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Bengals 12 - Bills 16

Los Bills, sin McCoy, corren por encima de los Bengals

El equipo de Cincinnati ve como su temporada se hunde en un completo ejercicio de futilidad ofensiva tras perder a A.J. Green.

Los Bills, sin McCoy, corren por encima de los Bengals
John Grieshop AFP

Los Cincinnati Bengals, en su versión 2016, tienen un ataque muy limitado. La pérdida de, por orden, el coordinador ofensivo Hue Jackson, hoy entrenador de los Cleveland Browns, y de su pareja de receptores secundarios les ha dejado con la pólvora mojada. Una línea ofensiva lejos de sus mejores momentos ha contribuido para que el juego de carrera sea una sombra de lo que fue. Siendo así lo que les resta, lo que les ha 'salvado' durante todo el año ha sido la conexión entre Andy Dalton y A.J. Green, ambos completando una campaña mucho mejor de lo que sus números dicen. Rozando la heroica. Entonces: ¿qué sucedería si quitamos una de las dos partes de esta conexión?

Si vuestra respuesta es que se verían abocados a la catástrofe, habéis acertado.

Porque A.J. Green se retiró lesionado en el primer cuarto del partido entre los Bengals y los Buffalo Bills y lo que siguió fue un ejercicio de futilidad ofensiva de proporciones asombrosas. De esas que llenan la televisión de imágenes de aficionados desesperados y el estadio de silbidos. El resultado final fue de 12 para los Bengals y 16 para los Bills, a lo que les bastó con correr en ataque y quedarse quietos junto a los receptores en defensa para llevarse un partido que es gloria bendita para su clasificación.

Los Bengals no anotaron desde el segundo cuarto. Entraron en la end zone dos veces, una con el propio Dalton corriendo y otro con un pase a Tyler Boyd, pero en ambos casos fallaron el extra point, como parte de una epidemia global en la liga hoy. Desde ese momento lo que hicieron fue acumular tres y fuera como si juntando muchos te dieran un cupón de descuento en alguna peluquería.

En el último cuarto, y con la necesidad de anotar un touch down para ponerse por delante, la frustración alcanzó a todos los estamentos de la franquicia. Dalton gritaba, los corredores se culpaban, los receptores dejaban caer balones, los entrenadores reunían a los jugadores para echarles la bronca, los aficionados silbaban. Una vez tras otra. y tres y fuera.

Porque los Bills tampoco opusieron nada más que la carrera. Y eso que también se quedaron sin su mejore jugador, en este caso LeSean McCoy. No fue óbice para acumular 183 yardas terrestres y llegar a anotar cuatro field goals que se sumaron al único touch down de Buffalo conseguido, por supuesto, por tierra con un McCoy que entró en la end zone como un ciclista, brazos al cielo en gesto de celebración, mucho antes de cruzar la pancarta.

Los números de los quarterbacks hablan de lo que fue el juego aéreo en todo el encuentro. Tyrod Taylor, incapaz en los terceros downs y limitado como muy pocos titulares en esta liga, sudó tinta china para llegar a las 166 yardas y regaló una intercepción a Dre Kirkpatrick que tampoco tuvo ninguna importancia. Andy Dalton, por su parte, tuvo que lanzar 43 veces para llegar a las 201 yardas, más dos intercepciones a las manos de Stephon Gilmore.

La nada. La total y absoluta nada. Y sin A.J. Green y LeSean MacCoy, menos que nada. En Buffalo pueden estar contentos por la victoria y por la recuperación de una secundaria que se había dedicado a defraudar a la BillsMafia todo el año; pero que no se lo crean mucho, porque es que los receptores de los Bengals no son capaces de irse de nadie.

La temporada de Cincinnati se hunde. Con tres victorias tras once jornadas sus opciones son casi nulas, y sus sensaciones son aún peores. Si, además, se quedan sin Green, apaga y vámonos.

ESTADÍSTICAS COMPLETAS DEL PARTIDO.