AVENTURA

Nacho Dean, el caminante que une los continentes a nado

En el Día de los Mares publica por Zenith (Planeta) 'La Llamada del Océano', donde cuenta como cruzó cinco estrechos para agitar la conciencia por la conservación

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Ignacio Dean
Guillermo Jiménez Carazo DIARIO AS

En 2017 se convirtió en el primer español y quinto en total en dar la vuelta al Mundo a pie, y en 2019 Nacho Dean (Málaga, 39 años) cumplió su segundo reto: unir los cinco continentes a nado por otros cinco estrechos del mundo. Sólo le faltó el imposible estrecho de Drake, pero aún no se puede decir que la Antártida sea un continente habitado. Su experiencia la cuenta en una publicación de Zenith (Grupo Planeta) que ya está en las librerías desde el dos de junio, y que se presenta en sociedad el próximo jueves con el título La Llamada del Océano.

“Para mi era una experiencia vital; había dado la vuelta al mundo caminando y ahora intuía que tenía una cuenta pendiente con el mar, llamar la atención de lo que estamos haciendo con esa contaminación que estamos enviado”, afirma este malagueño que ha vivido el confinamiento en una aldea cerca de Luarca (Asturias), con su pareja (nadadora, y que le ha instruido para la experiencia) y con su primer hijo, recién nacido.


“Para hacer este reto, que bautice como la Expedición Nemo, lo prioritario era aprender a nadar, porque andar lo hacemos todos, pero nadar, en aguas abiertas, es otra cosa” afirma este aventurero, que explica que se preparó en todo tipo de aguas, “piscinas, embalses, ríos, mar”, para ponerse en forma. “Creo que trabajamos más de 2.500 kilómetros en el agua antes de ponerse en marcha",  asegura.

“Lo más complicado no ha sido nadar, sino conseguir los permisos. Por ejemplo, en la travesía en Alaska, entre Estados Unidos y Rusia, en el estrecho de Bering, entre las islas Diomedes, hubo que esperar a que los esquimales diesen unos permisos supeditados a que se hiciese algo en favor de la comunidad”, cuenta, aunque la más complicada resultó la de Bismark, 20 kilómetros entre Asia y Oceanía, por el calor, pero por la necesidad de nadar con neopreno por la presencia de una de las medusas más venenosas del mundo”. En Alaska, eso sí, dio charlas y a su manera se integró en una sociedad en la que "los acuerdos estaban pendientes de que lo hubiese caza al día siguiente, porque eso era su prioridad"; comió filetes de morsa, y supo que las papilas de los inuis, sobre sabores, no tienen nada que ver con las nuestras,

Este lunes se celebra el día de los Océanos, Nacho recuerda el primer paso de los cinco retos, el estrecho de Gibraltar, entre Europa y África, es un clásico; el segundo paso, el Bósforo, en Estambul, entre Europa y Asia, y el paso en el Mar Rojo entre África y Asia donde nadó rodeado de tiburones “en un mar espectacular”. En total, 60 kilómetros para llamar la atención “de que hay que cuidar los mares”, y que cuenta en su libro en primera persona y en el que agradece a su equipo de apoyo, que siempre le han acompañado "por si era necesario; por ejemplo, en Nueva Caledonia, con un mar a casi 30 grados, había que hidratarse constantemente, sin tocar las barcas, porque de hacerlo había que volver a empezar"; ni ellos ni él han fallado-