BÁDMINTON

Carolina Marín cambia Tokio por Huelva y París

La española y su entrenador, Fernando Rivas, cuenta todos los detalles de la lesión en las charlas Santander talks del Banco Santander.

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Carolina Marín cambia Tokio por Huelva y París
EDUARDO CANDEL REVIEJO DIARIO AS

"Estaba en una reunión y me llamó el entrenador Anders Thomsen. Le colgué hasta dos veces... y recibí un mensaje que ponía: urgente", cuenta Fernando Rivas sobre el momento en el que Carolina Marín sufrió la grave lesión que apartó a la campeona olímpica de los Juegos de Tokio. En ese momento, el seleccionador hizo una videollamada al miembro de su equipo que le requería y vio la imagen de Carolina Marín llorando. "En ese momento yo sólo podía decir: '¡que me he roto'. Me agobié mucho, sabía que todo estaba en peligro", se sincera la campeona. La onubense cuenta aquella vivencia que truncó su sueño con seguridad, pero con una sorprendente naturalidad e incluso una sonrisa. Una muestra de esa fortaleza mental con la que la andaluza siempre ha asombrado y con la que participó en las charlas Santander Talk del Banco Santander, en las que repasó esa lesión que le impedirá acudir a la cita olímpica.

La española no acudió sola al acto. Fernando Rivas participó en la charla y entre el público estaban Thomsen, María (su psicóloga), y otros miembros de su equipo. Hasta Toñi, su madre. Una muestra del trabajo en equipo que Marín siempre ha defendido y que en los malos momentos ha sido su gran apoyo. También ahora, que debe borrar Tokio de su mente y se fija otro objetivo, el Mundial de Huelva que se celebrará en diciembre y donde "sólo firma el oro". Por delante tiene una enorme tarea, la recuperación física de su rodilla y el trabajo mental que le aparte de esos lógicos pensamientos: "Es normal pensar en cuándo podré volver, si ser´ñe la misma de antes... Trabajo mucho con mi psicóloga sacar fuera esas emociones".

Carolina y la protección en su rodilla operada.

Y se plantea retos. A corto plazo, ese Mundial en su tierra. Y a largo, los Juegos de París. "Si antes era muy posible que iba a intentar llegar, ahora es seguro que lo daré todo", asegura Marín, que no puede más que agradecer los mensajes de ánimos de tanta gente, muchos deportistas de élite, pero también aficionados que han pasado por lo mismo que ella. "Muchos me mandan las fotos de sus rodillas operadas. Está claro que los deportistas de élite no somos robots".

Y mucha de esa gente y otros deportistas le aseguran que la echaran de menos en Tokio. "¡Yo sí que les echará de menos!", dice entre risas. Mientras ella no para y sigue con sesiones de mañana y tarde que le recuerdan a cuando tuvo que superar una lesión similar de la otra rodilla. Una de esos obstáculos que tuvo que superar, junto a la pérdida de su padre y tantas otras piedars que se encontró en el camino. "Todo me ha hecho pensar que estos no eran mis Juegos", asegura, pero no se rinde y mira al futuro. A Huelva y a París.