NewslettersRegístrateAPP
españaESPAÑAargentinaARGENTINAchileCHILEcolombiaCOLOMBIAusaUSAméxicoMÉXICOperúPERÚusa latinoUSA LATINOaméricaAMÉRICA

ATLETISMO

Disección a Kipchoge

Expertos en fisiología, deporte o biomecánica analizan para AS al rey extraterrestre que en Berlín corrió la maratón en 2h:01:09, nuevo récord del mundo.

Actualizado a
Eliud Kipchoge, en el centro, en Berlín.
Adam BerryGetty

“Kipchoge es uno de los máximos exponentes de la economía de carrera, un factor determinante en términos fisiológicos en la maratón. Técnicamente es muy bueno, su frecuencia está muy adaptada a su cambio de la pista a la ruta y las zapatillas están hechas para él por su pisada y su forma de correr”, explica Josu Gómez-Ezeiza, fisiólogo y consultor de diferentes federaciones, a AS. El rey extraterrestre, el heredero de Filípides, que en Berlín destrozó la marca planetaria por treinta segundos para dejar el récord del mundo de los 42,195 kilómetros en 2h01:09 es “el paradigma de atleta keniano perfecto”, como afirma Jordan Santos-Concejero, doctor en fisiología del ejercicio por la Universidad del País Vasco UPV/EHU con un post doctorado en Cape Town investigando el fenómeno africano en las pruebas de fondo.

“El fenómeno keniano es multifactorial. La evidencia científica para explicarlo podemos dividirla en 2 grandes grupos de factores: los de tipo innato y los de tipo ambiental. Entre los primeros estarían la oxigenación cerebral estable durante esfuerzos máximos, gran economía de carrera, mayor reactividad tendinosa, mayor proporción de enzimas oxidativas incluso parámetros antropométricos apropiados como un menor grosor del gemelo que ayuda a la eficiencia por el efecto péndulo, una proporción de fibras rápidas y lentas apropiada... Y a nivel ambiental hay estudios que señalan como factores relevantes el tipo de dieta, el estilo de vida, el nacer y crecer a alta altitud, el tipo de entrenamiento, los altos niveles de actividad física durante la niñez o la predisposición psicológica al esfuerzo; el llamado factor de estereotipo que les hace creer firmemente que son mejores atletas al haber muchos compatriotas exitosos en estas pruebas”, explica Santos-Concejero.

Eliud Kipchoge cruza la meta en Berlín 2022.
Ampliar
Eliud Kipchoge cruza la meta en Berlín 2022.picture allianceGetty

Y el experto argumenta de forma muy didáctica para cercar a la gran estrella: “En Eliud confluyen la mayoría de factores que son como piezas diferentes de un puzle. ¿Por qué? Es un atleta de la etnia nandi, una subtribu dentro de la gran tribu kalenjin que son, por decirlo de modo sencillo, los mejores corredores en Kenia. Y los nandi siempre han sido los más exitosos en pruebas de fondo. Por tanto, de nacimiento ya parece que tenía cierta predisposición a ser corredor de fondo, por nacer, entre comillas, en la tribu correcta. Antropométricamente es perfecto en cuanto a las proporciones corporales: ratios de pierna respecto al tronco, al perímetro gastrocnemio, longitud tendinosa... Está diseñado para el maratón. Biomecánicamente no se le puede poner ni una pega, tiene un correr de libro de texto. Además cumple premisas como la de correr largas distancias desde niño para ir al colegio, un tipo de entrenamiento puramente keniano bajo las órdenes de Patrick Sang y el seguir una dieta meticulosa donde el ugali (carbohidrato que es un puré hecho a base de harina o sémola de maíz que se cuece en agua y es parecida a la polenta italiana) es predominante. Además, psicológicamente también cumple: es ordenado, disciplinado, metódico, tranquilo, con un espíritu interior muy fuerte y no se cree más que nadie. Es el keniano ideal, como si todos los factores confluyeran en un paradigma perfecto en él. Es único y nos costará ver a otro como él”.

“Una diferencia que yo veo en Kipchoge aparte del talento y su preparación es que es un atleta que no se prodiga y escoge los retos de una manera muy estudiada. Ha habido grandísimos maratonianos como Bikila o Zatopek, pero para mí indudablemente es el mejor de la historia. No tengo ninguna duda”, dice Martín Fiz, campeón de Europa y del mundo de la especialidad. “Lo hace todo muy fácil y todos los rivales le tienen un enorme respeto, casi miedo. Nunca pierde la compostura, tiene una zancada de atleta forjado en la pista, técnicamente es bueno, tiene agresividad, una mirada que impone y no falla. Es un Federer de este deporte y cuando se retire sus rivales le van a idolatrar”. Pero... ¿será capaz de bajar de dos horas en una prueba convencional sin las ayudas de Viena en el reto Ineos? “En Berlín hizo un esfuerzo sobrehumano para bajar de dos horas, pero no lo logró. Sabe que le quedan pocas balas en las piernas pero las liebres le fallaron y corrió los últimos quince kilómetros en solitario. Creo que Kipchoge no será el primero que baje de dos horas, pero eso no quiere decir que no se vaya a conseguir”, responde rotundo el vasco de 59 años a este medio.

“Eliud es un Federer de este deporte y cuando se retire sus rivales le van a idolatrar”

Martín Fiz

Afirmación que comparte Carles Castillejo, pluricampeón de España de diversas distancias (5.000, 10.000, media maratón y maratón) y entrenador de atletas de élite: “Creo que bajar de las dos horas no lo tiene aún pero es enorme que lo haya intentado. El mayor problema que tiene es que las liebres le duran 25 kilómetros”. El catalán de 44 años analiza también al keniano de 37: “La gracia del atletismo es que visualmente no hagas esfuerzo aparentemente en desplazarte. A nivel de cadera, hombros y pies va perfecto. Se impulsa muy bien ayudado con el beneficio de las zapatillas actuales y con su zancada y cadencia. Al final la velocidad es amplitud por frecuencia y en Berlín iba cerca de 185 apoyos por minuto a 191 centímetros cada uno; lo que es una auténtica barbaridad”. Y vaticina: “Tendremos Kipchoge mientras se vaya marcando retos y su físico y su cabeza quieran. Dijo que le gustarían tener los seis majors y un tercer oro olímpico por lo que le tendremos seguro hasta 2024. Hay que disfrutarlo hasta que él quiera”.

Eliud Kipchoge se abraza a su entrenador Patrick Sang.
Ampliar
Eliud Kipchoge se abraza a su entrenador Patrick Sang.FILIP SINGEREFE

“El ser humano no tiene límites”, ha llegado a asegurar Kipchoge. Sin embargo, la ciencia no lo comparte: “Los tiene porque la biología los tiene. ¿Dónde están? No lo sabemos. Vienen marcados por la genética heredada de los padres, el entrenamiento, los estímulos de la infancia, la alimentación...”, explica Gómez-Ezeiza. “La maratón tiene umbrales del 94 o 95% del consumo máximo de oxígeno y la única manera de desarrollarlo es mediante kilómetros, volumen de entrenamiento. La ventaja de Eliud respecto a otros africanos es cómo se cuida en todos los sentidos. Su semana tipo es entrenar al 80 o 90% con una intensidad muy baja y luego tiene dos días clave que son los de intensidad. Eso le ayuda a recuperar muy bien entre sesiones y estímulos. Además, Nike se ha involucrado al 100% y tiene equipos específicos trabajando con él para las zapatillas. Genética, fisiología, biomecánica, trabajo de entrenamiento, técnica... más apoyo, seguimiento y control tecnológico hace que el resultado sea éste. La ciencia le está ayudando a optimizar todos sus factores para estar muy preparado. Es la máxima expresión de la fisiología envidiable de los africanos apoyado por la mejor y más avanzada monitorización tecnológica”. ¿Por qué cree entonces que no pudo bajar de dos horas? “Con el paso en 59 habría necesitado tres Kipchoge como liebres para aguantar lo que habría sido necesario para ese enorme reto”, concluye.

Liebres y zapatillas, protagonistas y quizá la clave de bajar la mítica barrera. ¿Qué ventajas ofrece el calzado? “Retorna una parte de la energía que inviertes en amortiguar la pisada lo que ayuda a rendir más, te da una cierta altura que mejora la amplitud de paso porque es como ir con unos zancos pequeñitos y ayuda en la recuperación del esfuerzo. El calzado juega una parte importante. Con el actual se puede tardar unos años en bajar de dos horas, todo dependerá de si la normativa es más laxa o estricta en el futuro. Yo creo que se tardará un tiempo aún en bajar de dos horas si no cambia mucho la reglamentación porque el mejor está aún a 69 segundos”, explica Xavier Aguado, catedrático en biomecánica, que también analiza la pisada de Kipchoge: “Antes incluso de correr con las estratosféricas Nike (Air Zoom Alphafly NEXT% 2) ya era de antepié durante toda la maratón y a veces combinando también con pisada de planta entera. Eliud no corre talonando. Por tanto, su pisada es elegante y efectiva con una amplitud en torno a 190 centímetros y una frecuencia de 180 o ciento ochenta y pocos pasos por minuto que son tres pasos por segundo, la ideal cuando se corre de antepié o mediopié. Es capaz de correr 422 cienes seguidos a 17.2 y mantener un ritmo constante... pero no todos los factores dependen de uno mismo. Además la postura también es muy buena: posición del tronco, recorrido de los brazos... Y tiene ayuda de biomecánicos para adaptar los nuevos calzados a sus características”.

Ciencia al servicio de un prodigio de la naturaleza que persigue El Dorado de la maratón, pero... ¿cuál es el verdadero límite humano de los 42.195 metros? Responde Santos-Concejero con ciencia, como no podía ser de otra manera: “En 1991 Michael Joyner, un fisiólogo norteamericano que es uno de los grandes popes de nuestra disciplina, colocó el límite humano para la maratón en 1h:57:58. Basó esta cifra en los mejores valores descritos en la literatura para parámetros fisiológicos como el consumo máximo de oxígeno, la economía de carrera y el ritmo umbral. Si una única persona combinase esos mejores valores, implicaría esa marca según su sencillo modelo matemático. Por tanto, hace 30 años ya predijo que humanamente era posible bajar de dos horas. En ese momento sonaba a ciencia ficción, ahora ya no es tan descabellado”.

Normas

Para poder comentar debes estar registrado y haber iniciado sesión. ¿Olvidaste la contraseña?