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ZONA ROJA NFL

Así los veo: el 'Dream Team' de los Rams tiene muchos asteriscos

Así los veo: el 'Dream Team' de los Rams tiene muchos asteriscos

Patrick Smith

AFP

Si Jared Goff rinde como el año pasado, Gurley sigue siendo una bestia y una defensa llena de jugadores problemáticos no se desmadra, los Rams son grandes favoritos.

Madrid

El año pasado en la previa de la temporada dije que los Rams no iban a ganar ningún partido. Ahí queda eso para la posteridad. 11-5, equipo de moda en la NFL y Sean McVay elegido entrenador del año. Podríamos pensar que fue gracias a su defensa, pero no. Su ataque fue el primero en puntos conseguidos y Todd Gurley se quedó a un Tom Brady de ser elegido MVP de la temporada. ¡La repanocha!

Solo hubo un lunar en la temporada y llegó en enero cuando Atlanta se los quitó de encima en el la wild card tras un partido duro, pero en el que los Rams siempre fueron a remolque y cometieron un puñado de esos pequeños errores puntuales que sumados marcan la diferencia en un partido. Los Rams habían demostrado al mundo durante una temporada regular fantástica que con buenos mimbres y un buen entrenador se puede hacer un equipo competitivo en tiempo récord, pero en el momento de la verdad les faltó la malicia y la ‘mala leche’.

La pregunta es si en esta offseason se han pasado de frenada buscando esa ‘mala leche’ que les faltó. Nfamukong Suh, Marcus Peters, Aquib Talib, Sam Shields y Brandin Cooks tienen suficiente para poner una fábrica de cuajada, pero no sé si son los tipos ideales para dar estabilidad a un vestuario cuyo sheriff es un yogurín de 32 años con una temporada de experiencia como entrenador principal. Sin duda es un genio como demostró el año pasado, pero si es capaz de meter en vereda un vestuario plagado de divas con Aaron Donalds, Suh, Peters y Talib, merecerá un segundó premio al entrenador del año y el título oficial compulsado de domador de fieras.

La segunda duda llega con la propia estructura de un staff que ha sufrido la pérdida de Matt LaFleur, su coordinador ofensivo y de Greg Olson, su entenador de quarterbacks. A grandes rasgos, LaFleur y Olson estaban dedicados casi exclusivamente a conseguir que Jared Goff jugara cómodo y fuera un quarterback competente y lo hicieron de maravilla. El auténtico coordinador ofensivo era el propio McVay, que incluso se desentendía del juego cuando estaba en el campo la defensa para ajustar el ataque de cara al siguiente drive. Este año sucederá lo mismo. Wade Phillips seguirá siendo el mandamás plenipotenciario de la defensa y McVay mandará en el ataque con Aaron Kromer como responsable del ataque terrestre y Shane Waldon del aéreo. Quizá pueda parecer que casi nada ha cambiado, pero sigo pensando que el eslabón más débil de este equipo sigue siendo el quarterback Jared Goff y que la marcha de LaFleur y Olson puede tener más impacto del que parece. El año pasado me equivoqué radicalmente. Dije que Goff no tenía el nivel mínimo para ser quarterback de la NFL y eso no es verdad. Ahora, sin el apoyo de LaFlerur y Olson, tendrá que demostrar que además es suficientemente bueno y está suficientemente maduro.

Otro tema que sorprende es la urgencia por ganar ya. Una cosa es dejar pasar la agencia libre como si no existiera, que es un error gravísimo, pero otra es vender el alma al mercado de veteranos. Su primera ronda del draft voló con el fichaje de Brandin Cooks, la segunda se fue hace más de un año con el fichaje de Sammy Watkins, que ya no está en el equipo, una cuarta y la segunda de 2019 volaron para poder conseguir a Marcus Peters… La conclusión es que su primera elección de este año llegó al final de la tercera ronda y que, aunque acumularon un total de once elecciones, casi todas son el las tres últimas rondas, donde la lotería no le toca a casi nadie. Hasta ahora, hacer una inversión tan fuerte en la agencia libre en busca de un ‘dream Team’ no ha funcionado casi nunca y, por el contrario, ha hecho saltar por los aires proyectos prometedores. Tengo una gran curiosidad por saber si McVay y el general manager, Les Snead, son capaces de reescribir la historia y consiguen ganar el anillo este mismo año. Visto lo visto durante la offseason eso es lo único que les vale.

ATAQUE: todo lo que rodea a Goff es bueno

Sigo pensando que Goff jugó todo el año con un sistema que no le exigió pensar demasiado ni hacer lecturas maravillosas. Y además contó con la ayuda sobrenatural de un Todd Gurley que sumó más de 2000 yardas combinadas y 19 touchdowns (1305 y 13 de carrera y 788 y 6 de pase). No hay ningún motivo para pensar que este año el plan no funcione, y más con el refuerzo de Brandin Cooks como receptor profundo, pero la experiencia dice que los rivales suelen aprenderse rápido el truco del almendruco, y que las ideas sencillas en la NFL no suelen tener vigencia mucho más allá de una temporada. Goff tendrá que dar un paso más porque todo será más complicado. Insisto, sigo teniendo serias dudas sobre su auténtico talento pese a la temporada 2017.

A favor de Goff no solo está Brandin Cooks. Cooper Kupp y Robert Woods completan un tridente de receptores muy práctico y eficaz que se compenetra a la perfección con su quarterback. Gerald Everett y Tyler Higbee quizá no sean la pareja de tight ends que uno tendría en su fantasy, pero en el sistema de los Rams son perfectos porque también se complementan muy bien con Goff. Ahora la duda es si el quarterback encontrará en Cooks lo que no supo ver en Watkins. Por supuesto, Gurley también podría incluirse como factor en el grupo de receptores. Sin embargo, solo hay que mirar los números de los Rams el año pasado para ver que sus peores partidos ofensivos fueron aquellos en los que Gurley corrió menos con el balón. Si rondaba o superaba los 20 intentos la victoria parecía garantizada, pero cuando McVay se empeñó en cargar el juego en el pase las cosas no fueron tan fáciles salvo frente a Houston y Giants.

Un último apunte sobre el juego de carrera. Detrás de Gurley hay muy poquita cosa. Malcolm Brown, Justin Davis y John Kelly, elegido en sexta ronda del draft y que quizá tenga que ser el titular si Gurley se lesiona.

La línea ofensiva fue maravillosa en 2017 y repite en 2018, lo que es una buenísima noticia. Pese a ello gastaron sus dos primeras rondas del draft en reforzarla. Tiene todo el sentido. Andrew Whitworth, el left tackle, tiene 37 años y John Sullivan, el center, 33. Joe Noteboom, tackle de 3ª ronda, y Brian Allen, center de 4ª, llegan para cubrir posibles lesiones y asegurar el relevo. Rodger Saffold (LG), Jamon Brown (RG) y Rob Havenstein (RT) completan un grupo que el año pasado permitió a Goff jugar con una tranquilidad pasmosa y que abrió a Gurley auténticas autopistas para la carrera.

DEFENSA: mucho ruso en rusia

La auténtica revolución de los Rams ha llegado con cuatro fichajes de grandes estrellas para mejorar aún más una defensa que el año pasado ya daba miedo. Quizá el eslabón más débil del grupo en 2017, por decir que algo ahí era débil, estaba en la secundaria. Trumaine Johnson, su cornerback número 1, no tuvo su mejor temporada y en la agencia libre se ha marchado a los Jets. Kayvon Webster, su teórico 2, también se ha marchado (a Houston). De los titulares de 2017 solo sigue Nickell Robey-Coleman. Ahora, con Marcus Peters, Aqib Talib y Sam Shields forman un nuevo trío titular que parece inmejorable, pero Talib tiene ya 32 años y Shields no solo se perderá dos partidos por posesión de Marihuana, también está a una nueva conmoción de la retirada. John Johnson y Lamarcus Joyner repetirán como pareja élite de safeties después de una más que prometedora temporada de rookie del primero.

Ahora señores, respiren hondo porque llega el redoble de tambores más ensordecedor de los últimos tiempos. Aaron Donald, Ndamukong Suh y Michael Brockers pueden formar la mejor línea defensiva de 3-4 de la historia de la NFL. Todo eso si Donald abandona la huelga y se incorpora al equipo. La cuerda se ha tensado tanto que ya hay rumores de que los Rams podrían hasta traspasarlo. Él quiere un contrato acorde con lo que es, el mejor jugador defensivo de la NFL actual, y los Rams literalmente no tienen un duro después de tanto tirar de chequera en la agencia libre. Y Lo peor es que Donald acaba contrato este año y en 2019 tendrían que usar con él el franchise tag, que podría rondar los 19 millones de dólares. Un lío. Si al final no está (que no me lo creo) tendrá que jugar Ethan Westbrook o el rookie de 4ª ronda John Frankin. Y claro, ni es lo mismo, ni redoble de tambores ni nada.

Como nada puede ser perfecto, el grupo de linebackers no está a la altura de la secundaria y la línea defensiva. Han perdido a Robert Quinn, a Alec Ogletree y Connor Barwin después de que el primero fuera su mejor linebacker interior, el segundo firmara 8,5 sacks, la segunda mejor cifra del equipo y el tercero otros cinco sacks. Y lo peor es que no parecen tener sustitutos. El fichaje de Ramik Wilson no parece arreglar nada, Mark Barron será el único titular que repita y los refuerzos del draft, Micah Kiser y Obo Okoronkwo son jugadores de 5ª ronda. Sinceramente, no me atrevo a dar un cuarteto titular de linebackers. Me parece que Wade Phillips necesitará un tiempo para encontrar un grupo que funcione tirando de los nombrados antes y de Matt Longacre, Samson Ebukam, Cory Littleton…

CONCLUSIÓN:

Después del petardazo que pegué en 2017 con mi pronóstico de los Rams no me atrevo a apostar este año en contra de ellos. Si Goff es lo que creen la mayoría de los seguidores del equipo y Gurley se mantiene sano este año ganarán su división, si además la defensa es élite pese al agujero en los linebackers pueden aspirar al mejor récord de la Nacional y a ganar el anillo. Si Goff no es para tanto y la defensa plagada de estrellas indomables se desmadra, pueden pegarse un trompazo histórico del que probablemente tardarían años en recuperarse. Tampoco hay que infravalorar su división. Los Cardinals pueden ser más competitivos de lo que muchos creen, los 49ers serán muy peligrosos si entran en un toma y daca ofensivo y los Seahawks, pese a su evidente decadencia, seguirán siendo complicados de ganar en su casa. Por suerte, el calendario, sin ser fácil, no parece temible pese a estar lleno de equipos emergentes y a que el bye es muy tarde en la semana 12. Me mojo con un 10-6, pero no puedo ocultar que este proyecto, pese a todos los éxitos de 2017, sigue sin gustarme demasiado.

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