Australia se subleva ante Estados Unidos para ser “la envidia del mundo”
Tras discutirle hasta el final el medallero en París 2024, la natación australiana establece un plan para ser el número 1 en oros y podios en Brisbane 2032. Y en mitad del camino, Los Ángeles 2028.


La batalla ha comenzado, si es que en algún momento había dejado de existir. Chispas saltaron en La Défense Arena entre Estados Unidos y Australia por el medallero de la natación, dominado por los oceánicos hasta la última sesión, y la rivalidad crecerá en las próximas citas olímpicas. Porque los Juegos de 2028 se celebran en Los Ángeles y los de 2032, en Brisbane. Y porque los australianos, que ya en París 2024 sacaron 18 medallas (siete oros) con 41 nadadores en liza -Ariarne Titmus, Kaylee McKeown y Cameron McEvoy como máximos exponentes- tienen un plan.
El deporte que más alegrías olímpicas ha dado al país oceánico (239 medallas) presentaba este jueves un plan estratégico enfocado hacia Brisbane 2032, aunque ya se pone en marcha y se revisará tras Los Ángeles 2028. Se titular Inspire Australia through Swimming (Inspirar a Australia a través de la Natación) y se plantea unos objetivos insuperables: ser los números 1 del mundo, tanto en oros como en medallas totales, con podios en todas las pruebas de relevos (siete), así como “diseñar un calendario de competición que sea la envidia del mundo en Brisbane 2032″.

Fortalecer, crecer y ganar bien son los tres pilares de este plan pensado por Swimming Australia, cuyo CEO, el exnadador Rob Woodhouse, propone dar un paso adelante “en el que desde hace tiempo ya es el principal deporte olímpico y paralímpico de Australia”. Dentro de ese primer puesto del medallero en Brisbane 2032, también se marcan la meta de que como mínimo la mitad de los tiempos olímpicos sean iguales o mejores que en los Trials y de tener a 32 deportistas entre los cinco mejores, alcanzando el mejor resultado de la historia australiana tanto en medallas como en medallistas.
Muchas y variadas son las herramientas propuestas para lograr esos ambiciosos objetivos. Como formar a más profesionales de alto rendimiento, alinear los intereses de federaciones, clubes y deportistas, hacer el proceso comprensible al nadador, emplear tecnología punta, desarrollar diversos programas por todo el país, y permitir el acceso a los deportistas de elite a planes de desarrollo educativo, profesional o personal. También atraer, capacitar y retener a técnicos cualificados, para evitar seguramente casos recientes como el de Michael Bohl, ahora en China.
Swimming Australia is pleased to launch ‘Swimming 2032’, the strategic plan for 2025-2032.
— Swimming Australia (@SwimmingAUS) April 3, 2025
This strategy sets the path forward for the organisation and the sport, with a focus on maximising the opportunity leading into the 2032 Brisbane Games.
The strategy, Inspire Australia… pic.twitter.com/Uir5l9He3l
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Pero también cuenta ‘Inspire Australia through Swimming’ con un plan comunicativo, de marketing y digital para atraer el interés de la población, que se sienta partícipe. Y una colaboración con Sport Integrity Australia para que la natación sea reconocida como el deporte más seguro. Obviamente, todo ello no será gratis, y al margen de las instalaciones que se preparan para Brisbane 2032, con un coste aproximado de 600 millones de euros, para desarrollar la estrategia deportiva prevén fórmulas para aumentar los ingresos y los activos en un 30 por ciento.
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