ha visto nunca” en halfpipe.

10/02/26 JUEGOS OLIMPICOS INVIERNO MILAN CORTINA 2026
ENTREVISTA QUERALT CASTELLET
DIARIO AS
Jorge Noguera
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
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Es mediodía en Livigno y un ejército de riders se desliza por el halfpipe construido en el Mottolino. Una obra de ingeniería colosal, exige armar un bloque gigante de nieve que luego se va horadando cuidadosamente con unos artefactos similares a una tuneladora, para darle la forma de acequia que luego los deportistas explotan en sus acrobacias ‘imposibles’. De repente emerge una figura en lo alto. Viste de rojo España. “Ahí va Queralt”, lanzan los integrantes del equipo técnico del COE que siguen la sesión, con el jefe de competición del organismo olímpico, Ricardo Leiva, a la cabeza, mientras la catalana completa una de las múltiples bajadas de preparación que hará camino a la calificación de este miércoles (10:30, Eurosport, HBO MAX y RTVE).

Serán los sextos Juegos para la Sabadell, de 36 años. Más que nadie en el deporte invernal de este país (en los de verano García Bragado llegó hasta las ocho apariciones). Los afronta sin urgencias, pues hace cuatro años, en Pekín 2022, adornó con una plata un palmarés en el que ya figuraban dos medallas mundiales y desde hace unas semanas cuatro ya en los X Games, la meca del deporte extremo. “Fue un momento muy especial para mí, después de tantos años intentándolo, conseguirlo a los 32 años fue increíble, espectacular”, apunta al respecto en el episodio dedicado a ella de la serie de Eurosport y HBO Max Athletes to watch: Winter Olympics 2026, al que AS ha tenido acceso en exclusiva. “La medalla de Pekín lo que me ha traído es valoración y respeto. Sobre todo de deportistas que están aquí. Pero no es ninguna ventaja tenerla. Ahora sé que se puede conseguir y voy a ir con todo a por otra”, completaba con ambición este martes en un encuentro con la prensa acreditada para Milán-Cortina. Y no sorprende. Si no fuera por ambición, ¿qué otra cosa podría llevar a alguien que ya lo tiene todo en su deporte a enlazar todo tipo de piruetas a más de cinco metros del suelo, con millones de metros cúbicos de nieve apelmazada como pista de aterrizaje?

Por otra parte estos Juegos son un reto para Queralt. Aunque sea por ver hasta dónde es capaz de llegar su experiencia ante el aumento exponencial del nivel en la modalidad que ella misma describe. “Tenemos el nivel más alto que se ha visto nunca en halfpipe. Voy a tener que sacar todo y hacerlo lo mejor que lo he podido hacer nunca para entrar en la final. Todas las chicas están empujando mucho”, explica. Lo que no ha cambiado es el rival a batir. Sigue siendo la estadounidense de raíces coreanas Chloe Kim, campeona en las dos ediciones anteriores y en tres de los cuatro últimos Mundiales, ocho veces oro en los X Games.

Kim, 11 años menor, admira a Queralt. Y Queralt admira a Kim. A menudo entrenan juntas. “Soy consciente de que compito con chicas que tienen la mitad de mi edad. Me hace feliz y me enorgullece ver a estas chicas que me han tratado con respeto y admiración desde el principio. Compito contra ellas, pero sé que en sus vidas he sido un referente. Eso me hace muy feliz. Es motivador”, celebra Queralt también en su capítulo de Athletes to watch.

La incertidumbre viene por dos frentes. El primero, el pipe en sí. Ha habido algún problema en los días previos por culpa del calor, que ha hecho que la nieve se desprendiera más fácilmente de las paredes y se fuera al centro de la ‘tubería’, por lo que ha estado algo “bacheado”. “Era difícil encontrar el ritmo al principio, pero han conseguido corregirlo”, afirma Castellet. Y lo corrobora una estampa en el entrenamiento matutino: una legión de operarios sobre tablas bajando simultáneamente para apelmazar de nuevo la nieve. El otro es que Livigno es un snowpark inédito a este nivel. “Nunca antes habíamos estado aquí, no hay test previo. Pero es lo mismo para todos, una situación nueva a la que hay que adaptarse. Está en muy buenas condiciones”, zanja Queralt, que llega a estos Juegos con “todo bien atado” y el modus operandi cristalino: “El objetivo siempre es planchar la ronda que quieres hacer. Si trabajas mucho, los resultados vienen”

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