Ilusión a toda vela: de los Juegos Olímpicos a la lotería
Javier Hernández, dos veces olímpico en la categoría Laser, acaba de repartir 1,2 millones de euros de El Niño en su administración El Chicharro.


En su amplio currículum, Javier Hernández Cebrián (Santa Cruz de Tenerife, 42 años) ha estado presente en cinco Juegos Olímpicos: dos, Pekín y Londres, como regatista, y otros tres, Río, Tokio y París, como entrenador de varios deportistas. El tinerfeño, que fue bronce mundial y plata europea en Laser, se retiró en 2012 “por la crisis económica”, y, a la vez que seguía ligado a la vela en su rol de preparador, se reinventó. Junto con un familiar lejano, abrió la administración de lotería El Chicharro, en su Tenerife natal, donde en estas últimas horas anda sumido en un constante estado de alegría.
La ‘culpa’ la tiene haber repartido el 6.703, número agraciado con el primer premio del Sorteo Extraordinario de El Niño de este año. En total, la administración de Javier, que lleva tres años seguidos dando premios principales en las grandes rifas navideñas, ha repartido 1,2 millones de euros, a razón de 200.000 euros el décimo. “Estaba llegando a casa de mi madre a abrir los regalos con mi mujer y mis tres hijos. Entrando, miro el móvil y veo como siete llamadas. Pensé que habría dado un tercer premio o así, pero me dicen que hemos dado el gordo de El Niño”, recuerda Javier en conversación con AS. “Cogí una botella de champán que estaba en la nevera de mi madre y fui para la administración, ni regalos ni hostias. Lo bonito es que llegué a la administración y ya estaba un señor al que le habíamos dado el premio. Estaba haciendo aguas, muy nervioso, me pareció muy bonito”, prosigue el regatista.
Su adiós a la vela y su llegada al mundo de la lotería fue casi por obligación. “Dejé de competir por la coyuntura económica. Por la crisis, hasta 2012 había un poco de presupuesto, se podía sobrevivir. Pero de 2012 a 2016 no había muchas perras”, explica Hernández, 14º en Pekín y 12º en Londres. “Para mejorar los resultados había que tener presupuesto y había que tener una buena preparación. Ahí entonces empecé a preparar a los que eran rivales míos. Había estudiado INEF y los rivales me pidieron que les ayudase con la preparación, y con ello he ido a tres Juegos Olímpicos más”, rememora el tinerfeño, que a París 2024 acudió como técnico de deportistas de Montenegro, Santa Lucía y El Salvador. “A los españoles los ayudo de forma altruista. Me gusta ayudar a los españoles porque es mi país y siempre el que quiere viene a entrenar conmigo y siempre que puedo le echo una mano a los miembros del equipo olímpico. Son amigotes míos”.
Junto con su nueva faceta de entrenador surgió, entonces, la de lotero. “Surgió la oportunidad de adquirir la administración. Y, bueno, ya te digo, era una tesitura complicada, económica, no había mucho trabajo, yo había estudiado INEF, no había mucho trabajo. No sabía que iba a tener tanto éxito como un entrenador. Y, bueno, pues me lancé, y sobre la marcha me vino después mucho trabajo también de entrenador. Me animé a hacer las dos cosas y ahí todavía sigo”, dice Javier sobre su otra gran ilusión. “Estoy supercontento, El Chicharro está creciendo. La administración cada vez es más conocida, cada vez viene más gente y estamos dando premios. Esta es la tercera Navidad seguida en la que damos un premio. Hemos hecho un gran esfuerzo, una inversión en una nueva aplicación y en la página web, y esto es un premio”, sentencia el de Tenerife, que pese a todo lo tiene claro. “La competición me gusta más. El éxito en la competición es muy trabajado. La lotería es muy bonita, pero compras un boleto y si te toca, perfecto. Pero clasificar para los Juegos Olímpicos o ganar campeonatos cada vez es más difícil y lograrlo es un reto muy bonito”.
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