FÚTBOL SALA

Humberto y Bebe ponen la magia y el Movistar, a la final

Asombroso partido de coraje y orgullo del equipo madrileño, capaz de tumbar a un Palma que llevó mucho tiempo la iniciativa (3-1). Ricardinho volvió a quedarse en el banquillo.

El Movistar Inter jugará la final de la Liga (martes 30, 15:30, GOL). El objetivo que el club se había propuesto en este atípico playoff que su técnico, Tino Pérez, había llegado a calificar como “esperpento”. Pero el entrenador también lo había avisado: “Que nadie dude de que lo dejaremos todo para ganar”. No mintió, porque ante un Palma ultramotivado y que se puso por delante, que había podido preparar mejor este torneo beneficiado por las fases de la desescalada, el equipo madrileño sacó la grandeza (3-1) y, con Ricardinho otra vez inédito por el evidente divorcio con el club, fue el resto del grupo el que sacó adelante un encuentro complicadísimo que no hace sino revalorizar a una plantilla que vive sus últimos partidos junta.

Dos nombres destacaron en el plano ofensivo: Humberto y Bebe. Su actuación fue clave tras un tramo inicial en el que el Movistar salió mejor, enchufado y casi enrabietado, pero que no pudo evitar que el Palma se pusiera por delante gracias a un gol de estrategia de Tomaz. Sin embargo, las vibraciones de los torrejoneros eran más que positivas y el saque de centro se convirtió en un disparo al palo de Pola.

En el intercambio de golpes, apareció Humberto, el pívot brasileño que acompañará el 1 de julio a Ricardinho y Ortiz a París. Un extraordinario regate a Rafa López que pasa directamente a los highlights de este playoff adornó su pase a Borja para poner el empate, que valía la clasificación porque los madrileños contaban con esa ventaja por haber sido el líder de la fase regular.

Sin embargo, aún le quedaba mucho que sufrir a un Movistar al que se lo notó más cansado en la segunda mitad y, por momentos, a merced de un Palma que tenía varios palos (Vilela y Eloy Rojas), además de otro buen número de ocasiones que exigieron a Jesús Herrero. Pero ahí aparecieron los de siempre, piezas claves en esta época dorada del Movistar. El trabajo del mencionado Herrero, de un Ortiz que honra el brazalete hasta el último segundo, de Pola, que regresaba tras una larga lesión aunque no impidió que protagonizara una exhibición de entrega, de la electricidad de Borja siempre presente...

Y la calidad de Bebe, otro que se marcha pero que quiso despedirse con una fabulosa jugada personal para anotar un 2-1 clave que no sólo motivó a los suyos, sino que también provocó las dudas en un Palma que encajó mal el golpe y al que el portero jugador sólo le sirvió para encajar el 3-1 de Marlon en el último segundo. Otro golpe encima de la mesa de un Movistar que se queda a un paso del título, que se asegura una opción de estar en Champions (si Barça y ElPozo no la ganan en octubre) y al que los problemas externos e internos no le han tumbado. Su extraordinario grupo de jugadores y técnicos no lo han permitido.