Los Seahawks o cómo derribar todo para volver a la cima
Seattle vuelve a ganar un anillo 12 años después, y lo hace después de dos temporadas en las que drásticas decisiones han salido muy bien.


Doce años después del que, hasta ahora, era su único título, los Seattle Seahawks vuelven a reinar en la NFL. El equipo del estado de Washington dio una lección defensiva para vencer en la Super Bowl a los New England Patriots (13-29) y levantar nuevamente el trofeo Vince Lombardi, seguramente antes de lo que se esperaba que lo hicieran hace unos pocos años. Son muchas las claves del éxito de los Seahawks, basado en una sensacional defensa tejida por Mike Macdonald, el entrenador que en su segunda temporada al frente del equipo ha sido capaz de crear un proyecto arrollador. Magníficas elecciones en el Draft y plena confianza en decisiones arriesgadas también cimentaron el éxito de estos Seahawks, una franquicia que supo derribar todo lo que había para volver a lo más alto.
Nada queda de ese equipo de Seattle que ganó el título en 2014, y que luego se quedó a un solo pase de repetir victoria en 2015. Ese proyecto, como el de ahora, también estaba basado en una sólida defensa, que por aquel entonces se conocía como la Legion of Boom, y que con jugadores como Richard Sherman, Earl Thomas, Bobby Wagner o Kam Chancellor era todo un tormento para sus rivales. La diferencia con el presente puede ser que su ataque de esa era, liderado por un Russell Wilson que pasó los mejores años de su carrera en los Seahawks, seguramente era más vistoso que el actual, que tampoco es que se quede corto. El paso del tiempo, inevitable, ha hecho que ya no quede ni rastro de esos jugadores, pero el tiempo en el que Seattle ha estado huérfano de un proyecto que aspire a todo ha sido muy corto.
Tras no ganar un solo partido de playoffs desde 2019 y después de una temporada en la que se quedaron fuera de postemporada, en 2024 comenzaron los cambios drásticos en los Seahawks. La franquicia separó su camino del de Pete Carroll, el entrenador que llevaba al frente del conjunto desde 2010 y que había comandado toda su era dorada. Un adiós sorprendente, aunque necesario, para enderezar el rumbo. Llegó, con tan solo 36 años, Mike Macdonald, que no tenía experiencia previa como head coach en la NFL, avalado por un buen hacer como coordinador defensivo de los Baltimore Ravens, y enseguida se notó su mano en la mejoría defensiva de Seattle. Mientras tanto, se iban haciendo muy buenas elecciones en el Draft, como Jaxon Smith-Njigba, seleccionado en 20º lugar en 2023, Kenneth Walker, 41º en 2022, Devon Witherspoon, 5º en 2023, o Nick Emmanwori, 35º en el del año pasado. Todos ellos son y van a ser estrellas de la NFL durante mucho tiempo.
El rumbo era el correcto, pero quedaba todavía trabajo por hacer, y el verano pasado fue fundamental para ello. Se tomaron un par de decisiones arriesgadas que, un año después, se puede asegurar que han salido a las mil maravillas. Se decidió partir peras con D.K. Metcalf, que era su receptor estrella y al que se traspasó a los Pittsburgh Steelers, dándole a Smith-Njigba los plenos poderes de número uno, y el joven ha respondido siendo nombrado este curso mejor jugador ofensivo del año. Y también se dio puerta a Geno Smith, que es cierto que estaba jugando a un buen nivel como quarterback para sorpresa de muchos, pero el dinero que pedía en su contrato hizo que los de Seattle buscasen otra opción. Dieron, entonces, con Sam Darnold, que fue elegido en tercera posición del Draft de 2018 por los New York Jets pero no estuvo a la altura de las expectativas.
Cuando parecía que Darnold estaba abocado a ser un quarterback suplente más en la liga, como estuvo en los San Francisco 49ers en 2023, aparecieron al año siguiente los Minnesota Vikings, en los que comenzó a ser un jugador muy sólido. Aquello llamó la atención de los Seahawks, que apostaron por el quarterback de 28 años como sustituto de Smith. No aparece, ni seguramente aparecerá, Darnold en los tops que se hacen sobre los mejores QBs de la NFL, pero el pelirrojo ha sabido interpretar a la perfección qué se le pide en Seattle. Teniendo una defensa tan segura y sólida, Sam ha sabido no meterse en líos, como demostró en la Super Bowl, y también ha entregado actuaciones fantásticas, esas que se le anticipaban cuando llegó a la liga con muchas expectativas. Ha resultado fundamental también la figura de Klint Kubiak, que aterrizó para esta temporada como coordinador ofensivo y le dio vitalidad al ataque, tanta que acaba de aceptar el puesto de entrenador jefe de Las Vegas Raiders. Fue el golpe definitivo para que el derrumbe completo de Seattle resultase en una sensacional manera de regresar a la cima.
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