Philadelphia Eagles

Morir de éxito, el riesgo actual de los Philadelphia Eagles

Frank Reich y John DeFilippo, dos de los arquitectos del ataque que ha ganado la Super Bowl, tendrán entrevistas con otros equipos esta semana.

Morir de éxito, el riesgo actual de los Philadelphia Eagles
Pepe Rodriguez Rodriguez
Actualizado a

Todo equipo campeón ha de lidiar con la posibilidad de morir de éxito. Todo equipo campeón tiene en su horizonte el riesgo cierto de despeñarse por la imposibilidad de mantener unidos todos los mimbres que les han llevado al triunfo. Están los reservas revalorizados, los ayudantes que tendrán ofertas de ser jefes, los divismos generados en jugadores menores, las exigencias de la parte del pastel por todos y cada uno de ellos. Cuando dicen que es más difícil mantenerse que llegar tienen razón.

Los Philadelphia Eagles han conseguido la gran hazaña de conquistar el anillo de campeón de la NFL en la Super Bowl LII. Aún no han acabado de quitar el confeti de sus zapatos ni de limpiar las calles de Philadelphia con los restos de la celebración, y ya saben que tienen que lidiar con los dolores de cabeza que produce ser el mejor. Porque no hay duda que los produce.

Para empezar, esta misma semana tienen el riesgo de perder a buena parte de los ingenieros de su variado, original e inteligente ataque.

Frank Reich, el coordinador ofensivo del equipo, se va a entrevistar para el puesto de entrenador jefe de los Indianapolis Colts. El proceso que se ha puesto en marcha tras la renuncia de Josh McDaniels está sólo en sus primeras estaciones, pero Reich aparece como uno de los grandes favoritos. La espantada del coordinador ofensivo de los New England Patriots dejó, entre otros dolores, a un coordinador defensivo, Matt Eferblus, ya firmado, por lo que la lógica apunta a que la búsqueda del nuevo jefe se centrará en el lado ofensivo del balón.

Bajo ese criterio, Reich es una elección más que lógica. Su trabajo en los Eagles es incuestionable. Es parte del grupo que convenció a Doug Pederson de hacer virguerías y mezclas entre conceptos de ataques universitarios y profesionales, y en el resultado no hace falta insistir. Greg Ballard, general manager de los Colts, dejó claro con el fichaje, hoy fallido, de McDaniels que su objetivo era una revolución en el ataque, y eso se lo puede dar Reich.

El año pasado los Atlanta Falcons fueron los Philadelphia Eagles. Aunque sin anillo, fueron un ataque dinámico, explosivo, fascinante, que llegó a la Super Bowl. Eso llevó a su arquitecto primordial, Kyle Shanahan, a firmar como entrenador jefe de los San Francisco 49ers, y a los Falcons a ser bastante menos fiables esta temporada. Es, por lo tanto, muy lógico y entendible que Reich tenga esta oferta.

Más problemático es el hecho de que su mano derecha, el que es considerado el verdadero gurú de ese grupo de entrenadores, John DeFilippo, también tenga entrevista esta semana. DeFilippo es el entrenador de quarterbacks de los Eagles y lo que ha logrado tanto con Carson Wentz como, sobre todo, con Nick Foles le han puesto en el disparadero de toda la liga.

Son los Minnesota VIkings, que han perdido a Pat Shurmur como coordinador ofensivo para ser el entrenador jefe de los New York Giants, los que le quieren para dirigir el ataque de Mike Zimmer. Es un puesto goloso, pues no olvidemos que los Vikings jugaron la final de la NFC.

Si los Eagles pierden a Reich es evidente que también le ofrecerán a DeFilippo el puesto de coordinador ofensivo. Y ahí tendría que decidir: seguir en Philadelphia construyendo con Doug Pederson o irse a Minnesota donde, dado el perfil defensivo de Zimmer, sería poco menos que el rey único del ataque.

Y todo esto antes de pensar qué harán con Nick Foles, por el que van a llegar ofertas a troche y moche, y no serán fáciles de rechazar, como no será fácil convencer al MVP de la Super Bowl que tiene que ser un reserva, sólo un seguro de vida por si Wentz vuelve a lesionarse.

Noticias relacionadas

O de citar a Jim Schwartz, el fabuloso coordinador defensivo del equipo, que no es descartable que también tenga llamadas esta semana con respecto a su disponibilidad.

Morir de éxito es una posibilidad real. Una, huelga decirlo, dulce y muy deseable complicación para cualquier offseason. Los Philadelphia Eagles tendrán que lidiar con ella por primera vez en la era de la Super Bowl. Y, hagan lo que hagan, será fascinante de seguir. Por algo son los campeones.

Te recomendamos en NFL