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A Chargers, Rams y Raiders les va a costar tener una afición fiel

A Chargers, Rams y Raiders les va a costar tener una afición fiel

Sean M. Haffey

AFP

Los dos equipos de Los Ángeles están jugando casi todos sus partidos como locales sin poder contar con la ventaja del ruido en las gradas y en Las Vegas pasará lo mismo.

En los primeros partidos de la NFL celebrados en Londres, e incluso ahora, la NFL tenía una gran preocupación por que los aficionados animaran al equipo local. Durante muchos años, hemos tenido que escuchar comentarios aparentemente jocosos de prestigiosos articulistas estadounidenses diciendo que en esos primeros partidos el público celebraba más los field goals que los touchdowns por eso de que se anotaban con el pie. Eso no es cierto. No sé dónde estaban durante la celebración de los partidos esos periodistas que aún hoy siguen haciendo bromas sobre el tema, pero yo sí estaba en el estadio de Wembley y nada de eso sucedió. La mayoría de los que llenaban las gradas conocían la NFL como competición tanto como cualquier aficionado en cualquier estadio de la NFL. Sabían lo que estaban viendo y se entusiasmaban con las mismas cosas que cualquier otro seguidor habitual.

Lo que sí se vivió durante esos primeros años fue cierto encorsetamiento a la hora de animar a un equipo. En Wembley se dan cita en peregrinación seguidores de los 32 equipos de la NFL que tienen la oportunidad de ver un partido en directo sin necesidad de arruinarse en un viaje a EEUU. Y con ese empeño de la NFL en repetir el mensaje de que había que animar al equipo local, la perseverancia en dejar en el asiento de cada espectador algún tipo de artefacto que era prescriptivo usar para animar a los locales, las pantallas gigantes empeñadas en decir en cada momentos si hay que mantenerse en silencio o hacer ruido, la gente, amedrentada, obedecía sin rechistar.

Con los años las cosas han cambiado. Y la gente va a Londres y anima al que le sale de las narices diga lo que diga la NFL, la pantalla gigante o la banderita de su asiento. El que paga decide. Y si quiere celebrar más un field goal que un touchdown lo hace sin que le importe un bledo la opinión de nadie.

La chapuza del StubHub Center

Lo curioso es que eso mismo que estoy diciendo de Londres se puede decir ya de algunos estadios de la NFL en EEUU. El caso más llamativo es el del StubHub Center de Los Ángeles en el que ahora juegan los Chargers hasta que se acabe de construir el nuevo estadio de Inglewood que compartirán con los Rams.

El StubHub solo tiene 27.000 localidades cuando en la actual NFL un estadio con menos de 65.000 asientos ya se considera muy pequeño. Es un mal parche provisional que no deja muy bien parada a una NFL que no fue capaz de encontrar una solución mejor. Ese tema ya no tiene arreglo, pero hay una consecuencia aún peor. En pocos meses ha quedado demostrando que los Chargers en Los Ángeles tienen menos seguidores que ‘La Cultu’ en Pucela. Y partido tras partido los recién mudados desde San Diego juegan en un estadio con las gradas teñidas con los colores del equipo rival. Se vio en la primera jornada contra los Chiefs, en la cuarta contra los 49ers, la quinta contra los Raiders y esta semana contra los Broncos. No es una diferencia pequeña con unas zonas de la grada con unos colores y otras con otros. Es aplastante. El rojo, el dorado, el negro y esta vez el naranja inundaban unas gradas que las retransmisiones se resisten a enfocar. En las pocas ocasiones en que aparecen los graderíos por un despiste del realizador, se confirma que los Chargers están jugando como visitantes durante toda la temporada.

Lo de menos es el color de las gradas. Lo importante es el ruido. Parece increíble que 27.000 aficionados puedan resultar tan ensordecedores contra el equipo local. La derrota de los Chargers frente a los Broncos puede achacarse a los graves errores de Rivers. Sobre todo en los instantes finales. Pero en la NFL la ventaja como local es importantísima porque el público sí es de verdad el jugador número doce, el ruido puede complicar mucho el trabajo a los ataques que no escuchan bien los ‘audibles’ ni la señal de inicio de la jugada. Este año los locales han ganado en el 60% de los partidos, que son más o menos los números habituales. Es muy probable que los nervios finales de Rivers no lo hubieran sido tanto con la grada a su favor y su lío con su corredor en su penúltima jugada ofensiva tampoco se habría producido.

Más turistas que seguidores fieles

No es un problema exclusivo de los Chargers. Los Rams también han tenido varios partidos en el Coliseum con mayoría de seguidores del equipo visitante. El ejemplo más claro fue el día de la visita de los Packers con Rodgers pidiendo al público que hiciera ruido. También estoy seguro de que los Raiders en Las Vegas, convertidos en parte de los paquetes de vacaciones, también tendrán que sufrir esa maldición.

Asentar una afición fiel es una labor de muchísimos años y los éxitos no aseguran nada. El lunes ante los Chiefs las gradas del Coliseum fueron mayoritariamente de los Rams (aunque había bastantes zonas rojas), pero ahora son los éxitos del equipo los que están calentando el estadio. A principio de año las partes altas de la grada estaban desiertas. Lo complicado, lo que tiene mérito, es llenar como lo hacen los Browns en la derrota. Y hasta que un equipo no consigue algo así no puede presumir de tener una afición fiel.

En los últimos años estamos viviendo una transformación en el mapa de las gradas de los estadios de la NFL. En vez de una tradicional legión de fieles, cada vez en más sitios hay una multitud de turistas deseando vivir sensaciones nuevas. Por ahora quizá respeten el ‘status quo’ como sucedía en Londres, pero poco a poco se irán soltando. Quizá eso no suceda en muchos equipos históricos, pero no creo que Rams en Los Ángeles, Raiders en Las Vegas y los Chargers donde demonios sea que acaben recalando consigan tener el factor cancha de verdad a su favor hasta dentro de muuuuchos años.