El plan de sucesión de los Patriots ha sido establecido
El sorprendente giro de los acontecimientos que ha tenido lugar con Josh McDaniels revela un plan de un calado más amplio del que aparece a simple vista.

Robert Kraft, dueño de los New England Patriots, tiene 76 años. Bill Belichick, entrenador de la franquicia y también general manager, 65, la edad de la jubilación al menos aquí. Tom Brady, quarterback estrella del equipo, ya ha cumplido los 40. Más allá de que tengan una estupenda relación o ya estén hartos de aguantarse después de casi dos décadas ininterrumpidas de convivencia, aunque sea en la excelencia, el final se acerca.
Es así. El Padre Tiempo está invicto, que dice el refrán de los norteamericanos. Y sólo los arrogantes ignorantes creen en la inmortalidad. Ninguno de esos tres señores es un arrogante ignorante. Ninguno es inmortal.
La jornada del pasado martes ha demostrado al resto de la liga, y por las bravas, que el plan de sucesión ya está en marcha, y que está mucho más desarrollado de lo que se pudiera pensar. Me estoy refiriendo, claro, a la decisión de Josh McDaniels de desdecirse de su palabra y no fichar por los Indianapolis Colts como entrenador jefe para permanecer en los New England Patriots como coordinador ofensivo. Resulta que ese último movimiento sólo fue la punta del iceberg de lo que está sucediendo en la franquicia emblema de la actual NFL.
McDaniels acudió a su despacho a recoger sus cosas y despedirse antes de montar en el avión que le llevaría a la rueda de prensa de Indianapolis, donde sería presentado como nuevo entrenador de los Indianapolis Colts. Ni Bill Belichick ni Robert Kraft habían hablado con él antes de ese momento porque es norma inviolable del entrenador, y se puede preguntar a Malcolm Butler como de inviolables son las normas de Belichick, el no discutir asuntos contractuales hasta terminada la temporada.
Lo hicieron en ese momento. Es de asumir que le ofrecieron, simple y llanamente, ser el sucesor de Bill Belichick como entrenador jefe. Eso, y el día en el que se produciría el relevo. Esto entra dentro del terreno de la especulación, por supuesto, pero no el hecho de que le han ampliado su contrato por cinco años, un periodo ridículo para un asistente.
¿Y cómo sabe McDaniels que se puede fiar de la palabra dada? No lo sabe, pero dos personas más estuvieron con él en las instalaciones de los Patriots el martes, y fueron estas las que acabaron por sellar, por validar, el plan de sucesión que, debido a este movimiento, ha emergido en toda su gloria en torno a New England. Se trata de Jonathan Kraft, hijo del dueño, y Nick Caserio, el Director de Personal de los Patriots.
He aquí el meollo.
Robert Kraft compró los New England Patriots en 1994. Tenía 53 años. Su entrenador era Bill Parcells y éste operaba en un contrato que se renovaba año a año. Kraft nunca estuvo del todo cómodo con aquello, con la falta de estabilidad, y luchó para cambiarlo. Es por eso que valora tanto el hacer las cosas con la mirada puesta a largo plazo. Su hijo Jonathan tiene 53 años y siempre ha sido parte esencial de su grupo de confianza, ostentando varios cargos de Vicepresidente hasta llegar a ser Presidente de la franquicia. Le está pasando las llaves del negocio familiar.
El hombre de confianza total de Jonathan es Nick Caserio. Este ejecutivo tiene 42 años y lleva en la franquicia desde 2001 siendo, desde 2008, el segundo de a bordo tras Belichick.
Caserio, al igual que McDaniels este año, aunque sin el drama ni el cambio de opinión a última hora, rechazó un puesto golosísimo la pasada campaña. Nada menos que ser el general manager de los San Francisco 49ers. De hecho, se daba como cierto que, de aceptar, se llevaría a McDaniels con él de entrenador jefe.
¿Por qué lo rechazó? Por exactamente el mismo motivo que McDaniels ha dejado en la estacada a los Colts: porque le han ofrecido los New England Patriots, y le han dicho qué día serán suyos.
Tanto Jonathan Kraft como Nick Caserio estuvieron el martes en Fóxboro con Robert Kraft y Bill Belichick. Ambos tuvieron reuniones privadas con Josh McDaniels. Y si no era evidente antes de todo este embrollo, no puede negarse hoy: Jonathan, 53, Nick, 42 y Josh, 41, son los herederos in pectore, apalabrados y apuntalados, de Robert, 76, y Bill, 65. Y es por eso que convencieron a McDaniels, sobre todo los primeros, para quedarse, porque el futuro es suyo de forma oficial dentro de los muros de la fortaleza Patriot.
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El plan está completamente en marcha. Y se ejecutará en los próximos años, meses. El tiempo del traspaso de poderes no lo sabemos nosotros, pero sí los cinco implicados.
La última pata, por supuesto, es la de Tom Brady, cuya longevidad ha jugado una "mala pasada" (ojo a las comillas) a lo planificado, que era que Jimmy Garoppolo acompañase a esta nueva hornada de Patriots. Ahora han de buscar a su próximo quarterback. ¿En este mismo draft? Visto lo visto esta semana, no me extrañaría nada.
