El draft muestra su verdad: las opciones de quinto año

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El draft muestra su verdad: las opciones de quinto año

El draft muestra su verdad: las opciones de quinto año

Los Tampa Bay Buccaneers han hecho efectivo su derecho a retener a Jameis Winston en la temporada 2019 a razón de 20 millones de dólares.

De hoy en ocho, que se dice en mi tierra, seremos testigos de la primera ronda del draft de la NFL 2018. Todos los chicos elegidos se llevarán grandes alabanzas. Todos tienen enorme potencial. Raro será el que se lleve una crítica y cada equipo pensará que tiene entre sus filas a un Hall of Famer más. Es así como debe ser. La primera ronda del draft es una ronda de ilusión desbordante para todo el mundo.

La realidad, por supuesto, es que poco más de la mitad de esos chicos serán relevantes en la NFL. Tenemos el ejemplo todos los años. Un buen baremo para medir esto es sobre cuantos de estas primeras rondas los equipos ejercerán su opción de extenderles el contrato por un quinto año.

Los contratos rookies son de cuatro temporadas y a un precio fijado de antemano. Los elegidos en primera ronda pueden, además, ser objeto de una extensión de un año más sin que puedan oponerse. Los equipos, de esta manera, se protegen ante la posibilidad de que sus mejores hombres, formados con ellos, se les escapen en la agencia libre demasiado pronto. A cambio, el salario de ese quinto año, que también es prefijado, sufre un aumento monumental con respecto al de los cuatro primeros años, multiplicándose por cuatro, cinco y, en algunos casos, por más, dependiendo del puesto en el que fuera elegido el jugador y la posición en la que juegue.

Ahora mismo estamos en la época en la que los equipos han de decidir si ejercitan esa opción de quinto año sobre sus primeras rondas del año 2015. Y, como veremos, algo más de la mitad conseguirán ese dinero... y los demás no, aunque entonces pareciese que se iban a comer el mundo.

Ayer los Tampa Bay Buccaneers anunciaban una evidencia: harían extensible el contrato de Jameis Winston por un quinto año. 20 millones de dólares para que juegue para ellos en 2019. Aquí no sólo no había duda, sino que es muy probable que no juegue bajo esas condiciones; lo normal es que tenga un contrato de larga duración firmado antes de que comience la campaña 2019.

Se une Winston a Brandon Scherff, el jugador de la línea ofensiva de los Washington Redskins, y Andrus Peat, también OL pero de los New Orleans Saints, como los tres jugadores que, hasta el momento han visto como su equipo les daba más de diez millones de dólares por estar con ellos un quinto año sin poder decir ni esta boca es mía.

Si miramos al draft de 2015, hay otros muchos que es seguro que recibirán esta extensión: Marcus Mariota (QB, Tennessee Titans), Leonard Williams (DT, New York Jets), Vic Beasley (DE, Atlanta Falcons) o Todd Gurley (RB, Los Angeles Rams) entre ellos. De hecho, me salen una docena de seguros.

Sin embargo, hay otros tantos cuyo futuro es complicado. Por ejemplo, hay cinco jugadores ya traspasados en la primera ronda de este draft y, salvo Marcus Peters, ninguno de ellos parece que vaya a conseguir el dinero del quinto año asegurado y tendrán que enfrentarse al cruel mercado. El resto vive en una indefinición que hará a los general managers devanarse los sesos con ellos.

Es lo habitual. En el draft de 2014, por ejemplo, 23 jugadores recibieron la extensión de quinto año. En el del 2013, fueron 18. El número de 2015 rondará los 20.

Y el de 2018 no estará muy desencaminado. Así que el jueves que viene habrá mucha, mucha alegría en equipos, jugadores y aficionados. Una decena de ellos, cuatro años después, serán considerados como un error. Así es la verdad del draft.

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