Los Cubs le entregan anillo de Serie Mundial a Steve Bartman

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Los Cubs le entregan anillo de Serie Mundial a Steve Bartman

Los Cubs le entregan anillo de Serie Mundial a Steve Bartman

Getty Images

El aficionado que “arruinó" la postemporada 2003 de Chicago se reconcilia con el equipo después de acabar con la sequía de 108 años sin título.

Ciudad de México

Es difícil encontrar una franquicia más supersticiosa en el deporte profesional que los Chicago Cubs. Ciento ocho años de sequía los respaldan.

Sin embargo, con las primeras horas del 2 de noviembre de 2016, Chicago finalmente dejó atrás más de un siglo de frustraciones al derrotar a los Cleveland Indians en el séptimo juego de Serie Mundial.

Con un plantel repleto de estrellas, una inagotable nómina y un excelente momento que los catapultó a la cima de la División Central de la Liga Nacional, los Cubs saben que el inicio de una dinastía estaba al alcance de su mano. Solo había un cabo suelto: Steve Bartman.

Bartman, el joven aficionado que se interpuso entre Moisés Alou y el out 23 del sexto juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional ante los Florida Marlins en 2003, se convirtió en villano y paria. El rostro de la mala suerte, de todas las maldiciones del deporte. Él solo quería una pelota, Chicago quería un campeonato, o en su defecto alguien a quien culpar. Nadie mejor que el tipo con anteojos y audífonos sentado junto a la línea de foul de jardín izquierdo.

El mismo Bartman que hoy tiene lo que el resto de los 39.577 aficionados presentes la noche del martes 14 de octubre de 2003 en Wrigley Field no. Un anillo de Serie Mundial.

En un acto de suma generosidad, o de querer evitar las posibles consecuencias del incansable karma que persigue a la franquicia, la familia Ricketts le envió una sortija de campeón a Bartman, quien a resultado de la persecución de los aficionados tuvo que irse a vivir a otro estado. No una réplica del anillo, la joya de verdad, la de los 108 diamantes, con su nombre al costado. The Whole Enchilada, como dicen en Estados Unidos.

La familia Ricketts, dueña de los Cubs, está consciente de los estragos que esa jugada causó en la vida de uno de sus aficionados, y el anillo es una simbólica pipa de la paz que espera cerrar uno de los capítulos más oscuros en un equipo repleto de ellos.

“A nombre de toda la organización, nos honra presentarle este anillo de Campeón de la Serie Mundial 2016 al señor Steve Bartman”, dijo el equipo en un comunicado. “Esperamos darle cierre al desafortunado capítulo de la historia que se ha perpetuado a lo largo de la búsqueda por obtener el ansiado campeonato".

“Aunque ningún gesto puede levantar el peso público que ha sufrido durante más de una década, sentimos que era importante que Steve supiera que ha sido y seguirá siendo bienvenido por toda la organización”.

Bartman, quien por obvias razones se ha mantenido en el anonimato desde ese momento, pagó clase con clase.

“Recibo con humildad esta sortija no solo como símbolo de uno de los logros más históricos del deporte, sino como un importante recordatorio de cómo deberíamos tratarnos unos a otros en la sociedad actual. Espero que todos podamos aprender de mi experiencia para ver el deporte como un entretenimiento y evitemos los duros señalamientos en busca de culpables”, respondió en un comunicado. "Pero más importante, espero que este anillo y este gesto sea el inicio de un importante proceso de sanación y reconciliación para todos los involucrados”.

Si los Cubs no vuelven a ganar nada, no será culpa del karma.

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