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RUGBY | 6 NACIONES B

España se mide con Bélgica tras el fracaso de Bruselas

Los hermanos Rouet, los últimos en volver tras cumplir su sanción, serán titulares otra vez este domingo en el Central (12:35, TDP). Belie, apátrida deportivo, lo verá en el palco.

Para mí era importante que mi última imagen no fuera la de Bruselas”, cuenta Sebastien Rouet, 20 partidos con la Selección española a su espalda, que hoy prestará su último servicio al XV del León, desde las 12:35 (TDP) en el Central de Madrid, ante Bélgica. “No me arrepiento de haber elegido España pese a lo que pasó allí. Ha supuesto todo un orgullo representar a esta Selección y a este país”, prosigue el bayonés, de 34 años.

Se refiere al naufragio nacional y al escándalo suscitado en el Bélgica-­España del año pasado por el árbitro rumano Vlad Iordachescu, que con una actuación muy discutida desquició a los Leones en la victoria de los belgas, que dio, por extensión, la clasificación para el Mundial a su país, Rumanía. Abortada después, como la de España, por un escándalo de alineaciones indebidas.

Sebastien y su hermano pequeño, Guillaume (de 30 años y jugador del Bayona), los medio melés de ese equipo al que llegaron porque su abuela materna es leonesa, fueron dos de los cinco sancionados tras el partido por increpar y perseguir a Iordachescu. Les cayeron 43 y 36 semanas, respectivamente (en el caso de Guillaume, además, una rotura de peroné que amplió el parón), y no han podido volver con la Selección hasta ahora. A Barthere y Lucas Guillaume, que ya han jugado encuentros en este Campeonato de Europa, les castigaron con 14 semanas, como a Mathieu Belie, que verá el duelo en el palco porque es un apátrida deportivo. Su nacionalización por España fue irregular a ojos de World Rugby y, al haber participado con el León, ya no podría hacerlo tampoco con Francia. Por eso ha llevado su caso al TAS.

Y por todo eso Barthere, Guillaume y los Rouet señalan su decepción con las instituciones del rugby. “Nos defrauda lo que pasa a otros niveles”, confiesa Guillaume. “Estoy decepcionado”, añade Barthere, que no pensaba que “en rugby pudiera ocurrir lo que sucedió en Bruselas”. Respecto a las suspensiones, Guillaume Rouet las considera “desproporcionadas, una locura”. Su hermano Sebastien, una “injusticia”. “Dicen que toqué al árbitro y no fue así, no tienen pruebas”, alega.

Como Lucas Guillaume, Sebastien Rouet vio su contrato con el Narbona de Pro D2 (la segunda francesa) rescindido por la sanción. Guillaume se fue a Alcobendas. Sebastien acabó en Gruissan, de Federale 2 (cuarta división). Le han quitado dos años de buen rugby y ambos han trasladado al club a los juzgados. “Fue duro”, reconoce Sebastien. Hoy compartirá bisagra con su hermano. Guillaume con el 9; él, con el 10. Una bonita despedida, al menos.