Las reinas olímpicas
De la pionera Miriam Blasco en 1992 a las Guerreras del waterpolo en 2024, las mujeres españolas han ido dando bocados de oro en los Juegos Olímpicos.


El barón Pierre de Coubertin, creador de los Juegos Olímpicos modernos, fue un visionario pero también un misógino que consideraba que el único papel de una mujer debía ser el de entregar los laureles a los campeones. A partir de ahí, a ellas les tocó ir saltando barreras. En el panorama internacional y, por supuesto, en España. Lili Álvarez y Rosa Torras fueron las primeras en participar en unos Juegos, en París 1924. Luego llegó una sequía de 36 años hasta las 11 que acudieron a Roma 1960 (ni siquiera había nacido AS como diario), la gesta de la nadadora Mari Paz Corominas como primera española en lograr un diploma olímpico, el boom de Blanca Fernández Ochoa en febrero de 1992 en los Juegos de Invierno de Albertville colgándose la primera medalla olímpica (bronce en esquí) y, por fin, la explosión en Barcelona 1992.

En la ciudad mágica, el 31 de julio, Miriam Blasco se convertiría en la primera medallista española en unos Juegos de verano, pero además como campeona olímpica. Un pleno. Lo logró en el tatami del Palau Blaugrana en judo (-56 kg). Feliz y rota a la vez, puesto que veinte días antes su entrenador, Sergio Cardell, había fallecido en un accidente de tráfico. “No podía ser feliz porque culminaba el sueño de dos personas y una de ellas no estaba”, recordaba más tarde. Ella abrió la espita y en Barcelona llegarían más oros: Almudena Muñoz (judo), el de Theresa Zabell (única bicampeona olímpica) y Patricia Guerra en vela... y el del primer equipo, las Chicas de Oro del hockey hierba.
Ellas fueron las que abrieron la puerta a las que llegaron después. Faltaban oros en dos de los deportes ‘nobles’ del olimpismo. Y llegaron con el de Mireia Belmonte en natación (200 mariposa) en Río 2016 y el de Ruth Beitia en atletismo (salto de altura) en la misma cita. “Fue la consecución del sueño de toda una vida, desde que era muy pequeñita”, reconoce la badalonesa.


















La de Brasil fue la cita en la que Carolina Marín asaltó desde Huelva un mundo reservado a asiáticas, el del bádminton, y hubiera seguido bañándose en oro si las malditas lesiones de rodilla se lo hubiesen impedido. Y en el que una mamá, Maialen Chourraut, vivía el gozo de subir al podio delante de su hija Ane, avanzando en la conciliación.
Lydia Valentín también llegó a lo más alto, en halterofilia, pero sin escuchar el himno en el podio. Rivales tramposas, dopadas, le arrebataron esa gloria. Pero tres medallas (oro, plata y bronce) cuelgan de su pecho.
LAS CAMPEONAS OLÍMPICAS
Barcelona 1992, Selección Hockey hierba
- Barcelona 1992, Miriam Blasco(Judo)
- Barcelona 1992, Almudena Muñoz (Judo)
- Barcelona 1992, Zabell y Guerra (Vela)
- Atlanta 1996, Equipo (Gimnasia rítmica)
- Atlanta 1996, Zabell y Dufresne (Vela)
- Sídney 2000, Isabel Fernández (Judo)
- Londres 2012, Lydia Valentín (Halterofilia)
- Londres 2012, Marina Alabau (Vela)
- Londres 2012, Echegoyen, Pumariega y Toro (Vela)
- Río 2016, Mireia Belmonte (Natación)
- Río 2016, Maialen Chourraut (Piragüismo)
- Río 2016, Carolina Marín (Bádminton)
- Río 2016, Ruth Beitia (Atletismo)
- Tokio 2020, Fátima Gálvez (mixto, Tiro)
- Tokio 2020, Sandra Sánchez (Kárate)
- París 2024, María Pérez (mixto, Atletismo)
- París 2024, Selección (Waterpolo)
Noticias relacionadas
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp.
¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí
Rellene su nombre y apellidos para comentar