HALTEROFILIA

Un Hulk en el CAR

Marcos Ruiz, de 24 años, se convirtió en los Nacionales de 2020 de halterofilia en el primer español en levantar más de 400 kilos (401) en el total olímpico.

Un Hulk en el CAR
FEDEHALTER

El hombre más fuerte de España tiene 24 años, es de Molins de Rei y responde al nombre de Marcos Ruiz, aunque él mismo matice que ese calificativo “es aceptable si se habla de halterofilia”, dejando fuera actividades como el culturismo. Sea como sea, Ruiz viene de marcar un hito histórico en los últimos Nacionales de su deporte. Porque, además de colgarse el oro en su categoría (109 kg), se convirtió en el primer español en levantar más de 400 kilos (401) en el total olímpico. Los 185 kg que alzó en arrancada y los 216 del dos tiempos, que sumados dan esa marca, también constituyeron récords del país por separado.

"Dentro de lo malo he terminado bien 2020", asegura a AS el halterófilo. Con lo malo se refiere a la pandemia de coronavirus, que en su caso le dejó dos meses parado: "En marzo me fui de la Blume a casa. A partir de ahí estuve sin hacer nada hasta que empezaron a quitar las restricciones y pude ir al CAR de Sant Cugat. El primer día puse 70 kilos, me mareé y tuve que irme. Con 70 kilos. Inaudito".

Ruiz comenzó en esto "con doce años" y por influencia de su mejor amigo. A su madre no le gustó: "Es normal. Ahora la gente está más educada, pero hace una década era diferente. Había prejuicios". Destacó con su doble oro en el Europeo Sub-23 de 2017. Las comparaciones con Lydia Valentín, el gran referente nacional, fueron inevitables. "Es como cuando sale un talento joven en el fútbol. No me motiva eso, creo que no hace ningún bien. Pero yo voy a mi rollo, no me caliento con esas cosas", apunta.

A finales de ese 2017 hubo turbulencias. En diciembre, Ruiz dio positivo en un control de la USADA previo al Mundial de Anaheim. Se le impuso una sanción cautelar, pero quedó anulada en julio de 2018 porque el laboratorio no disponía de la prueba B, necesaria para un segundo análisis de contraste. "Lo hablé con todos los chicos de la Blume y mi entrenador, repasando todos los movimientos, y llegamos a la conclusión de que no podía ser ni por error. De hecho la suplementación que consumía es la que he seguido tomando... y nunca ha dado problemas, porque está permitida", se defiende. Y confiesa que el asunto le provocó "inseguridad" a la hora de pasar análisis posteriores: "A pesar de no tomar nada en ese momento".

Ruiz cierra pidiendo más presencia del antidopaje en un deporte con un historial oscuro (a comienzos de 2020 la televisión pública alemana lanzó un documental sobre corrupción e irregularidades de la Federación Internacional y se levantó una polvareda que aún dura). "Yo quiero que me hagan test. Porque sé que si me los hacen a mí se los realizan a más gente. A mí me encantaría que me efectuaran un control cada semana, o dos incluso".