El PGA abre las puertas al regreso de Rahm
El circuito anuncia las condiciones que marcarán el retorno de Koepka, un traje a medida que también serviría para otras estrellas del LIV como el español, Cam Smith y DeChambeau.


Brooks Koepka vuelve a ser oficialmente miembro del PGA Tour. Tanto el de Florida como el circuito estadounidense anunciaron su retorno a la estructura este lunes, así como las condiciones en las que se produce. Básicamente un traje a medida que no solo sirve para él, también para otras estrellas de la superliga saudí como Jon Rahm, Cam Smith o Bryson DeChambeau. Con esta oferta, el PGA trata de aprovechar la marejada provocada por la ‘deserción’ de Koepka y pescar en río revuelto al resto de estrellas que perdió durante la ofensiva inicial de un conflicto que dura ya casi un lustro.
El marco establecido para la readmisión de Koepka solo estará vigente hasta el próximo 2 de febrero, se asegura en el comunicado emitido. A partir de esa fecha, las condiciones ofrecidas desaparecerán. Estas consisten, en primer lugar, en ser ganador de alguno de los cuatro gandes o The Players entre 2022 y 2025, requisito que solo cumplen los anteriormente citados. Ni siquiera entran en esa ecuación Dustin Johnson ni Phil Mickelson, a los que, entre líneas, se les cierra la puerta en la cara.
Por otro lado, Koepka sufrirá durante cinco años una moratoria sobre la parte de los beneficios generados por el PGA que le corresponderían en ese periodo en base al programa de entrada en el accionariado de los jugadores que se puso en marcha recientemente, otra de las respuestas a las cifras mareantes con las que el LIV convencía a sus miembros para que cambiaran de bando. Se calcula que esto le hará perder entre 50 y 85 millones de dólares, y además tendrá que donar otros cinco a una obra caritativa de elección conjunta con el PGA. Sus ganancias en cada aparición se verán recortadas respecto a la cantidad de la bolsa que le correspondería en una situación normal en base a su posición final.
En lo que se refiere a sus derechos de juego, Koepka no tendrá acceso a los ‘signature events’, la categoría más alta de torneos regulares de la organización, y deberá jugar un mínimo de 15 eventos esta temporada, sin posibilidad de utilizar invitaciones de patrocinadores. Como múltiple campeón de US Open y PGA Championship que es, tendrá acceso a los majors, algo que no ha perdido en ningún momento de su andadura en el LIV. Para no perjudicar a otros jugadores, los fields de los torneos que dispute se incrementarán en una plaza. De entrada, ya ha confirmado que estará en el Farmers Insurance y el Phoenix Open, dos de las citas más potentes fuera de la categoría ‘signature’.
La respuesta del LIV no se hizo esperar mucho, y a última hora de la tarde de España distribuyeron por sus redes sociales un comunicado en el que se vanaglorian de haber “promovido un ecosistema libre para todos, no solo para unos pocos”. “Reforzamos la creencia de que el crecimiento de este deporte se impulsa mejor cuando los mejores jugadores del mundo pueden buscar ecosistemas competitivos por todo el mundo”, añaden, y subrayan que su objetivo sigue siendo “hacer crecer el golf globalmente”.
“Creo en el liderazgo del PGA”
Koepka, que sale del LIV con contrato aún en vigor, asegura en la publicación en X (antiguo Twitter) en la que anuncia su retorno que la motivación detrás de esta decisión se encuentra en “estar más cerca de casa y pasar más tiempo con su familia”, curiosamente el motivo esgrimido también por la mayoría de los que en su día, entre ellos él, se vieron seducidos por los petrodólares. “Creo en el nuevo liderazgo del PGA, en sus inversores y en el programa de accionariado que concede a los jugadores una parte importante de la propiedad del circuito. Entiendo las penalizaciones financieras asociadas a esta decisión y las acepto”, añade en un guiño a Brian Rolapp, el hombre que hace meses sustituyó a la cabeza del PGA a Jay Monahan, en un movimiento percibido como un soplo de aire fresco para el tour y sus relaciones con el LIV que empieza a dar réditos.
¿El primer paso para la vuelta de otros?
Si bien es cierto que era vox populi desde hace tiempo la incomodidad de Koepka en el LIV, en estos momentos no parece muy factible que estos cantos de sirena vayan a hacer a Jon Rahm reconsiderar su postura. Al vasco le quedan aún dos años de contrato y recientemente se ha visto atendida su principal demanda, la transición de 54 a 72 hoyos por torneo. Hace unos meses, durante la cita de la superliga en Valderrama, aseguraba a varios medios españoles, entre ellos este, que nunca se había visto tentado a abandonar el barco.
Otro caso distinto es el de DeChambeau. De él sí que han emergido informaciones a lo largo del pasado año que apuntaban a una salida, y su renovación multianual, que se negocia desde hace tiempo, todavía no está cerrada. Pero en el LIV ha conocido las mayores cotas de celebridad de su carrera y se ha agenciado el US Open de 2024, su segundo grande. Cam Smith por su parte tiene un equipo totalmente australiano a sus órdenes y en Adelaida se celebra el torneo más espectacular de la gira, dos puntos a favor de su permanencia importantes, por mucho que no quede casi ni rastro del jugador que ganó el British Open en 2022.
Funcione este efecto llamada que busca el PGA o no, lo que parece es que han dado con la fórmula para generar una vía de vuelta a las grandes estrellas sin que se perciba un agravio comparativo con los que decidieron serle fieles. “Tengo trabajo por hacer con los jugadores y voy a ir uno a uno”, le confesaba este mismo lunes Koepka al periodista de Golf Channel Eamon Lynch. Quién sabe si alguno más le acompañará en esas tareas diplomáticas. Habrá suspense hasta el 2 de febrero.
Noticias relacionadas
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp.
¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí
Rellene su nombre y apellidos para comentar