BALONMANO

Gonzalo Carou atrasa su retirada para jugar en Asturias

El argentino más español del balonmano nacional sed enrola en el Unión Financiera Balonmano Base Oviedo de Primera Nacional.

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Gonzalo Carou.

El histórico capitán de la selección argentina Gonzalo Carou, el jugador extranjero que más partidos ha disputado en la liga Sacyr ASOBAL, en la que militó en tres equipos, Arrate, Ademar -en dos etapas- y Puerto Sagunto, se resiste a pasar página a sus 42 años y militará en el Unión Financiera Balomano Base de Oviedo de Primera Nacional.

A pesar de que tras sus terceros Juegos Olímpicos con los "Gladiadores" en Tokio dijera adiós al combinado albiceleste, las facilidades que le ha presentado el conjunto asturiano, en el que coincidirá con otros dos exademaristas, Richi Díez y Nacho Huerta, han propiciado que pruebe en
una categoría desconocida.

"Desde diciembre ya habían tanteado la posibilidad de que fichara por ellos a través de mi representante -Federico Vieyra- y el hecho de poder estar cerca de casa, ya que la familia hemos fijado la residencia en León, acabó por decidirme a continuar un año más en activo", señaló.

Carou, el único jugador todavía en activo que ha disputado la friolera de once campeonatos del mundo con su selección, parecía haber prolongado su carrera un año más en Puerto Sagunto para llegar a los aplazados Juegos de Tokio, pero curiosamente esa salida de León le abrió otras opciones de clubes de ASOBAL. "Recibí hasta cinco ofertas de equipos de la máxima categoría", desvela el veterano pivote argentino que incluso, tras comprometerse ya con su nuevo club, recibió el ofrecimiento de otro conjunto de la liga Sacyr ASOBAL cercano a León y que también le permitía tener una actividad de entrenamientos bastante flexible.

Sin embargo, al haberse ya comprometido con los ovetenses no se planteó este ofrecimiento que es "abierto por ambas partes", aunque haya recalcadoque su compromiso es por una temporada, después de que en la pasada tuviera ocasión incluso de probar una nueva experiencia en Qatar que no le permitió Puerto Sagunto.

El ya excapitán de los "Gladiadores" tiene claro que sus prioridades en el balonmano ahora son otras por lo que esta nueva experiencia le permitirá "bajar el nivel de exigencia, que fue el máximo con Ademary también con la selección argentina". Precisamente la despedida del combinado albiceleste en Tokio, reconoce, le dejó "muy desgastado por la dureza del torneo y también de las propias circunstancias de la competición con la pandemia".

Por ello, tras un pleno de derrotas en la capital asiática ponía fin a una exitosa trayectoria en la que vio el crecimiento exponencial de los "Gladiadores", cada vez más competitivos en todos los torneos en los que participan en los últimos años. Sin embargo, los Juegos Olímpicos dejaron ver, según su punto de vista, "dos caras bien diferentes, con una positiva en los tres primeros partidos en los que se compitió ante rivales poderosos como Francia, Noruega o Alemania y los dos últimos, ante Brasil con 40 minutos calamitosos y 20 muy brillantes y el último ante España que, aunque se intentó, no se pudo".

Su etapa, por tanto, en la selección ya es historia, no así en el balonmano, donde aprovechará también la experiencia en su nuevo club Unión Financiera Balonmano Base Oviedo de Primera Nacional para ir avanzando también en su otra faceta en labores técnicas, que pretende sea una opción de futuro. De esta manera, compatibilizará sus funciones como jugador con el apoyo también al entrenador Ricardo Margareto "para poder empezar a ver desde el otro lado", afirma