La defensa de los Baltimore Ravens es algo muy serio

Baltimore Ravens

La defensa de los Baltimore Ravens es algo muy serio

La defensa de los Baltimore Ravens es algo muy serio

Michael Reaves

AFP

El equipo de John Harbaugh parece haber recuperado sus señas de identidad clásicas con una unidad defensiva que ayer humilló a los Cincinnati Bengals.

A mí me dicen Baltimore Ravens y yo me echo a temblar. Me dan miedo. Es así porque recuerdo aquella defensa de principios de siglo y porque recuerdo a Ray Lewis y porque recuerdo a Ed Reed y porque me imagino a Terrell Suggs saltando sobre mi y, quitándome el alma, gritando: "¡Nunca más!". Esta franquicia me aterroriza como una reunión entre Marlo Stanfield y Avon Barksdale.

Puedo asegurar que no dormiré bien tras ver el partido que hicieron ayer contra los Cincinnati Bengals, porque me recordaron algunas de aquellas pesadillas.

Los Bengals se quedaron a cero. Jugaban en casa, no lo olvidéis. Dejar a cero a cualquier equipo de la NFL es una tarea titánica. En su campo más aún. Antes del descanso Andy Dalton llevaba tres interecepciones y estaba siendo abucheado por su parroquia. Acabó el partido con cuatro entregas de balón a los temibles cuervos. 221 yardas netas son el resumen de la devastación en Cincinnati.

Y es que los Ravens desplegaron sus oscuras alas púrpuras sobre el campo y ya no hubo más luz.

El año pasado avisaron. La construcción de la plantilla por parte del general manager, Ozzie Newsome, había ido girando en las últimas temporadas hacia la construcción de una defensa dominante. Tras la resaca de la Super Bowl ganada a los San Francisco 49ers en la temporada 2012, fueron presa del mal común en la liga de tener que sobrepagar por su quarterback titular, Joe Flacco. Eso llevo a desajustes claros en la plantilla en la que, además, los grandes mitos de la defensa se retiraban. Así que ha hecho falta tiempo, paciencia, para volver a tener una unidad dominante como la que hoy tienen.

Y la tienen. Podéis estar seguros.

El front seven es un escándalo en la presión y en parar la carrera. Terrell Suggs consiguió dos sacks y un fumble forzado ayer, C.J. Mosley una intercepción, Brandon Williams cerró el medio de la defensa con contundencia.

Por detrás, el recien llegado, y fabuloso safety, Tony Jefferson se ponía las botas con cinco placajes mientras que Kamalei Correa o Michael Pierce dejaban detalles de su calidad en el cuerpo de linebackers. Hasta los cornerbacks, últimamente el dolor de cabeza preferido de John Harbaugh, se sumaron con sendas intercepciones de Jimmy Smith y Lardarius Webb.

Con esas credenciales no hace falta volverse loco en ataque. Se puede cimentar un juego de carrera estable y sostenido, y se puede dejar que Joe Flacco sea un miembro más del grupo sin tener que buscar bombas de sesenta yardas en doble cobertura que unas veces salen bien y aparecen en todos los vídeos de mejores jugadas y muchas más veces acaban mal, con un punt como mal menor.

A los que históricamente nos ha dado miedo esta franquicia lo ha hecho por la defensa. Tenemos motivos para la intranquilidad y los sudores fríos de nuevo. Se acabó el dormir a pierna suelta, porque los cuervos vuelven a perseguir nuestro espíritu.

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