Golf | Masters de Augusta

McIlroy revienta el Masters de Augusta

El vigente campeón se distancia en cabeza con un 65 antológico y administrará el fin de semana una renta de seis golpes sobre un pelotón de estrellas.

McIlroy revienta el Masters de Augusta
Mike Blake
Jorge Noguera
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
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Rory McIlroy, el hombre del corazón mil veces roto, el que por momentos llegó a parecer que no completaría nunca un Grand Slam al que estaba destinado desde la cuna, es ahora uno liberado. Liberado de la losa que supusieron once años de continuas decepciones, de expectativas defraudadas. La chaqueta verde del año pasado, con la que se unió a Sarazen, Hogan, Player, Nicklaus y Tiger en la mesa de los golfistas con los cuatro grandes en su palmarés, ha abierto la caja de los truenos, y el resto de los convocados a la 90ª edición del Masters la sufre estos días. Tras entregar un 65 antológico (-7 para -12)este viernes, el norirlandés marcha firme hacia su segunda victoria consecutiva en el Augusta National, algo que solo han logrado los citados Nicklaus y Tiger además de Nick Faldo.

Dos teorías se articulaban en torno al de Holywood en la aproximación a este Masters. La que decía que la riada de compromisos que tiene que afrontar el defensor del título, las entrevistas, la cena de campeones o el estreno del documental de Amazon que recorre los entresijos de ese triunfo, le distraerían de la tarea. Y por otro lado la que apuntaba a lo que ha ocurrido en las dos primeras vueltas del torneo, la eclosión de un talento antes agarrotado por la pesada losa que tuvo que cargar en esa década agridulce.

Tras 36 hoyos que comprenden dos de los mejores resultados en su carrera en este torneo (el 65 de este viernes, que ya hiciera el primer día en 2011, el mejor, el 67 del jueves el segundo mejor), McIlroy tiene un colchón de seis golpes para administrar durante el fin de semana. No anda fino desde el tee, pero tampoco lo estuvo hace un año. Ha cogido 12 calles en dos jornadas, cinco en la primera. Es el segundo jugador en los últimos 10 años que juega en 67 impactos o menos, tras los 65 de Hideki Matsuyama en la tercera ronda de 2021, con un bagaje tan pobre con el driver. El secreto es que aprocha de cine, entre los 11 que más greenes han cogido. Es casi infalibe en el up and down, brillante por momentos como en su chip en el 17, que fue para dentro desatando la locura entre los patrons. Y patea aún mejor. Una fórmula casi infalible en este torneo.

Así ha fraguado el quinto mejor acumulado a mitad de camino en la historia del Masters y la segunda mayor renta de un líder en la historia de los grandes, la mayor en este, con dos vueltas por jugarse. Le va a hacer falta, porque el pelotón de perseguidores lo conforman nombres de mucha enjundia. En -6 andan Sam Burns, huérfano de majors pero uno de los mejores pateadores del mundo, y Patrick Reed, chaqueta verde de 2018. Al -5 se han aupado Justin Rose, que le llevó al playoff el año pasado, Shane Lowry y Tommy Fleetwood, dos de los mejores jugadores del mundo entre los que aún no han puesto pica en el Grand Slam. En el -4 merodean Wyndham Clark, campeón del US Open en 2023, y Tyrrell Hatton...

Por el camino se han quedado otros gallos, llamativa la escabechina del LIV, que ha perdido a su gran estandarte junto con Jon Rahm, un Bryson DeChambeau que llegó dentro del corte al 18 este viernes y salió de allí con un triple bogey y un billete a casa, además de a Bubba Watson, Tom McKibbin, Cam Smith, Carlos Ortiz. De los que han pasado, Hatton es el único bajo par y Rahm y Sergio García coquetearon con el adiós.

“Creo que siempre he tenido más o menos claro cómo jugar este campo. Incluso en mis inicios. En 2009, mi primer año en el Masters, hice 30 por los nueve segundos el domingo. Siempre he tenido cierta habilidad para coger buenas rachas. Mi mantra en esta vuelta ha sido: ' Sigue pegando, sigue pegando, sigue pegando duro, incluso aunque no cojas calles”, diseccionó la vuelta antes de irse a desconectar. El sábado por la mañana verá tenis antes de volver a salir al campo: “Hay dos muy buenas semifinales en Montecarlo, una con Sinner y Zverev y otra con Alcaraz y Vacherot. Las veré. Estos días he estado viendo tenis por las mañanas, así que seguiré con ello”. También pasará tiempo con su pequeña, Poppy. Tienen pendiente terminar Zootopia 2. El año pasado vieron la primera parte. ¿Se siente intimidante en un estado de gracia como el que atraviesa? “No”, dice. Habría que preguntarles a los demás.

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