Los Fireballs de Sergio García hacen ‘marca España’ en el LIV
El castellonense confirma un cambio de identidad próximo mientras abre la estructura, por primera vez íntegramente española, a patrocinios de empresas nacionales.


Si el LIV se configura cada vez de forma más clara como una competición de selecciones nacionales, la ‘marca España’ está a buen recaudo. La van a representar los Fireballs, el equipo capitaneado por Sergio García que, camino a su quinta temporada de existencia, este 2026 estará integrado exclusivamente por jugadores españoles con la marcha del mexicano Abraham Ancer a los Torque y la reincorporación del madrileño Luis Masaveu.
Sergio tendrá bajo su ala también a Josele Ballester y a David Puig, que completan la que seguramente sea la mejor camada joven de toda la superliga financiada por el Fondo Público de Inversión saudí (PIF por sus siglas en inglés), con tres de los proyectos más interesantes del golf profesional en la actualidad a las órdenes de uno de los jugadores más importantes que ha dado este siglo.
“Para mí es un honor y un placer poder tener un equipo totalmente español, es algo que obviamente sí que era mi idea desde el principio, pero no es fácil de conseguir. No sólo porque quieres conseguir jugadores que tengan buen potencial, que sean buenos jugadores, además que sean buenas personas también, y la verdad es que este año tengo tres ‘jabatos’ aquí que son espectaculares. Sobre todo son buenas personas y vamos a disfrutarlo mucho”, valoró la nueva configuración de su plantilla este lunes, en un encuentro telemático con la prensa española, García, que además profundizó en esa ‘españolidad’ asegurando que están abiertos a recibir propuestas de patrocinio de empresas nacionales: “Esperamos que gracias a ello España se ponga detrás nuestro y nos apoye y sintamos su aliento en cada torneo, sobre todo cuando vayamos a jugar a España. Nos encantaría poder representar a España y a cualquiera de sus empresas por todo el mundo”.
La transformación de los Fireballs en una especie de selección nacional se produce en sintonía con otros movimientos que han convertido a los Majesticks (Poulter, Westwood, Horsfield y el retornado Canter) en una organización completamente inglesa y a los Torque (Niemann, Ancer, Ortiz y Muñoz) en una totalmente sudamericana. Por otra parte ya hace tiempo que en los Ripper solo juegan australianos (Smith, Herbert, Jones y Leishman), en los Stinger exclusivamente sudafricanos (Oosthuizen, Grace, Burmester y Schwartzel), en los Hyflyers solo estadounidenses y en los Iron Heads asiáticos. Parece ser este, el de apelar al patriotismo, un curso natural de evolución a la hora de captar aficionados para una competición que a lo largo de cuatro temporadas no ha conseguido convertirse en un competidor serio para los ircuitos tradicionales en lo que a audiencias se refiere.
En el caso de los Fireballs, está en marcha una remodelación de su imagen, que le acercaría más a conceptos cardinales de la cultura española. En ese sentido, el LIV registró hace tiempo sus derechos sobre la marca Real Club de Toros Golf Club. Lo siguiente en la lista de deseos de Sergio sería una mayor presencia del circuito en España, donde ha tenido una parada anual, en Valderrama, desde 2023. “Sería bonito poder conseguir dos torneos del LIV en España. El único problema es que, al ser 14 torneos, no es fácil. Seguro que los sudafricanos también quieren tener dos en Sudáfrica, y los australianos dos en Australia. Y hay otros países que, sin ninguna duda, les gustaría coger más de un torneo. En estos momentos el único que lo hace es Estados Unidos, por lo grande que es el mercado. En un futuro nunca se sabe. Nosotros lo único que podemos hacer es dar el máximo, representar a España de la mejor manera posible durante todo el año en todas partes del mundo. Y luego, cuando vayamos a España, sea en Valderrama este año, o Madrid, o Valencia, o donde vayamos a jugar, disfrutarlo al máximo”, apuntó al respecto.
Cambio de formato
El de Borriol fue interrogado también por el cambio de formato, de 54 a 72 hoyos por torneo, operado por la propiedad para alinearse con los requisitos necesarios para formar parte del ranking mundial, que considera beneficioso: “Llevo toda mi vida jugando 72 hoyos. Al final cuanto más golf se juega, más se separa el talento en las clasificaciones a lo largo de la competición, y con el nivel de equipo que tenemos nos va a venir bien. Yo creo que cada uno tendrá su opinión y en este aspecto creo que nos es un poco indiferente. ¿Perdemos la identidad? Yo creo que no. Porque al final si vienes a ver un torneo de LIV te das cuenta que es un producto distinto, y aunque se haya dado una vuelta más, con un par de cambios, cuando estás viendo el torneo te das cuenta que es algo distinto. Lo del ranking mundial es positivo.Si vamos a conseguir puntos es bueno. Con ganas de ver eso".
La marcha de Koepka
“La verdad es que no he hablado con él, pero yo creo que al final cada uno toma la decisión que creemos que es mejor para nosotros y para nuestras familias, de la misma manera que yo en mi caso vine aquí al LIV y a los Fireballs y hay que aceptarlo. Yo creo que está haciendo lo que cree que es mejor para él y el tiempo dirá si acierta o se equivoca”, terció el castellonense en el tema más candente de la actualidad del circuito, la primera ‘deserción’ seria que se produce en sus filas, con el anuncio hace unos días por parte de Brooks Koepka, ganador de cinco majors, de que abandonaba el barco con un año de contrato aún por cumplir.
El calendario
En este punto dejó una noticia Sergio, que anunció que tiene planeado jugar el torneo del circuito europeo en Baréin del 29 de enero al 1 de febrero y “probablemente un par más” más adelante en la temporada. Afirmación que sorprende, pues técnicamente el curso pasado no cumplió con el mínimo de torneos establecido por el DP World Tour para mantener la tarjeta, de lo que se deduce, a falta de una aclaración solicitada por este periódico que al cierre de esta noticia aún no se había producido, que lo hará por la vía de las invitaciones. Al menos hasta que se aclare el panorama de las multas impuestas a los ‘fugados’ al LIV, que tendrá un punto de inflexión en la resolución que más pronto que tarde debería dictarse sobre el caso de Jon Rahm y Tyrrell Hatton. “Sería lo ideal”, aseguró respecto a una posible reducción de las cuantías o una amnístía total.
“Sería bonito, no solo para nosotros, también para todos estos jóvenes que probablemente también quieren jugar un poquito en el tour europeo. A lo mejor para nosotros, que llevamos muchos años y afortunadamente no ha ido mal la cosa, que acaben multándote un millón o un millón y medio de euros, obviamente no gusta, pero te lo puedes medio permitir. Para estos jóvenes que están saliendo significa mucho. Les corta un poquito en su trayectoria, entonces esperemos que eso se pueda seguir mejorandon y les dé más opciones de jugar en diferentes sitios”, completó. Josele, por su parte, aseguró que sigue pendiente de las invitaciones solicitadas para jugar en la gira del Golfo que arranca en Dubái este jueves, donde estará David Puig, y Masaveu apuntó que jugará recurrentemente las International Series del Asian Tour como complemento al LIV, en busca de puntos de ranking que le den acceso a los majors en lo que la superliga consuma su adhesión al sistema.
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