PREMIOS AS DEL DEPORTE 2016

Los héroes de Río convirtieron en oro los Premios AS 2016

Mireia Belmonte, Carolina Marín, Teresa Perales, Marcus Cooper, Craviotto y Toro, Beitia, Nadal y Marc López fueron premiados. Los premios especiales fueron para Luis Suárez, Sampaoli, Hortelano, las aficiones de Madrid y Atleti y Lydia Valentín
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Quizá nunca hubo tanto oro bajo la cúpula del Palace en sus 104 años de historia. Tanto campeón junto. Son los que reunió ayer AS en su entrega anual de premios. Una Gala que dio el pistoletazo de salida a los actos del 50 Aniversario del periódico, que sacó su primer número a la calle el 6 de diciembre de 1967, con la presentación del logotipo diseñado por Javier Mariscal. Tenía que ser el padre de Cobi, porque también se cumplirán 25 años de Barcelona 1992.

En 2016 no hizo falta votación de los lectores. Estaba claro. Los campeones olímpicos que iluminaron las noches de agosto merecían ser los protagonistas de la décima edición de los Premios: Ruth Beitia (altura), Mireia Belmonte (natación, 200 mariposa), Carolina Marín (bádminton), Maialen Chourraut (slalom), Teresa Perales (natación), Saúl Craviotto y Cristian Toro (piragüismo, K2 200), Marcus Cooper (piragüismo K1 1.000) y el abanderado Rafa Nadal, espejo para todos, y su socio Marc López (dobles de tenis) fueron merecedores de los corazones de hierro de Xavier Mascaró. Sólo con enumerarlos, tiemblan los dedos al teclear.

Una tromba de agua dejó a Rafa Nadal atrapado en Manacor. “Las carreteras estaban cortadas y asustaba”, se excusó por videoconferencia. Siempre como un caballero. No quiso dejar colgado a Marc (“es un ejemplo como deportista y persona y todo lo hace al máximo”, definió a su colega) ni a los otros héroes de Río.

Mireia vio sus imágenes y recordó que no se lo creía. Craviotto explicó que su éxito se basó “en creer al cien por cien el uno en el otro” y Carolina que le quedan “muchos retos”. Todos gigantes.

Teresa Perales (40 años), ganadora de 26 medallas paralímpicas anunció que seguirá hasta Tokio 2020. “Porque se me escaparon dos y me quedé a dos de Phelps, así que ya tengo excusa”.

Junto a ellos, el aroma inconfundible de la clase sobre un campo de fútbol para el Premio Trayectoria. Don Luis Suárez (81 años), el único futbolista nacido en España con un Balón de Oro, en 1960. En la época del pulso Cristiano-Messi, bueno era reivindicar el sitio del gallego en la historia. “No estoy orgulloso de ser el único español en tenerlo; tenía que haber estado ya acompañado”, dijo… Más lingotes para la Gala. Noemí de Miguel (Movistar+) y Dani Garrido (Carrusel Deportivo de la SER) fueron los presentadores. También se reconoció el trabajo del argentino Jorge Sampaoli, que llevó a Chile a conquistar la Copa América el año pasado. El Premio América que recibió sirvió de testigo del salto de AS al continente hermano, con ediciones digitales en México, Colombia, Chile y Estados Unidos. También para reconocer en su persona la trayectoria de un grandioso Sevilla.

El fútbol también se hizo presente con el Premio a las aficiones de Real Madrid y Atlético, personificadas en sus socios números uno, Sergio Nieto y José Luis Rodríguez, que volvieron a dar ejemplo de buena vecindad en Milán el 28 de mayo, en la final de Champions.

Bruno Hortelano (25 años), un atleta que se ríe de las leyes de la genética, que dicen que un señor blanco y con pasaporte español no debería hacer cosquillas a los purasangres negros, disfrutó como un niño. “El secreto está en la cabeza”, volvió a avisar. El Premio Revelación ha superado el accidente de tráfico y sólo mira hacia adelante, a Tokio 2020 y a los 200 m.

Pero ni mil desagravios podrían borrar el que pesa sobre Lydia Valentín, bronce en Río en halterofilia. En Pekín 2008 fue quinta y en Londres 2012, cuarta. Las tramposas que se doparon para ganarla han ido cayendo.

A falta de que lleguen a su casa las medallas (enviamos desde aquí la petición a SM Los Reyes Magos del COI), se sumarán a su palmarés limpio la plata de 2008 y el oro de 2012. También es, pues, campeona y para ella fue el Premio Especial. El mago Jorge Luengo hizo aparecer una medalla y, con la fuerza de la mente, esa que lleva a los elegidos a la gloria, dobló junto a la leonesa una barra de acero con las puntas en el cuello de cada uno. Y luego sonó el himno olímpico en honor de Lydia. Y el auditorio reventó en aplausos. “Nos vemos en la próxima, seguro”, se despidió Nadal. La de los cincuenta años.