Moha Attaoui: “Vivo bien del atletismo”
Attaoui visita AS antes de intentar el récord mundial de 1.000 metros en Madrid y se fija un firme objetivo para 2026: “Quiero ser campeón de Europa”.


Mohamed Attaoui (24 años) llega al AS dando las gracias. Su humildad perenne le acompaña por encima de su halo de talento del mediofondo mundial, como demuestra su plata europea en Roma 2024 o sus quintos puestos en los Juegos de París 2024 y en los Mundiales de Tokio 2025. “No me gusta sentirme como una estrella. Me gusta ver las listas de salida y pensar que estoy al mismo nivel que mis rivales, pero no por encima. Eso me da ganas de batirles. Me ayuda a competir y rendir mejor. No infravaloro a nadie ni me siento superior. Sé que puedo ganar cuando compito, pero también que pueden hacerlo otros. Si están en la carrera es por algo”, explica el cántabro de adopción que llegó a los seis años a Torrelavega desde su Beni Melai marroquí natal.
“Yo nunca he sufrido racismo o al menos no lo he sentido como dañino. Desde que llegué a España, siempre me han acogido superbien. En Torrelavega nos han tratado genial a mi familia y a mí. Y en todas partes, en general, también. Sí que conozco gente que lo sufre, por eso hay que apoyarse en la gente que te quiere y está a tu alrededor. Y no darle importancia a estos que la mayoría de las veces lo hacen de forma anónima. A veces veo comentarios desagradables en redes, pero me dan igual. Al principio sí me hacía un poco de daño, pero decidí que no iba a perder el tiempo”, explica sobre un tema difícil de gestionar en otros casos de compañeros de la Selección como Thierry Ndikumwenayo o Ana Peleteiro.

Antes de analizar sus siguientes retos, empezando por la búsqueda del récord mundial en Madrid, el ‘Correcaminos de Torrelavega’ recuerda cómo fueron sus inicios: “Me encanta el deporte desde pequeño, cuando llegué a España a los 6 años era muy inquieto, me gustaba hacer de todo. Siempre salía al parque y me decían: ‘Vuelve en una hora’. Y volvía siempre a las 8 de la tarde... sin haber hecho ni los deberes del cole. Me encantaba el fútbol, pero hacía de todo, correr también, pero no era un deporte para hacer en la calle con mis amigos. Por eso ya corría los crosses de los colegios y lo compaginaba con el fútbol, pero me gustó mucho más el ambiente del atletismo. Me enganchó, era como un juego, nada serio y para mí mucho más divertido".
Su vida profesional en el deporte de los deportes cambió radicalmente en 2023 con la irrupción de On Athletics Club Europe (el equipo de la marca ON) a las órdenes del entrenador alemán Thomas Dreissigacker, que ve a Moha como “un atleta explosivo con gran potencial de resistencia y un enorme talento”. “Lo han cambiado todo para mí. Yo entrenaba en Torrelavega, pero no tenía instalaciones en condiciones y entrenaba solo. Por eso cuando me llegó la opción de unirme al grupo profesional no lo dudé. Y todo ha crecido exponencialmente. Al principio me costó adaptarme, también por el idioma ya que se habla solo inglés, pero ha sido una decisión fantástica. Es un equipo profesional con un entrenador principal y un asistente, fisios... Tenemos todo lo necesario para rendir al máximo”, afirma Attaoui. Que apostilla: “Vivo bien del atletismo, creo que se puede si tienes un contrato. También hay que saber gestionarse, pero las marcas están apostando muchísimo y se hacen muchísimos más contratos. Y se está pagando más”.

Gallur le espera para convertirse en plusmarquista planetario del kilómetro, un reto que estaba planeado para Yamel Sedyati, bronce en París 2024 y plata en Tokio 2025, pero el argelino se bajó del reto al saber que también estaría Attaoui. Los que sí correrán serán sus compañeros/rivales en España: Adrián Ben y Mariano ‘La Moto’ García. “En Madrid voy a tener grandes adversarios, están todos los mejores españoles. Para nada va a ser un paseo ganar. El 1.000 no es normal que esté en un gran mitin, por eso es una gran oportunidad”. Y explica: “Batir el récord me hace mucha ilusión, pero lo que más me apetece es poder hacerlo en Madrid, en casa, con nuestro público que seguro que harán que haya un ambientazo espectacular en Gallur. Estoy muy motivado. Me gusta ponerme retos. Tendremos dos liebres que nos llevarán hasta el último 200 más o menos. Y pondrán las luces del récord, que nunca había habido en Madrid, lo que permitirá llevar un ritmo estable. Sin tirones. Veo bastante bien lo del récord”.
Más allá del reto de mañana, Attaoui se pone objetivos para 2026: “Mi objetivo del año es intentar mejorar la plata europea de Roma 2024, es decir, ser campeón. Y si puedo intentar mejorar mis marcas también, perfecto. Y hacer un buen papel en el 1.500 también. Y en pista cubierta, intentar ir a Torun y si puedo, luchar por las medallas. En indoor haré 800, pero en los Europeos de verano quiero hacer también el 1.500, doblar prueba. En Birmingham el calendario me permite hacer primero todas las rondas de 800 y luego empieza el 1.500. Cuadra bien y si no le quito la plaza a ningún compañero me gustaría hacerlo”. Y también mira un poco más allá: “Este año toca Europeo y en 2027 Mundial, pero mejorar el quinto puesto de París en Los Ángeles sí que lo tengo en mi cabeza. Es un sueño a cumplir”.

Trabajo duro y muy organizado
Attaoui explica cómo es el plan de ON: “En invierno entrenamos en Sudáfrica, porque aunque la base del equipo es Suiza en invierno nieva y hace mucho frío. Siempre entrenamos en altura y buscaron una alternativa. Sudáfrica era la mejor opción, pero es un sitio donde me costaba mucho entrenar por la mezcla de altitud y mucho calor. Este año me he quedado en Sierra Nevada y fui solo a una concentración de pretemporada en noviembre. En verano sí estamos todos juntos en Saint Moritz, que es un sitio espectacular para entrenar y no hace mucho calor. Se está muy bien. Hacemos concentraciones de un mes y luego cada uno se va a su casa un par de semanas. Y vuelta otra vez. Siempre intentamos cuadrar estar todos juntos”.
Y revela los cambios en su entrenamiento y novedades sorprendentes: “Yo hacía 80 o 90 kilómetros a la semana, pero entrenaba mucho más fuerte. Ahora con el doble umbral hago 140 kilómetros. A ritmo más tranquilo. Aunque también hay entrenamientos duros. Están todo el día investigando para poder mejorar. Como lo de entrenar tras la competición, como el rodillo de los ciclistas. O entrenar antes de correr. Por ejemplo, el viernes, una hora y cuarto antes de la carrera caliento 15 minutos tranquilo, hago tres kilómetros, estiro, hago movilidad y 40 minutos antes de correr hago 5 minutos en progresión, a ritmo desde 3:10 a 2:50 el último mil. Después haces progresivo fuerte de 200 metros, esperas 20 minutos y estás superactivo. Cuando me lo dijeron, pensé: ‘Me voy a cansar para la carrera, tienes que hacer el esfuerzo de creer (ríe)”.
“Cuando estoy de concentración entreno y descanso. Me aburro mucho, pero dicen que cuando sientes eso es cuando mejor entrenas y descansas. Y cuando mejor vas a rendir. Además, cuando empiezas con entrenos fuertes te empiezas a ver bien y ya no aburre tanto porque estás viendo que te estás poniendo como un toro (ríe). Eso sí, los miércoles o los domingos que por la tarde descanso suelo ir a los karts, a merendar con amigos, al cine... cosas así”, concluye.

Nivel del 800
La calidad actual del 800 es superlativa y Moha lo analiza así: “En el 800 hay gente que me dice que controle, pero no soy capaz. Y más teniendo a atletas como Wanyonyi detrás, hay que ir con todo hasta el final. Hay poco margen de maniobra, en el 1.500 el último 400 igual se hace en 52 y hay más margen. En Tokio tenía el 1:41 en mis piernas, pero el frenazo en el 200 y un choque más adelante lo impidieron. Pero sin obsesionarme sé que llegará con el tiempo. El 800 se ha convertido casi en una prueba de velocidad. Se sale a 11 y pico, se pasa el 200 a 23 y así a tope hasta la meta ya. Soy un atleta más aeróbico que anaeróbico y tengo que gestionar e intentar correr las vueltas a un ritmo lo más parecido posible. No puedo salir a hacer 49 en el primer 400 porque me desgasta muchísimo. Tengo que intentar ser más estable y por eso corro atrás”.

Mínimas de clasificación
Por último, Attaoui habla sobre los sistemas de elección para los grandes campeonatos: “El tema de las mínimas es complicado porque hay atletas que luchan mucho por conseguirla y luego llegan fundidos al campeonato porque mentalmente y físicamente no estás centrado en prepararlo, sólo en conseguir ir. El sistema de EE UU, por ejemplo, los Trials, es un poco cruel, pero creo que es bueno porque al final hay que rendir el día D a la hora H. Es lo que hay”.
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