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Titans 16 – Vikings 25

La defensa salva a unos Vikings inoperantes en ataque

Adrian Peterson fue incapaz de correr, mientras Shaun Hill, el quarterback, maquillaba su errática actuación gracias al partidazo del receptor Stefon Diggs.

La defensa salva a unos Vikings inoperantes en ataque
Frederick Breedon AFP

Los Vikings estaban contra las cuerdas en el descanso después de una primera mitad de pesadilla. Adrian Peterson era incapaz de mover el balón por tierra contra una defensa de los Titans que acumulaba jugadores en la caja ante los erráticos pases de Hill, que lanzaba balones flotaditos que tardaban una eternidad en llegar a su destino. Los aficionados de los Vikings veían con el corazón en un puño que cada pase de su quarterback era susceptible de terminar interceptado y solo Stefon Diggs, inmenso, y Kyle Rudolph, que volvió a recordarnos al jugador talentoso de antaño, eran capaces de dar la cara.

Para colmo, Blair Walsh fallaba un field goal de 37 yardas y otro de 56 justo antes del medio tiempo, en las dos únicas series en que Minnesota había sido capaz de mover mínimamente las cadenas.

Mientras tanto, los Titans jugaban mucho más cómodos después de hacer una buena lectura del partido. Muy pronto se dieron cuenta que correr frente al temible font seven de los Vikings era casi imposible. DeMarco Murray y Derrick Henry, las grandes armas ofensivas de Tennessee, tenían tan poco éxito como el backfield rival, pero Mariota regresaba a la NFL con muchas ganas, y volviendo a demostrar que es un jugador muy inteligente, capaz de encontrar rápidamente los puntos débiles de sus rivales. De las cuatro series que condujo en la primera mitad, una se quedó a pocos pasos de la distancia de field goal, en la segunda Succop terminaba transformando una patada de 28 yardas, en la tercera tenía menos éxito, y en la cuarta lanzaba un pase de touchdown a DeMarco Murray de 6 yardas que dejaba el marcador 10-0.

Parecía que los Vikings estaban fuera del mapa. Sin ideas, ni quarterback, ni carrera, ni kicker. Sin nadie capaz de meter un punto. Pero todo cambió radicalmente en la primera jugada de la segunda mitad, cuando Patterson retornaba el kickoff inicial hasta la yarda 34 de sus rivales y poco después Blair Walsh era por fin capaz de lanzar una patada entre palos. ¡Y de 50 yardas!

Pareció que el partido se daba la vuelta completamente. Mariota perdía la frescura mientras Hill seguía lanzando pizzas, pero con sorprendente puntería. Y lo que no conseguía Peterson percutiendo, lo lograban Asiata y Patterson en jugadas ocasionales. Un nuevo field goal de Walsh, esta vez de 33. Dejaba a los Vikings a cuatro puntos de sus rivales (10-6).

Y llegó la debacle de los Titans. Primero fue Mariota lanzando una intercepción, por intentar librarse de un golpe, que fue retornada por Kendricks para un touchdown de 77 yardas (10-12 con Walsh fallando el extra point). Entre medias, Walsh volvía a recuperar la puntería con una patada de 45 yardas (10-15). Y para enterrar definitivamente a los locales, Mariota sufría un fumble en la jugada siguiente que recuperaba Danielle Hunter, el defensive end de los Vikings, que lo retornaba 24 yardas para touchdown. 10-22 en el marcador y todos frotándonos los ojos. Los Vikings le habían dado la vuelta al partido gracias a su impresionante defensa, que aún provocó otro fumble, esta vez a Murray.

Los Titans de 2015 entraban en estado de colapso cuando sus partidos se complicaban y este año han comenzado con el mismo problema. Cuando todo se torció se encontraron sin saber qué hacer. Y el mismo Mariota que había dominado con inteligencia a una de las mejores defensas de la NFL en la primera mitad, se transformó en un jugador inseguro y dubitativo, que solo recuperó las sensaciones en un último drive testimonial, en el que se atravesó el campo para terminar conectando con Murray (por segunda vez) para un touchdowns de 4 yardas que dejó el marcador en el 16-25 definitivo (sí, entre medias Walsh metió dentro otra patada).

Pese a la victoria, los Vikings deben resolver su problema ofensivo cuanto antes. Hill no es capaz de aprovechar la ventaja que le da Peterson cerrando a las defensas rivales, y saben que no tendrán demasiadas veces enfrente a una tan asequible como la de Tennessee. Esta vez anduvieron sobre el alambre y terminaron sobreviviendo, pero Hill no debe ser su quarterback titular mucho tiempo más.