JJ OO | VOLEIBOL

Brasil sigue de fiesta: oro en vóley con Neymar en la grada

En la pelea por el tercer puesto, Estados Unidos se colgó el bronce tras derrotar a Rusia en una remontada histórica.

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Brasil sigue de fiesta: oro en vóley con Neymar en la grada
JAVIER ETXEZARRETA EFE

Del Maracanã al Maracanazinho. Del tiemplo del fútbol al del voleibol, vecinos históricos, Brasil vivió en menos de 24 horas el éxtasis dorado en los dos deportes que más despiertan la pasión del país. Primero fue la victoria dramática ante Alemania, en la tanda de penaltis, cuando la canarinha ganó por primera vez en su historia el único título que el fútbol brasileño no tenía. El domingo, con Neymar vibrando en la grada, fue la hora de la selección de voleibol masculina ganar contra sus eternos rivales italianos el oro olímpico que no venía desde Atenas 2004, justamente ante Italia. Victoria incontestable, 3 sets a 0 (25-22, 28-26 y 26-24).

La pasión del brasileño por el voleibol es antigua y remonta a los Juegos de Los Ángeles 1984, cuando una selección joven, carismática y hasta entonces desconocida sorprendió al mundo al conquistar la plata con un estilo alegre y creativo de jugar. Desde entonces, el vóley es el deporte más popular del país después del fútbol.

Principalmente por la proximidad de las selecciones masculina y femenina con la afición de todo el país, que nunca deja de llenar a las gradas todos los años en partidos de la Liga Mundial. El Centro de Desarrollo de Voleibol de Saquarema, a una hora de Río de Janeiro, es el único centro de excelencia deportivo en cualquier modalidad que existe en el país.

La combinación entre el apoyo de la grada y en el avance del deporte explica el éxito de vóley brasileño en el circuito internacional. La selección femenina venía de dos oros olímpicos en de Pequín 2008 y Londres 2012.Y el oro de los chicos en Río 2016 es el tercero que Brasil conquista en unos Juegos. Una medalla que el equipo comandado por el entrenador Bernardinho llevaba buscando hace 12 años tras dos derrotas en la final de Pequín 2008 y Londres 2012. Nunca una selección había llegado en cuatro finales olímpicas consecutivas. Logro compartido por Bernadinho y el líbero Serginho, que estuvieron juntos en todas las conquistas.

Brasil e Italia protagonizan la mayor rivalidad del voleibol masculino. Son los dos países con más Ligas Mundiales (nueve para Brasil y ocho para Italia). Pero medallas de oro olímpicas, sólo uno de los dos tiene. Italia sigue encontrando con la muralla amarilla siempre cuando llega a unos Juegos.

Con la arena llena y todavía celebrando el triunfo del fútbol, Brasil comenzó nervioso. Bloqueó mal y no se encontró en ataque. Las estrellas Lucarelli y Wallace – máximo anotador de los JJOO – sólo anotaron 3 de 12 ataques en todo el primer set. Italia sacó ventaja y llegó a abrir seis puntos hasta que los anfitriones sacaron a Lipe de la chistera. El esquina marcó un ace, cuatro puntos de ataque y lideró la remontada brasileña, que pasó a sacar bien – 5 aces en el primer set - y no perdonó los errores italianos. 25 a 22 y Brasil con la ventaja.

En el segundo set Wallace entró en pista y pasó a hacer lo que hace de mejor, enterrar la pelota en el campo del rival. Once de los 28 puntos de Brasil en el segundo set fueron del opuesto paulista de 1,98m. Pero Italia no se entregó fácil. Equilibró el partido y peleó hasta el último momento. Empató un set que parecía ganado cuando los anfitriones tenían dos puntos de set, llevó al desempate pero, tras un bloqueo de Wallace y un error de recepción de Birarelli, vio el Maracanazinho explotar de alegría. 28-26 y 2 sets a 0. Sólo faltaba uno para el oro. Déjalo con Wallace, que volvió a volar en pista en la manga decisiva. Él y Lipe marcaron la mitad de los puntos de Brasil, que cerró el partido con 26-24.

El oro de los chicos del vóley corona unos Juegos históricos para Brasil, que termina su participación en Río 2016 con el récord del país en conquista de medallas. Fueron 19, 7 de oro, 6 de plata y 6 de bronce.