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A-Kid, el conquistador

Carlos Ruiz, primer español con contrato en WWE, logró un gran hito al ganar la Heritage Cup: "Ahora disfruto en el ring, sé lo que le gusta a la gente".

A-Kid, el conquistador
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"Cuando estaba en la pelea tenía en mi cabeza el Mundial de España en 2010 o el primer Roland Garros de Nadal. Mi objetivo era hacer sentir a la gente lo mismo”, admite A-Kid al hablar de su victoria en la Heritage Cup. El madrileño de 24 años es historia del wrestling nacional y ahora también de la WWE. Se convirtió, junto con Carlos Romo, en el primero en debutar en la mayor compañía de lucha libre del mundo y fue el pionero en firmar un contrato con ellos en octubre de 2019. Su ascenso está siendo fulgurante. “En un año el cambio es muy grande”, revela. Y su crecimiento se vio refrendado con la victoria en una competición nueva y que fue el principal reclamo en el regreso de NXT UK (marca inglesa de WWE) tras un parón de cinco meses.

A-Kid durante la pelea.

“Solo puede haber un ‘primero’. Enhorabuena por tu victoria. Es el comienzo de grandes cosas. No puedo esperar a volver a verte representar a tu país y a esta marca en el futuro”, le puso Triple H, leyenda de WWE y vicepresidente ejecutivo de de la empresa, en ‘Twitter’. “Es surrealista ver cómo alguien como él me felicita a mí”, apunta sonriente el luchador. Está valorado y él lo sabe. Su objetivo es llegar a lo más alto, pero también abrir camino: “Lo más importante para mí es enseñar a las generaciones que vienen que es posible ser campeón en WWE y español. Quiero creer que cualquier niño o niña pueda ver un modelo a seguir. Que NXT UK se pudiese ver en televisión sería un punto muy interesante para que llegase a más gente (en España se puede seguir en WWE Network)”.

Carlos Ruiz, su nombre real, vive el mejor momento de su carrera, pero no todo ha sido fácil. Empezó a practicar lucha libre con 10 años. Nunca tuvo la intención de pelear, pero con 16 debutó. El nivel nacional se le quedaba pequeño y en 2017 estuvo a punto de abandonar todo. Le salió la oportunidad de hacer un combate contra Ricochet (estrella del momento en ligas independientes y ahora uno de los principales nombres del roster principal de WWE) y lo hizo porque “no tenía nada que perder”. “No pude tener mejor oponente. Esa lucha me hizo quitar todas las dudas, sabía qué quería hacer esto”, reconoce. Desde ese momento abrió su mira y comenzó a prepararse y a competir fuera de nuestro país. Tardó un año en descubrir que podía vivir del wrestling. En ese tiempo, por la mañana iba a la universidad (dejó la carrera de Matemáticas en 3º), por la tarde daba clases y el fin de semana avanzaba en el deporte.

A-Kid con el premio.

No fue fácil, pero “si tienes talento, la WWE llegará a ti”, dicen en la compañía. Y en su caso así fue. Desde que firmó con ellos vive entre Madrid y Londres. Allí la empresa tiene un Performance Center (centro de alto rendimiento) en el que A-Kid entrena, seis horas al día, todos los aspectos que debe tener un buen wrestler. “Me han ayudado a potenciar mis puntos fuertes y sobre todo, ahora disfruto en el ring, porque sé lo que tengo que hacer y lo que le gusta a la gente. Antes pensaba siempre en el qué dirán”, revela. Eso mismo fue lo que más destacó de su lucha más importante, y de mayor nivel, hasta este momento. “Fue muy físico. Disfruté y sabía que todos iban a hacerlo. Trent (Seven, su rival) y yo nos dejamos llevar y sacamos toda la magia en el ring. Funcionó”, concluye. A-Kid ya sabe lo que es ser campeón, pero no se conforma. La conquista del Reino Unido continúa.