PARALÍMPICOS | CILISMO

Méndez, de gregario de Mauri a ciclista paralímpico

Conoció los Paralímpicos desde la cama de un hospital. Volvió a subirse a la bicicleta tras sufrir un accidente que le mutiló el brazo y la pierna izquierdos

Méndez, de gregario de Mauri a ciclista paralímpico
REUTERS

Juan José Méndez, de 52 años, conoció los Juegos Paralímpicos desde la televisión de la cama de un hospital de Barcelona. Sucedió en septiembre de 1992, tras sufrir un accidente de moto que a punto estuvo de costarle la vida y que le mutiló en el acto el brazo y parte de la pierna izquierdos. Había empezado a correr con 14 años como cadete,  llegó a ser amateur y fue gregario de ciclistas que luego fueron profesionales de renombre como Melchor Mauri  y Miguel Ángel Martínez, entre otros.  Pero ese fatal accidente rompió en añicos muchos sueños que, con el tiempo y mucho esfuerzo, fue recomponiendo poco a poco. Superó muchas barreras y también, por qué no decirlo, muchos miedos.

Conducía su moto, con su hermano de ‘paquete’ cuando sufrió un desmayo que le hizo perder el control. Con el violento golpe perdió el brazo y la pierna izquierdos, ésta a la altura de la rodilla. Reconoce que volvió a nacer y asegura que la vida le dio una segunda oportunidad. Tras participar en Río en las pruebas de ciclismo en pista, hoy se estrena en la carretera con la prueba de contrarreloj y el viernes disputará la de fondo en carretera.

Juan José Méndez estaba recién casado y acababa de ser padre cuando un fatal accidente de moto le cambió la vida. “Me dieron por muerto y llegaron a cubrirme con la manta térmica, pero cuando  la Guardia Civil vio que me movía, rápidamente dejaron a mi hermano, herido leve, para trasladarme a mí en aquella ambulancia. Llegué clínicamente muerto y recibí una transfusión de hasta 48 litros de sangre. Volví a nacer, pero tuve que empezar de cero”.

Méndez reconoce que la recuperación fue complicadísima: “Dos años después había engordado muchísimo, pesaba 100 kilos y no podía ni mantenerme en pie. Fue entonces cuando mi antiguo entrenador me animó a volver a subirme a la bicicleta. Al principio me dolía no por dar pedales sino por soportar los 100 kilos con mi brazo derecho e iba lentísimo”. En 1994 volvió a subirse a una bicicleta, en 1996 disputó el Campeonato de España Paralímpico, en 1999 se estrenó en su primer Europeo con tres bronces. En 2004 participó en sus primeros Juegos Paralímpicos, los de Atenas.

Ahora pesa 57 kilos, algo que ha conseguido “a base de mucho sacrificio “. Confiesa que la juventud viene muy fuerte y que el ciclismo paralímpico cada vez es más profesional. Pese a que está permitido correr con prótesis, desvela  que es el único que corre sin un brazo y una pierna, ya que las prótesis le resultan más incómodas y  le hacen ir más lento.

Explica que la integración del ciclismo paralímpico en la Federación Española de Ciclismo, después de Pekín 2008, ha sido un gran paso para la integración: “Eso nos permite entrenar a mejor nivel”. Éstos son sus cuartos Juegos Paralímpicos, en los que se ha colgado una plata en Atenas y una plata y un bronce en Pekín. “Me he preparado muy bien y lucharé por todas mis fuerzas por hacer un buen papel”, concluye.