Los Eagles masacran a los Vikings y jugarán la Super Bowl

Eagles 38 – Vikings 7

Los Eagles masacran a los Vikings y jugarán la Super Bowl

Los Eagles masacran a los Vikings y jugarán la Super Bowl

AL BELLO

AFP

Los Vikings se adelantaron en el marcador, pero desde ese momento el partido fue un festival de los Eagles, que aniquilaron a sus rivales en ataque y defensa.

Definitivamente, todos nos hemos equivocado. Cuando Wentz se lesionó en la semana 14 contra los Rams pensamos que los Philadelphia Eagles estaban acabados. Igual que se acabaron los Raiders de 2016 cuando se lesionó Derek Carr. Pero no ha sido así. Foles le ha ocupado el puesto de quarterback no solo con solvencia. Ante los Vikings incluso fue brillante, genial. Tanto en la ejecución como en la inteligencia en los momentos decisivos.

Pero el verdadero secreto de este equipo está en la banda. Doug Pederson, su entrenador principal, Frank Reich, su coordinador ofensivo, y Jim Schuartz, el defensivo, forman un tridente portentoso, fenomenal, que plantea cada partido con una inteligencia superior y una habilidad asombrosa. Y así, se sobreponen a sus teóricas debilidades para sacar el máximo partido de las de sus rivales. Incluso parecen encontrar algunas que quien se enfrenta a ellos ni siquiera sabe que tiene.

Los Vikings empiezan anotando

Y eso que el partido contra los Vikings empezó para ellos de la peor manera posible. La primera serie de Minnesota fue, sencillamente, perfecta. 4 minutos y 46 segundos en los que jugaron un football de fantasía. Cuando Rudolph anotó el touchdown que inauguraba el marcador (7-0) nada hacía presagiar que a partir de ese momento solo habría un equipo en el campo, los Eagles, mientras que el equipo morado se convirtiría en un alma en pena.

Los Eagles no se amedrentaron tras el meteórico arranque rival y su poco esperanzadora serie consiguiente. Apretaron los dientes en defensa y a partir de ahí empezaron a crecer para darle la vuelta a la tortilla. Primero fue una intercepción a Keenum que lanzó el balón descontrolado por la presión asfixiante de la defensa para que cayera suavemente en los brazos de Patrick Robinson, que atravesó el campo de lado a lado para culminar un retorno de 50 yardas que empató el partido (7-7).

Comienza el rodillo de los Eagles

Fue como un mazazo para Minnesota. Los de Zimmer se quedaron helados tras el ‘pick six’ y ya no levantaron cabeza. Inexplicablemente, la anotación minó su moral hasta el tuétano y ya nunca parecieron ellos mismos. Su línea ofensiva era atropellada por el ‘front seven’ de Philadelphia y su defensa, que casi nunca pierde el sitio y parece imposible de quemar, se comía con patatas los lanzamientos largos de Foles y tampoco era capaz de frenar el chaparrón de pases rápidos y cortos que venían por todos lados.

La superioridad local comenzó a ser insultante en todos los aspectos del juego y era inevitable que los puntos de Philadelphia fueran cayendo. Blount anotó un touchdown de carrera de 11 yardas que adelantó a su equipo 14-7 y en la siguiente serie de los Vikings se produjo el hecho que mató definitivamente el partido. Keenum recuperó la confianza para dirigir una serie larga y exitosa hasta la yarda 16 rival, pero entonces sufrió un sack con fumble recuperado por sus rivales. Los Eagles no solo pararon en seco a sus rivales cuando empezaban a recuperarse, también les atravesaron el corazón con un touchdown de Jeffery tras un pase de Foles de 53 yardas (21-7).

Un regalo antes del descanso

Quedaba un minuto para el descanso y lo lógico habría sido que los Vikings se tomaran la cosa con calma para lamerse las heridas y volver con renovada fuerza, pero corrieron un riesgo innecesario cuando estaba completamente groguis, y devolvieron el balón a los Eagles que, en 30 segundos, llegaron a distancia de field goal para dejar el partido sentenciado (24-7).

El resto del partido sobró

Por si fuera poco, en la primera serie del tercer cuarto Foles volvió a lanzar una bomba de 41 yardas y Torrey Smith amplió más la diferencia (31-7). El resto del encuentro era ya un trámite. Los Vikings, convertidos en zombies, luchaban sin ninguna fe y se quedaban a siete yardas de reducir distancias. Unos Eagles en estado de gracia no les daban ni un respiro y enlazaban una serie muy larga de siete minutos que culminaba con otro touchdown de Jeffery (38-7).

La paliza había alcanzado un grado más y ya era una masacre. Y también una pena. Minnesota ha completado una temporada magnífica, sobreponiéndose a momentos muy complicados y rindiendo a un nivel inesperado, pero tuvo que esperar a la final de conferencia para jugar su peor partido. Para tener esa actuación que casi todos le auguraban semana tras semana, pero que ellos conseguían conjurar. Los que saltaron al emparrillado del Lincoln Financial Field no eran ellos, o al menos no lo parecieron. Y el sueño de jugar la Super Bowl en su propio estadio terminó al mismo tiempo que eran atropellados.

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