Golf | Masters de Augusta

Cam Young decide que este Masters aún no ha terminado

El estadounidense se echa encima de un McIlroy que se deja en Amen Corner buena parte de la renta acumulada en días previos.

Cam Young decide que este Masters aún no ha terminado
JARED C. TILTON
Jorge Noguera
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
Augusta Actualizado a

El Masters no ha terminado por decisión bilateral de Rory McIlroy y Cameron Young. El segundo se echó encima del primero este sábado con un 65 (-7 para -11) durante la tercera vuelta del torneo y le dio vida a un fin de semana que iba para documental de sobremesa de La 2 cuando el vigente campeón tiró un 65 el viernes y se colocó con seis de ventaja sobre sus más inmediatos perseguidores.

Young, que terminó esa jornada más abajo en el tablón, a ocho, había enjugado toda la renta a la altura del 13, momento en el que se formó un triunvirato fugaz en -10 que incluía también a Sam Burns. Cuatro birdies por los nueve primeros y otros cuatro por los nueve segundos con un solo bogey, aunque especialmente gravoso por ser en el 15, el par 5 que cierra el Augusta National, tuvieron la culpa. Lo suyo ha sido un despiporre desde que completara los 11 primeros hoyos de la cita en cuatro golpes sobre par. Los siguientes 43 los ha cubierto en -15. Y esta es su quinta aparición en el diseño de Alister MacKenzie, un número fetiche: Henry Picard en 1938, Doug Ford en 1957, Gary Player en 1961, Jack Nicklaus en 1963 y Patrick Reed en 2018 se pusieron su primera chaqueta verde al alcanzarlo.

Es la prueba de lo que siempre se ha dicho, que el Masters exige experiencia y madurez. Conocer todos sus secretos, que no son pocos, requiere tiempo. Young hace ya que cuajó en un golfista de renombre. Neoyorquino de 28 años, fue de lo poco rescatable en el equipo estadounidense en la última Ryder. Tiene dos victorias en el PGA Tour. La última, hace un mes en The Players, el quinto grande. La pega que la rompe con su swing en dos tiempos: subida, paradinha a lo Matsuyama, bajada. Es el octavo que más golpes gana este curso desde el tee en el circuito estadounidense. Y luego tiene un juego corto más que aseado. ‘Five-tool player’, dirían en béisbol.

Todo lo bueno que ha pasado en su carrera ha ocurrido en los últimos ocho meses, un efecto “bola de nieve” al que hacía referencia en sala de prensa. “He aprendido a extraer cosas positivas de resultados que no eran los que quería, y eso me ha dado mucha confianza”, expuso. “No creo que sea el favorito del público yendo en el partido con Rory. Estoy sintiendo mucho apoyo estos días pero él es el favorito de todo el mundo”, decía del que será el partido estelar del domingo.

Reblandecido a manguerazos tras un jueves atípico, Augusta, visto está que no tiene la más mínima intención de acercarse a las características de un US Open, fue un juguete en sus manos. Como lo había sido horas antes para Rory, más errático en esta ocasión. El defensor de la chaqueta verde abrió con bogey, lo corrigió en el 3 y, tras descontar otro golpe en el 10, fue zarandeado por Amen Corner: doble bogey en el 11 an cuenta de un hierro muy cerrado que acabó en el agua, bogey en el 12 pecando de agresividad. La secuencia recordaba por momentos al mal rato que pasó el domingo hace un año en el back nine. Como entonces, supo rehacerse, y enlazó birdies en el 14 y el 15 antes de un nuevo varapalo en el 17 que no le evitó cerrar el día como colíder pese al 73 (+1 para -11) que entregó.

Antes del último grupo del día saldrán Sam Burns y Shane Lowry (su hoyo en uno en el 6, entre los mejores momentos de la edición). Y antes, Jason Day y Justin Rose. Y antes, junto a Haotong Li, Scottie Scheffler, que arrancó la jornada a doce de la primera plaza y la cerró a cuatro en una de esas maniobras que demuestran que ni cuando juega con la cara B se le puede dar por descartado. Su 65, con cinco birdies y un eagle, libre de bogeys, igualó el mejor registro del torneo este año, el mismo que han llegado a alcanzar los dos jugadores que comandan la tabla. Se juntan bajo ellos, en un lapso de cuatro impactos, siete grandes. Cuatro los aporta el bueno de Scottie. El domingo será divertido.

Noticias relacionadas

¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí.

¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en:
Comentarios
Normas

Rellene su nombre y apellidos para comentar

Te recomendamos en Más deporte