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Tribuna Libre

Yo también creo en Matt McGloin

La importantísima baja de Derek Carr supone la oportunidad de una vida para el quarterback suplente de los Oakland Raiders.

Yo también creo en Matt McGloin
BRIAN BAHR AFP

Soy fanático de los Raiders desde hace mas de seis años. Mariano lo sabe, mi familia lo sabe. Todos lo saben.

Cada Navidad encuentro regalos de los Raiders. Tengo aun los audífonos oficiales del equipo que no sirven, pero están como adorno. Tengo camisetas, llaveros, tres mini cascos, dos vasos. Mi vida, cada Domingo, en horas estrictas de juego, es ver a los Raiders jugar y ganar.

Y esta temporada, por fin, después de años de apestar, lograron hacerse un hueco en el top cinco de la liga. La historia ya todos la conocen: Derek Carr, 120 yardas terrestre por juego, defensa mala que se cerraba cuando lo necesitaba, finales cardíacos… Blah blah blah, no había mucho que decir. Los Raiders habían logrado sacar la casta y utilizaron un mísero año para regresar a la elite.

Así, sin mas, quedó entre dicho que cuando un equipo tiene la sangre, no importa lo mal que te haya ido en temporadas pasadas. Volverás al podio.

Y entonces, a mi, como a muchas otras personas en Oakland se les partió el corazón, en un solo momento, en un juego que se iba ganando 33-14 en el cuarto periodo contra los Colts. Trent Cole cayó sobre Derek Carr y le destrozó la fíbula. Así sin mas, gritando del dolor en el suelo le dijo a todo el mundo: “I’m broken”. Y todo se acabo, se lo llevaron en camilla, con los fanáticos rezando y todo el equipo sin funcionar.

Ganaron el juego asegurando un primer down con un pase improbable de Matt McGloin a Amari Cooper y final de la historia. Pero la sensación fue que se perdió, que se había terminado todo.

Creo que hablo en nombre de todos los Raiders en la que fue una de las Nochebuenas mas tristes y descorazonadoras que se recuerde. Y se lo digo yo, porque Carr es la razón de nuestras sonrisas, es ese jugador que sabes que sacará todo adelante. No es el ver sus estadísticas o sus pases, que eran muy buenas a pesar de su lesión del dedo meñique, era el hecho de verlo jugar, con esa tranquilidad, esa alegría, esa sonrisa, con él nos codeábamos y podíamos volver a fanfarronear, con el podíamos volver a sentirnos importantes y de lo mejor de la liga.

El tipo es algo especial, de esos que si tus receptores se lesionan o no están en un buen día, el resto del equipo está jugando mal o cayendo enr 23 castigos, se las iba a arreglar y a sacar adelante el asunto. Lo demostró una y otra vez, como lo ha hecho desde hace tres años.

Aquel chico tenía algo.

Debemos ser optimistas. Y eso es de lo que quiero hablarles este día.

Después de mucho pensar, (y resignarme), llegué a la conclusión de que tal vez, TAL VEZ, esa lesión no es algo tan serio, ni tan para mal. Que sí, que ya se que el tipo se fracturó la fíbula, no soy insensible. Pero bueno, aquí va.

A lo largo de toda la temporada vimos un ataque que hacía lo que quería a sus anchas, excepto cuando se topaba a su peor enemigo, Bill Musgrave, pero ese es otro tema, y la defensa era un coladero que acertaba de vez en cuando y se salvaba con picks. La segunda mitad de la temporada después de la semana de descanso se ajustaron y comenzaron a robar muchos mas balones y a cerrarse debido a su dependencia (en exceso) de su ofensiva que anotaba como quería. Ahora ya no pueden estar tan tranquilos. Es momento de que den ese paso hacia adelante, justifiquen el dinero y empiecen a ganar partidos. Claro que sé que no es una unidad top, pero tienen la capacidad de ser dura y detener a sus enemigos. Ahora que no tienen esa tranquilidad, deben hacerlo.

Y luego viene el ataque terrestre. Creo que toda la historia de la liga hemos visto equipos que sobreviven en base a su juego por tierra, y esta vez viene de nuevo. Los Raiders tienen un monstruo de tres cabezas, que aunque ninguno llegará ni a los 900 yardas, tienen mucha efectividad y no estarán tan desgastados como otros RB de la liga, contando además con una excelente línea ofensiva. Una que más de una vez puede dominar a placer. Dos juegos de 200 yardas esta temporada basta.

En resumen, todos deben elevar su nivel de juego, por que ya no estará Carr para salvarlos esta vez.

Y no más castigos estúpidos, no más drops inútiles, no más fallos de coberturas, no más sacks fallados. Deben aplicarse.

Y después viene la faena del asunto, el meollo, el corazón: Matt McGloin.

Matt Mcgloin es un tipo llamado a la gloria, así de sencillo. Al principio de la temporada muchos se preguntaban porque no lo canjeaban o no lo dejaban ir o se preguntaban porque no lo cortaban y se ahorraban dinero. Pero yo estaba aferrado hacia mi que debía de quedarse en la plantilla. Este tipo, este tipo número 14 ostenta el récord de ser el único Raider que lanzó para tres pases de anotación en su primer juego. Ni Ken Stabler ni Daryle Lamonica ni Jim Plunkett ni Rich Gannon ni Derek Carr ni leches. Matt McGloin. Su historia es rara, aunque por algo ha estado ahí.

O bien toma la oportunidad que tiene y lleva a los Raiders a hacer historia o la deja pasar y se resigna a que Carr regrese la siguiente temporada. No hay otra. Será de esas historias que el mundo recordará con cariño y le hablará a sus hijos de como el número catorce salió de la nada y puso a su equipo en la mejor posición para ganar.

O será de esas historias que fracasaron.

Y de hecho no es un mal jugador. Para nada, es un pocket passer super clásico que hace lo que le piden y que tiene buena punteria. Se lo juro no es por querer echarle porras. Vean sus juegos contra Titans, Cowboys o Texans, puesto que puso muchas veces a su equipo en posición de ganar, y tal vez esté un poco oxidado, pero yo estoy mucho mas seguro con él como backup que, por ejemplo, Mark Sánchez o Ryan Fitzpatrick.

Yo si confío en McGloin, no con los ojos cerrados, que no es tampoco Hostetler o el que le remontó a los Oilers en el 92. Puede llevar un ataque con sobriedad y juicio, que si hace lo que le dicen en la banda y no se equivoca, pues adelante.

Tal vez esta lesión ayude al equipo, o una derrota en playoffs los ayude, a que deben de jugar todos a un mejor nivel.

He leído comentarios que dicen que después de los de Terrell Owens en el 2005 todo puede pasar, tal vez.

Un dato curioso: los dos QB de los Raiders que han ganado el SB empezaron en el equipo siendo backups. Venga, ese es mi voto de apoyo a Matt McGloin. Por muy imposible que parezca, los dioses del football no pueden ser tan malos.

Y la verdad no me importa cómo lo hagan. A fin de cuentas, hay una frase con la que esta franquicia escribió su leyenda durante décadas:

Just win, baby.