JUEGOS OLÍMPICOS

Plan Tokio: más dinero para quien se trabaje las medallas

Las federaciones que triunfaron en Río tendrán premio en el próximo ciclo olímpico. Apuesta por las mujeres y reforma del plan ADO, líneas maestras.

Imágenes de la Ceremonia de Clausura de Río 2016, esperando Tokio 2020
EFE

No existe tregua olímpica. Finalizada la clausura, con Río aún limpiando sus calles y su reputación, el medallero pasa a ser material de radiodiagnóstico. Apenas horas después de que Carlos Coloma se bajase del cajón, con su inesperado bronce en mountain bike, el Consejo Superior de Deportes le puso letra y números a la música de las 17 medallas. Su precio fue de  177 millones en inversión pública y 311 en inversión privada en un cuatrienio notablemente irregular. El dinero en el deporte español bailó al son de la crisis, con recortes del 24% y del 34% en 2012 y 2013, respectivamente, y crecimientos del 12%, 30% y 34% en los últimos años. Pero en ese oleaje se ha mantenido estable la nave.

Desde aquella maravillosa juerga de Barcelona 92, España ha mantenido la regularidad, moviéndose entre las 17 y las 19 medallas, con la excepción de la caída de Sydney 2000 (11 metales), con gobiernos de distinto color. El actual anda en funciones y también el deporte está pendiente de decisiones urgentes. El plan ADO, asociación en la que participan Consejo Superior de Deportes (CSD), Comité Olímpico Español (COE) y Televisión Española (TVE), financiada por patrocinadores privados, concluye el 31 de diciembre y exige una inevitable reforma. Por primera vez, TVE, la cadena que ofrecía visibilidad a los sponsors, no tendrá los derechos de los Juegos Olímpicos ni en 2020 ni en 2024. Estos fueron adquiridos por Eurosport, lo que abre una incógnita sobre el plan, que ha aportado en el ciclo olímpico que ahora concluye 40 millones de euros, a través de becas a deportistas que pueden alcanzar hasta los 60.000 euros. Sin duda, una parte importante de la financiación privada del deporte esta en sus manos. 

Antes de los Juegos, Alejandro Blanco, presidente del COE, aseguró que deportistas españoles sólo pudieron acudir a concentraciones o competiciones internacionales gracias a las aportaciones familiares. Otros se vieron favorecidos por empresas privadas.

En cualquier caso, se abre ahora un tiempo de análisis o, dicho de otro modo, de buscarle el mejor destino a unos recursos notablemente limitados. Blanco se ha quejado repetidamente de que España compite con países de su entorno (Italia o Francia) con un presupuesto diez o quince veces inferiores. Para el Consejo no es tanto un problema de dinero como de las manos en las que ponerlo. 

El piragüismo no se encuentra entre los cuarenta deportes con más licencias del país y le ha dado a España doce medallas en las últimas cuatro ediciones de los Juegos. El taekwondo dejó cinco entre Londres y Río. Su éxito olímpico no es casual. Forma parte de un plan que sus federaciones han cumplido a rajatabla. Otras se han venido abajo. 

Y es que muchos países llevan apuntando a blancos ‘fáciles’ desde hace décadas. El Reino Unido, segundo en  el medallero de Río, con 67 metales, se ampara en una larguísima tradición deportiva pero también en una tarea específica en determinadas especialidades. Eso explica, sin ir más lejos, las once medallas cosechadas por su ciclismo en pista.

Vale lo mismo para Francia, que con una población de 66 millones de habitantes se ha apuntado 42 medallas, seis de ellas en boxeo, cinco en judo y tres en equitación o esgrima. Italia (60 millones de habitantes) encontró su filón en el tiro, con siete preseas, y en la esgrima, cuatro. Alemania (80 millones de habitantes) sacó petróleo del piragüismo (7 medallas) y de la equitación (6). Hungría nos precedió en el medallero gracias, fundamentalmente, a los siete metales de su natación, tres de oro. Un deporte muy en su tradición pero también cuidado exquisitamente para darle gloria olímpica. Países como Kenia viven del monocultivo: recogió sus 13 medallas en el atletismo.

Y en esas pretende andar España en Tokio y Juegos sucesivos. En Río ha repartido sus medallas en diez especialidades, indicativo de progreso, aunque por el camino se ha venido abajo la vela, primer productor de medallas para nuestro deporte a lo largo de la historia (19).

También es línea maestra camino de Tokio el impulso del deporte femenino. Así lo reconoció Miguel Cardenal, secretario de Estado para el Deporte, y así lo reconocen los resultados en Río. Las chicas le dieron a España más de la mitad de las medallas (9 de 17) cuando suponen sólo el 21% del total de licencias deportivas del país. Sólo son mayoría en gimnasia, hípica, patinaje y voleibol.