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BALONMANO | CAMPEONATO DE EUROPA

Países Bajos coloca el éxito del Europeo en muchos apuros

Una selección sin tradición coloca a Hungría, una de las organixzadoras al borde del precipicio ante la jornada del domingo

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Los jugadores de Páises Bajos celebran su triunfo histórico.

Nadie sigue especialmente los partidos del equipo masculino de Países Bajos. El femenino ha ganado un Mundial, y pinta mucho en el  panorama internacional en la última década, pero ellos están en su segunda participación en un Campeonato de Europa, eso sí, de manera consecutiva. En la prensa nacional su selección no acapara más que algún suelto con un relieve es menor. Y, de repente, es el país que puede poner en un brete el éxito de los organizadores húngaros, que tras el primer partido se han quedado sin colchón que palíe cualquier error.

En la inauguración, y ante los 20.000 espectadores del Budapest Arena los magiares patinaron con Países Bajos: 28-31. "Es una victoria histórica para nosotros", comentó el seleccionador de los tulipanes,  Erlingur Richardsson, islandés, que precisamente este domingo se mide al que es su origen y pasaporte, (20:30) en Budapest.

En realidad los naranjas hace algunos años que han empezado a dar muestras de que algo se mueve en su balonmano, más allá de una liga nacional discreta, y Luc Steins, con  1,72 metros, el jugador más bajo del torneo, milita en el PSG, lo cual es sinónimo de calidad. El lateral Kay Smits (1,85) actúa en el Magdeburg y se estrenó con 11 tantos en su primer partido. Dani Baijons, Bobby Schagen, Bart Ravenshergen...también están enrolados en clubes de la Bundelisga.

En la preparación los tulipanes choraron con el virus, y se quedaron fuera del equipo Ephrahim Jerry (lateral derecho de 1,96 exKadetten) y a Florent Bourgent (de origen francés), infectados, y además tuvieron que cancelar un partido amistoso con Suecia. Es decir, aparecían de puntillas y sin que alguien reparase en este recién llegado al concierto internacional del alto nivel, y sin embargo, puede dejar en la cuneta a Hungría, que juega este domingo ante Portugal y luego ante Islandia, obligado a ganar ambos partidos. Y si bien el aspecto deportivo magiar está en el aire, mucho más el contable, porque llenar un pabellón de 20.000 asientos, en plena pandemia, y sin los anfitriones en liza, va a ser complicado.