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BALONMANO | CHAMPIONS LEAGUE

El Barça tritura al PSG para volver a la gran final europea

En un encuentro coral en el que destacaron Palmarsson, Mem y Moller, los azulgrana regresan a la pelea por el título cinco años después. Se enfrentarán en la final al Kiel.

Fabregas, un problema para el PSG
FRIEDEMANN VOGEL EFE

En el pitido inicial, con el PSG arrancando con el primer ataque, no cabe duda de que el conjunto de Raúl González metía miedo. Hombre por hombre posiblemente los parisinos daban la impresión de un físico superior, bien plantados, con cara de atrevidos y de pocos amigos. Eso duró quince minutos, porque al final el Barça se llevaba el encuentro, 37-32 (18-14), para pelear este martes en una nueva final de la Champions, la catorce, y cinco años después intentar llegar a los diez títulos en la máxima competición continental. Su rival en la final será el Kiel, que derrotó al Veszprem en la otra semifinal.

La realidad es que el PSG presentaba físico, pero ninguno de sus hombres tiene el talento de jugadores creativos como Palmarsson y Cindric, y si además se les une como casi siempre Dika Mem con su zurda imparable, los partidos suelen caer invariablamente del lado azulgrana. Además, Kevin Moller, que ante el Kiel ha tenido recientemente dos actuaciones memorables, en este encuentro fue básica su aportación cuando reemplazó a Gonzalo Pérez, y firmando otro encuentro de sobresaliente.

Desde el 0-1 marcado por Kristopans, el PSG mandó hasta el minuto 16 (11-10), incluso con tres goles de ventaja. Pero el Barça mete una velocidad constante, no baja la intensidad no descansa en la pista, y como un martillo pilón esta vez fue erosionando al campeón francés, a que había derrotado dos veces en el grupo allá por la temporada 2019-20, y que ahora en el epílogo ha vuelto a reafirmar su fortaleza: no hay dos sin tres ha podido al otro dicho de que a la tercera va la vencida, porque el refranero tiene para todo y nunca se equivoca.

Cabe destacar el trabajo defensivo del Barça contra la propuesta del rival de atacar con siete, volcando el juego en los pivotes. Quizá es que los azulgrana se sabían fe memoria los movimientos sistemáticos de este ataque, tanto que provocaron las pérdidas de Kristopans en la continuidad, o los robos de Janc (por momentos también jugó en el lateral al no estar convocado Donelec) para conseguir goles fáciles. Y hasta anularon a Mikkel Hansen, sólo protagonista en los siete metros,

A 10 minutos del final (31-25) ya se veía el Barça iba a ganar el encuentro, que había triturado la suma de centímetros y músculo del PSG, que tendrá una noche complicada si repasa mentalmente el partido, del cómo perdió, del cómo fue posible que no se llegase a un final apretado. Pero es lo que tiene este Barça de Xavi Pascual, con mucha magia en la creación, y con jugadores que nunca bajan del notable en su juego, Y como anécdota, no arbitraron los señalados: uno de la pareja dio positivo, y hubo que cambiarlos por lo suplentes