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ZONA ROJA NFL

Así los veo: Tannehill y Gase otra vez juntos para revivir a Miami

Así los veo: Tannehill y Gase otra vez juntos para revivir a Miami

Eric Espada

Getty Images

Los pronósticos sitúan a los Dolphins en el fondo de la AFC después de varias bajas importantes, pero el regreso de su quarterback puede devolverles a la vida.

Madrid

Los Miami Dolphins han dejado marchar en los últimos doce meses a su mejor defensa (Ndamukong Suh), a su mejor receptor (Jarvis Landry), a su corredor estrella (Jay Ajayi), al líder de su línea ofensiva (Mike Pouncey), los pronósticos de casi todas las casas de apuestas les sitúan cerca del fondo más oscuro de la AFC y tanto Adam Gase, su head coach, como Ryan Tannehill, su quarterback, parecen tener muchas papeletas para que esta sea su última temporada en el equipo.

Sin embargo, estos Dolphins son uno de los equipos que espero con más curiosidad este año. Tengo muchísimas ganas de verlos y, aunque no espero que ganen el anillo, ni mucho menos, pienso que sí tienen la posibilidad de ser una de las sorpresas de 2018 y que darán mucha más guerra de la prevista.

Hace dos temporadas, Adam Gase llegó a Miami con la vitola de genio ofensivo capaz de despertar a una franquicia que lleva muerta desde la retirada de Dan Marino, allá por 1999. Sí, casi en tiempos del Imperio Romano. Desde la marcha del mito, la trayectoria de Miami ha sido pavorosa. En los 15 años previos a la llegada de Gase, sólo tuvieron cuatro temporadas ganadoras y una presencia en postemporada. Un récord solo al alcance de lo más floreado de la NFL, con los Cleveland Browns a la cabeza. Los mejores augurios pronosticaban que Gase iba a sacar al equipo del pozo, pero no tan rápido. En su primer año se metieron en postemporada después de enlazar 9 victorias en diez partidos con las que se recuperaron de un horrible inicio 1-4.

El factor Tannehill

Ese arranque meteórico saltó por los aires con la lesión de rodilla de Ryan Tannehill en agosto de 2017. Los Dolphins tuvieron que fichar a Jay Cutler a la desesperada, y él respondió como mejor sabe. Pasó de todo desde el primer día, hizo el menor esfuerzo posible y dinamitó con su desidia todo el trabajo de todo el resto de la franquicia. Visto lo visto, Gase se dedicó todo el último trimestre de 2017, y la última agencia libre, a darle la vuelta a la plantilla, vender jugadores que todos creíamos el futuro del equipo, como Landry o Ajayi, y darle al botón de reinicio, que como casi todo el mundo sabe se ha convertido en la mejor manera de arreglar algo que está roto. Mientras tanto, los seguidores de Miami se frustraban por enésima vez en los últimos tiempos y clamaban al cielo, incapaces de entender lo que su entrenador estaba haciendo.

Lo que todo el mundo parece haber olvidado es que Ryan Tannehill es un quarterback muy bueno. Sí, en serio. Aunque en el último draft muchos se empeñaran en que los Dolphins buscarían su sustituto en primera ronda (no eligieron QB en todo el draft), aunque bastantes analistas insistan en que aún no ha demostrado nada y es de cristal (en sus cinco primeras temporadas solo se perdió tres partidos), aunque tantos aficionados, también de los Dolphins, crean que está acabado con solo 30 años. Creo que Tannehill es uno de esos diamantes que llegan a la NFL sin que la mayoría sea capaz de descubrir su brillo. Un tipo con una facilidad pasmosa para leer el campo, capaz de poner el balón en casi cualquier parte con precisión pese a su falta de brazo y, sobre todo, con ese talento que cada vez escasea más, y que solo está al alcance de los mejores, de entender lo que está sucediendo sobre el emparrillado, de tomar decisiones acertadas cuando la jugada ha saltado por los aires y de mover las cadenas no como un autómata, sino como el que cuenta una historia apasionante.

Como veis, me encanta Tannehill, me parece fantástico, creo que Adam Gase siente lo mismo por su quarterback, y que su retorno, si su rodilla está sana, compensa con creces la baja de Landry, Ajayi, Suh y compañía. Y me gustaría que, por fin, Tannehill dejara de ser buenísimo de perfil bajo para convertirse en buenísimo bajo los focos, para que una legión de incrédulos sea capaz de descubrir lo que muchos hemos creído ver en él desde que llegó a la NFL hace seis años.

ATAQUE: muchas armas para Tannehill

Pero para que eso suceda será necesario que su línea ofensiva mejore significativamente. Solo parecen fiables de verdad Ja’Wuan James en la tackle derecho y el veterano Josh Sitton en el guard izquierdo. Laremy Tunsil, flamante elección de primera ronda en 2016, pasó en 2017 al tackle izquierdo sin demasiado éxito, pero este año puede tener el viento más a favor para jugar de una vez al nivel esperado. Los que no parecen tener arreglo son Kilgore en el center y Jesse Davis en el guard derecho. Si juegan como el año pasado pueden provocar la implosión inmediata de todo el ataque.

En el grupo de receptores siguen Davante Parker y Kenny Stills, que aunque aún no han alcanzado el nivel que se esperaba, quizá solo haga falta que la franquicia empiece a carburar para que se tomen las cosas más en serio. El auténtico problema se ha abierto en el slot con la marcha de Landry. Pese a las críticas, creo que Gase ha hecho una apuesta valiente por Albert Wilson (un poco cara) y se ha traído a Amendola para que sea un apagafuegos que funcionará de maravilla si se mantiene sano. Otra clave será la revolución en el tight end. Se han librado de un Julius Thomas completamente inoperante y han elegido a Gesicki y a Smythe en 2ª y 4ª rondas del draft. Un falso receptor gigante y un bloqueador para que Gase y Tannehill hagan diabluras.

Su comité en el backfield también me parece mejor de lo que se está diciendo. Kenyan Drake tuvo una temporada fantástica tras la marcha de Ajayi (atención a él en tu fantasy). Mejoró las estadísticas de su antecesor y debería ser el titular no solo por sus 4,8 yardas por intento en 2018, también por sus 32 recepciones. El incombustible Frank Gore llega como seguro de vida y en el draft eligieron a Kalen Ballage que tiene un perfil de receptor desde el backfield.

En resumen, creo que a la chita callando Gase ha rodeado a Tannehill de muchas armas polivalentes y con perfiles diferentes, que sobre todo harán mucho daño en la media y corta distancia, justo donde el quarterback se mueve como pez en el agua. Además, los Dolphins pueden convertir el control del reloj en una de sus grandes armas.

DEFENSA: un agujero en el linebacker

Los auténticos problemas llegarán en la defensa, pero no en la línea. Discrepo de casi todo el mundo sobre el factor Suh. Creo que en 2018 jugó a medio gas y que, por muy bueno que sea (que es un animal) a ese nivel no le echarán tanto de menos en Miami. Además, la línea defensiva seguirá siendo muy potente con Cameron Wake (10,5 sacks en 2018) y el fichaje de Robert Quinn, que consiguió 8,5 sacks en los Rams en 2018, pero que debería mejorar esa cifra en la 4-3 de Miami. Godchaux y Jordan Philips no son una pareja maravillosa de tackles, pero en el vestuario hay fondo de armario de sobra para que Matt Burke, el coordinador defensivo, dé con la tecla para hacer un bloque poderoso con muchos relevos.

Las cosas no están tan claras en el grupo de linebackers, el gran talón de Aquiles de los Dolphins en las últimas temporadas. Kiko Alonso es especialista en salir en highlights, pero también en fallar placajes sencillos y decisivos. Stephone Anthony incluso hace bueno a Alonso. En la NFL actual, en la que los linebackers son tan infravalorados, pero se convierten en factores clave de superioridad en el campo tanto en la línea como en cobertura, tener un grupo anémico destruye toda la defensa. Por eso será tan importante el rendimiento de Raekwon McMillan. Fue elegido en segunda ronda del draf de 2017 y se perdió toda la temporada por una grave lesión de ligamentos. Aún es una incógnita, que llega además con el lastre de su lesión, pero de él dependerá gran parte de lo que pueda suceder en el centro del front seven. Por si acaso, en tercera ronda de este draft también eligieron a Jerome Baker, que debería terminar la temporada como titular y que es especialista en uno de los grandes problemas de los Dolphins en los últimos años: la cobertura a tight ends.

En secundaria, los Dolphins tiraron la casa por la ventana eligiendo en primera ronda a Minkah Fitzpatrick, un back que puede jugar en cualquier posición y que, de entrada, debería formar con Reshad Jones un dúo magnífico de safeties con TJ McDonald en la recámara y pendiente de sus problemas legales. Xavien Howard, Bobby McCain y Cordrea Tankersley son un trio de cornerbacks muy joven y prometedor que si continúan su progresión pueden completar para Miami una secundara pero que muy seria.

Por dar una pincelada de equipos especiales, me da pánico su kicker rookie, Jason Sanders. Si repiten en la NFL sus números en la universidad, difícilmente terminará la temporada en Miami.

CONCLUSIÓN

Creo que Adam Gase está a dos pinceladas de conseguir el equipo que quería cuando llegó a Miami, que Tannehill es muy bueno si está totalmente recuperado de su lesión y que su pretemporada y draft, aunque grises, han sido muy prácticos. Además, su calendario va de menos a más. Si consiguen llegar al bye de la semana 11 con balance positivo, y no me parece tan complicado, podrían dar alguna sorpresa en el sprint final, e incluso soñar con entrar en wild card. El año pasado jugando horrible terminaron con un récord 6-10, este año las casas de apuestas rondan el 5-11, pero yo creo que tienen a su alcance el 8-8 o incluso el 9-7 si el mejor Tannehill se manifiesta.

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