PÁDEL

Paquito y Sanyo ganan una final histórica en Santander

Derrotaron a los número uno, Belasteguín y Lima, en tres sets, y levantado los dos últimos dos juegos que estuvieron contra las cuerdas

0
Paquito y Sanyo ganan una final histórica en Santander
Pedro Puente Hoyos EFE

La temporada 2017 comienza como acabó la 2016, la victoria de los campeones del Master Paquito Navarro y Sanyo Gutiérrez. Pero ese resumen no sirve para explicar la final masculina del Open de Santander, con un partido que puede, y debe, entrar en los anales del padel moderno por si enorme calidad entre las dos mejores parejas del universo, porque Fernando Belasteguín y Pablo Lima no regalaron nada; es más, vendieron el triunfo tras casi dos horas y 40 minutos: 4-6, 6-4 y 7-6 (7-5).

En Santander se vieron puntos increibles con golpes espectaculares e imposibles que sólo están al alcance de jugadores muy especiales, por akgo son los cuatro primeros del ránking.

Todas las parejas dominaron con su saque, y en el primer set Bela y Lima rompieron en el de los rivales en el momento en el momento decisivo para hacer el 6-4. Paquito y Sanyo lo hicieron en el segundo, al inicio. Y lo mantuvieron para contestar con otro 6-4.

Y en el tercero, nada, imposible romper el saque, aunque con 5-6 Bela y Lima tuvieron cuatro bolas de partido, pero perdieron pese al 0-40 en unas acciones espectaculares de un Paquito Navarro que se jugó el todo por el todo el golpes inconscientes (¡para otro!) pero decisivos. Y en el tie break, otra vez los números uno parecieron decididos a ganar, con demasiados errores de Sanyo que había sido el hombre del partido durante dos horas, pero que sumaba dos errores no forzados. Cuando aquello parecía decidido, la reacción de Navarro fue enorme para llevar a su pareja a un triunfo impresionante por 7-5.

Sin duda, la manera de producirse la victoria, por lo igualado, pudo haber caído de parte de cualquiera de los dos, pero en un choque tan largo dio la impresión que Paquito Navarro y Sanyo tenían algo más de fuerza en sus piernas para sacar bolas imposibles en las dos esquinas del cristal. Y ahora se abre una nueba etapa, porque ya los números dos ven más cerca a los números uno.