Big Ben, Manning, Rivers, Flacco, Palmer, Cutler... ¿el fin de una era?

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Big Ben, Manning, Rivers, Flacco, Palmer, Cutler... ¿el fin de una era?

Big Ben, Manning, Rivers, Flacco, Palmer, Cutler... ¿el fin de una era?

Justin K. Aller

AFP

Algunos de los más grandes quarterbacks de la última década larga en la NFL parecen estar dando los últimos coletazos a sus carreras.

No es común encontrar deportistas que, ante las críticas por malas actuaciones, respondan con un "puede que ya no tenga lo que hay que tener para jugar a esto". Lo dijo Ben Roethlisberger tras la derrota de su equipo, los Pittsburgh Steelers, ante los Jacksonville Jaguars y tras haber completado uno de los peores encuentros de su carrera, con cinco intercepciones. Alguna de ellas, además, con una sensación de abatimiento, de no querer saber nada con el encuentro, muy preocupante.

Y, además, lo hizo tras pasarse toda la primavera dejando caer la idea de que está cansado de este juego y de que va siendo hora de retirarse. Dicen los americanos que cuando alguien está pensando en dejarlo es que ya lo ha dejado, y resulta difícil llevarles la contraria en este caso, porque es cierto que Big Ben pareció un quarterback en la cuesta abajo el año pasado y, ahora mismo, la pinta que tiene es de un hombre en los últimos estertores de su carrera profesional.

No es el único. Estamos asistiendo a una hornada de quarterbacks clásicos que, por hache o por be, están dando muestras de que la edad les ha alcanzado y su capacidad para jugar en la NFL ha bajado tantos enteros que ya se habla de sus recambios sin demasiados ambages.

Draft del 2004

Tres de los quarterbacks elegidos en primera ronda del draft de 2004 (el cuarto fue el inoperante J.P. Losman, al que os agradecería que no me nombrarais) están en la picota en el inicio de temporada.

El ya citado Roethlisberger está pesado físicamente, lento, con una ejecución alejada de lo que siempre fue, ese tipo fuerte al que no había quien derribara en un pocket y capaz de absorber incontables golpes.

Peor aún parece que lo tienen sus dos compañeros de promoción.

Eli Manning está sufriendo un calvario al frente de los New York Giants. Con un 0-5 por récord se vive de pena. Ahora se le ha caído, casi al completo, su cuerpo de receptores y tendrá que tratar de sobrevivir a la temporada sin juego de carrera, sin OL y con una pinta de tener poca capacidad para liderar cualquiera cambio en la plantilla.

Philip Rivers ha llegado a Los Angeles con sus Chargers para encontrarse sin afición, con un minúsculo estadio lleno de aficionados del equipo rival, sea éste el que sea, y una enorme tendencia a llevar los partidos a finales imposibles en los que acaba cometiendo algún error. Su estilo de juego siempre ha sido arriesgado, pero es que ahora ya adquiere tintes de errático directamente.

No son los únicos

En el draft del 2003, un año antes, fue elegido Carson Palmer y, al igual que los tres jugadores del anterior apartado, no es la primera temporada en la que muestra evidencias de estar cerca del final físico para poder jugar en la NFL, sólo que ahora ya no hay manera de ocultarlo de ninguna forma. Sus Cardinals vagan sin excesiva relevancia por la liga.

En el draft del 2005 salió elegido Jay Cutler. Este estaba tan acabado que, incluso, se retiró este año. Su antiguo entrenador en Chicago, Adam Gase, le convenció para salir del retiro y ponerse a jugar en los Miami Dolphins cuando cayó lesionado Ryan Tannehill. Los resultados están siendo mediocres y el juego del quarterback peor aún. En los últimos tres partidos llevan 22 puntos anotados en total.

Dos años después llegó a la liga Joe Flacco. Es el más joven de todos y el argumento del físico no sirve aquí, porque está igual de bien que siempre. Sin embargo, sí que está dentro de la lista de QBs intocables que ya no lo son tanto, que están siendo cuestionados por sus propios aficionados y que están levantando muchas dudas con su juego. Como todos en esta lista, no es el primer año en el que Flacco parece no tener lo que una vez le hizo estrella de la competición.

Las excepciones son notables

Que se está acabando una era parece evidente. Por primera vez en más de una década equipos como los New York Giants, Pittsburgh Steelers o Los Angeles Chargers han de buscar una solución en un puesto del que no han tenido que ocuparse en absoluto. Y ya se sabe que en la NFL hay dos tipos de franquicias: las que tienen un QB incuestionable y las que lo buscan.

Sin embargo, y en edades avanzadas, aún hay representantes de la vieja jerarquía que no sólo no están de retirada sino que se puede argumentar que siguen a su máximo nivel. Tom Brady, Aaron Rodgers y Drew Brees han de ser nombrados, a la fuerza e, incluso, Alex Smith, del draft de 2005, está jugando como nunca.

Los jóvenes vienen apretando, los viejos se van retirando. ley de vida. La NFL no es ajena. Estamos asistiendo al final de una antigua guarda en el puesto de quarterback que ha dado mucha gloria y muchas tardes memorables. Hay que prepararse para despedir a algunos de nuestros más fieles compañeros de los domingos de los últimos años.

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