El 12 de Augusta es el cielo para Revuelta y el infierno para Talley
La española deja el golpe del torneo, a punto del hoyo en uno, en el mismo lugar en el que la niña prodigio se va al agua dos veces. Marín da su primer triunfo a Sudamérica.


El hoyo 12 de Augusta, teatro de sueños rotos, produjo este sábado una de las escenas más descorazonadoras de su historia reciente. Allí se dejó sus opciones de ganar el Augusta National Women’s Amateur, el torneo para aficionadas que desde 2019 ejerce de antesala al Masters, la niña prodigio del golf estadounidense, Asterisk Talley, y le sirvió el triunfo en bandeja a la colombiana nacida en México María José Marín, el primero de una jugadora sudamericana en las seis ediciones disputadas hasta ahora, con una vuelta final de 68 golpes, -4 para -14.
Talley, que en 2024 se convirtió en la primera persona de la historia en jugar tres finales de campeonatos de la USGA en el mismo año, las del US Amateur, el US Amateur Four Ball y el US Girls Junior, que ya ha firmado con TaylorMade y por extensión Adidas, que será becada por Stanford el año que viene, salía con un golpe de ventaja a la última vuelta, la que se disputa en el Augusta National (las dos primeras, en el Champions Retreat, un campo cercano) sobre Marín, tras 36 hoyos desprovistos de bogeys. Con los últimos 12 del año pasado, había llegado a enlazar 48 seguidos sin errores, récord del torneo. Su primera toma de contacto con el club más famoso del mundo fue temprana, en 2018, cuando con 9 años quedó segunda en las finales del Drive, Chip and Putt, el torneo con el que Augusta fomenta el golf entre la juventud.
Todo iba a pedir de boca bajo la atenta mirada de figuras como Rory McIlroy o Bubba Watson, que no quisieron perdérselo, hasta alcanzar el rincón más bello y a la vez mortal del diseño de Alister MacKenzie. Había firmado tres birdies por los cuatro primeros y llegó a disfrutar cuatro impactos de renta. El descenso a los infiernos llegaría con uno de esos remolinos de viento que se producen en el célebre par 3. Voló el green y se vio obligada a jugar desde el bunker trasero. Un desastre casi garantizado. Desde allí vio como dos intentos de chip rodaban sin remedio camino a Rae’s Creek. La cámara no se apartó de ella en el ir y venir con el rostro emsombrecido a través del Hogan Bridge para dropar y zanjar la tortura psicológica con un 7. Era la cara de una adolescente con el corazón roto.

Unos minutos antes se partía de risa en el mismo lugar la madrileña Andrea Revuelta. El melodrama del golf. Ella estuvo a punto de tocar el cielo con un hierro tocado de maravilla que no acabó en hoyo en uno de milagro. Fue el golpe del torneo y el momento cumbre de una vuelta fantástica, 68 golpes (-4 para -10) con seis birdies, incluido uno en el dificilísimo 11 desde fuera del green. Acabó segunda. Paula Martín, la otra española que había conseguido pasar el corte el jueves, vigente campeona del British Amateur, se metió también en el top-10 con un 69, -3 para -7.
The near ace on No. 12 for Revuelta!#ANWAgolf pic.twitter.com/k9htlpXzm5
— Augusta National Women's Amateur (@anwagolf) April 4, 2026
Ambas compartirán vestuario el año que viene en Stanford con Talley, que se aferró a una causa ya perdida con un birdie al 13 y terminó de ceder con un bogey al 15. 75 golpes, +3 para -8, cuarta. Marín, la última gran aparición de un golf latino que últimamente produce talento de primer nivel en altas cantidades, no puso nada de su parte. Salió de Amen Corner con pares en el 11 y el 12 que saben a birdie y restó en el par 5 del 13. Es la vigente campeona amateur de latinoamerica y de varios torneos universitarios con las Razorbacks de Arkansas. Sabe cómo cerrar un torneo.
Y lo hizo con cinco pares seguidos, sin fallar un golpe. “La clave ha sido la estrategia que decidí con mi entrenador. Teníamos un plan. Lo de hoy ha sido muy mental, tenía mucha presión, pero creo que la he manejado bien con mi golf. Mucha gente me estaba viendo en mi país y aquí, esto lo es todo para mí”, acertó a decir, flanqueada por Fred Ridley, tras secarse las lágrimas, recorrer el paseíllo de aficionados de la mano de su hermanito y recibir la enhorabuena de Carla Bernat, la española a la que acompaña desde este sábado en el palmarés, mientras sus paisanos le arengaban, “¡Vamos María!“, en otra tarde en la que el español fue el idioma oficial de Augusta. La victoria viene con una exención para jugar las próximas cinco ediciones del torneo y dos grandes este año, el Chevron Championship y el US Open, siempre que permaneza como amateur. Cuando termine su periplo estudiantil todo parece indicar que le aguarda una buena carrera profesional.
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