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Ibón Larrinaga: el prospecto que cambió el balón por los guantes

BOXEO

Ibón Larrinaga: el prospecto que cambió el balón por los guantes

Ibón Larrinaga posa antes de un entrenamiento.

Facebook Ibón Larrinaga

Con 26 años y un inmaculado récord, Larrinaga es en uno de los púgiles nacionales con más futuro. Hace dos semanas refrendó ese cartel en Francia.

Del balón a los guantes, así cambió la vida de Ibón Larrinaga tras una lesión. Nacido en Barakaldo (Vizcaya) hace 26 años se ha convertido en una de las promesas del boxeo nacional, algo que ocurrió después de un grave contratiempo. Durante su adolescencia jugó al fútbol, pero con 17 años se rompió la tibia y el peroné. En su proceso de recuperación comenzó a intercalar fútbol y boxeo, deporte que le encandiló. “El boxeo me hacía ser más exigente y cada vez le fue robando más tiempo al fútbol”, recuerda.

Amigo de Kerman Lejarraga, con quien comparte una gran pasión: el Athletic de Bilbao, decidió probar en un nuevo gimnasio donde su amigo, que por aquel entonces practicaba kick-boxing, iba a comenzar sólo a boxear. Los dos comenzaron juntos su andadura, aunque su amigo le llevaba ventaja y poco tardó en comenzar a competir. Larrinaga se preparó y un año y medio más tarde inició su carrera amateur. 80 combates sumó en sus espaldas, no le importaba el rival. “Yo me mantenía en 63 kilos y por aquel entonces en Vizcaya no había muchas oportunidades, iba a pelear donde fuese daba igual que fuese en un peso superior”, asegura.

Siguiendo los pasos de su amigo, hizo su debut como profesional en abril de 2016. Poco más de un año le ha valido para hacerse un hueco en el boxeo español. Larrinaga lleva sobre sus hombros el cartel de prospecto, el cual reafirmó hace apenas diez días en Francia, donde ganó al hasta entonces invicto y campeón del mundo junior Georges Leroy. El vasco dio una exhibición en casa ajena, ganó de manera holgada (99-91, 98-92 y 97-93) y se confirmó llevándose a Barakaldo el cinturón Mediterráneo por el Consejo Mundial de Boxeo (WBC, en inglés) del peso supergallo. La pelea era un duro examen, el cual él mismo había pedido. “Yo hablé con mi promotora hace unos meses y les dije que quería retos. Quería medir realmente mi nivel. El esfuerzo es mucho y a veces con rivales de menor nivel no puedes lucir lo que te gustaría, por eso lo pedí”, afirma confiado.

Larrinaga quiere defender su título, después no se pone techo

Txutxi del Valle, entrenador, e Ibón Larrinaga tras su victoria en Francia por el Mediterráneo WBC.

Dinámico, con mucha cintura, esquiva y mucho trabajo”, así se define él mismo como boxeador. Cualidades que mostró todas en Francia para sumar su octava victorias (2 por KO) en otros tantos combates. Ahora, mira al futuro, quiere retos, aunque no por ello pierde la mesura. “Me gustaría defender en poco tiempo éste título ante mi gente. Después lo que salga, ya sea un Nacional o comenzar a entrar en listas Europeas. Todo el mundo se me dice que no soy un pegador, lo que me facilitará encontrar rivales importantes. Es cierto, no soy como Kerman, por ejemplo, que me temen por mi pegada, pero trabajo mucho y al final… todos quedan muy dañados. Con combates más largos el número de KO’s aumentará”, reconoce.

Su espejo es su amigo Kerman Lejarraga, en quien tiene un referente. “Kerman y Andoni Gago son los que digamos han abierto el camino. Cuando no había ni debutado y ellos fueron campeones del País Vasco yo lo veía más cerca, después ser profesionales y ahora poder estar en grandes peleas”, reconoce Larrinaga, un chico afable y confiado de sus posibilidades. El futuro pasa por sus guantes. 

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