NATACIÓN

Missy Franklin, la retirada precoz de la sonrisa de Estados Unidos

Missy Franklin.

LUCY NICHOLSON

A sus 23 años y después de sus lesiones en los hombros y de superar una depresión, la nadadora americana se retira tras seis medallas olímpicas y 16 mundiales.

Missy Franklin (California, 1995) ya es pasado a sus 23 años. Tan punzante es la noticia para la natación mundial como los dolores en los hombros que lleva sufriendo la estadounidense desde 2015, justo cuando se preparaba para repetir en los Juegos Olímpicos de Río el éxito de Londres 2012: se convirtió en la primera mujer americana en ganar cuatro oros olímpicos en una misma edición… Y con apenas 17 años. Cuando expira este 2018, Franklin anuncia que se retira a causa de los dolores que sufre por culpa de una tendinitis crónica grave del manguito rotador y los bíceps, dolencias que le hicieron pasar por el quirófano.

"Me tomé mucho tiempo para decir las palabras: 'Me retiro'", escribió Franklin en una carta que compartió con la ESPN. "Mucho, mucho tiempo. Pero ahora estoy lista. Estoy lista para no sentir dolor todos los días. Estoy lista para convertirme en esposa, un día en madre. Estoy lista para continuar creciendo cada vez más, para ser la mejor persona y el mejor ejemplo que puedo ser. Estoy lista para el resto de mi vida".

La historia de Franklin rememora otras épocas, cuando los diamantes brillaban en la adolescencia y se apagaban antes de cumplir la veintena. En este caso, no es por la precocidad de la natación o por el aborrecimiento del entrenamiento, sino por las lesiones. La estadounidense deslumbró en 2011 en el Mundial de Shanghai. Formaba parte de ese grupo de nadadores llamados a marcar una época, que se cuentan con los dedos de una mano: Michael Phelps, Ryan Lochte o Katie Ledecky, los más recientes. De 1,85 metros de altura y un 46 de pie, esta espaldista fue la sonrisa de Londres, un torpedo en las pruebas de espalda y en el estilo libre. Ganadora de cuatro oros y un bronce, se autoproclamó la Phelps femenina justo cuando el mejor deportista olímpico decidió colgar el bañador por primera vez y se retiró en lo más alto. Cuatro años después, repitiría podios en Río.

La reina de Barcelona 2013 y su posterior decadencia

En Barcelona 2013, ya sin Phelps en el programa y con una Ledecky que empezaba a devorar récords, Franklin mantuvo el tipo con otras seis medallas de oro mundiales. Su progresión iba a más hasta que en 2015 empezaron a aparecer los primeros síntomas de dolor en los hombros. La merma física se acabó convirtiendo en una caída psicológica; detrás de la perenne sonrisa de Franklin se ocultaba una depresión por la ansiedad que le causaba no volver a ser la de antes. Sus mejores marcas se marchitaron.

En Río, en 2016, no logró clasificarse para ninguna final y solamente nadó las eliminatorias del relevo 4x200 libre en el que se país se subió al podio. "Mirando hacia atrás, sobrevivir estos ocho días en Río fue el mayor logro de mi carrera. Fui capaz de mantenerme fiel a quien era tanto en el fracaso y la decepción como en ganar y ser el mejor del mundo", escribió en su carta.

En su mochila, Franklin se ha llevado seis medallas olímpicas y 16 mundiales. Todas ellas ganadas entre 2011 y 2016, entre los 16 y los 21 años. Dos años después de sus últimos logros, Missy dice adiós a la natación con un palmarés digno de una supercampeona. Por lo que siempre será recordada en la natación mundial.