RÍO 2016

Saúl Craviotto: "No sé de dónde saqué las fuerzas"

Saúl Craviotto se colgó el bronce en K1 200 tras el oro del K2. Con 31 años, piensa ya en Río: “Vuelve la distancia de 500 que me viene de maravilla, ¡no quieren que me retire”.

Saúl Craviotto: "No sé de dónde saqué las fuerzas"
MURAD SEZER REUTERS

Como en el oro del K2, se vio obligado a remontar. ¿Sufrió mucho?

En el paso del 50 tuve un desequilibrio y competí mal los primeros cien metros, no sé si por la tensión. Pero me vi muy atrás y dije ‘ahora o nunca’. No sé de dónde saqué las fuerzas. Tenía a siete piragüista más a mi izquierda y estaba sin referencias. Si no hubiese hecho un cien tan malo quizá el color hubiera sido otro.

Apostó por dos pruebas y ha ganado.

Este año el objetivo primordial era el K2, donde echamos más horas y el K1 era un extra que no influía ya aunque estuviera fatigado. Así que el bronce ha sido un regalo con el que no contaba.

Cuatro medallas olímpicas. Sólo tiene a David Cal, con cinco, por delante. ¿Cómo se siente?

No pienso en récords ni en superar a nadie. Sólo en lo mío. Cada deporte es un mundo y Bragado no pude hacer dos pruebas, por ejemplo. Yo sí. No se puede comparar. Me comparo conmigo mismo y con mis objetivos.

¿Cuando cruzó la meta sabía que era bronce?

No, no. Me puse en lo peor, soy muy negativo. Cuando me vi tercero lo celebré pero a continuación vi al alemán (Ronald Rauhe) celebrándolo también y no sabía qué pasaba. Pensaba que se me iba a quedar cara de tonto. Ya me pasó hace dos años empatar con otro piragüista en el podio.

Estuvo treinta segundos tirado en el suelo al bajar de la piragua. ¿En qué pensaba?

¡En respirar, estaba reventadísimo! Y también en mi familia, mi hija, mi mujer… Vi el vídeo de mis padres siguiendo la carrera del K2 y que casi les da un infarto y es un orgullo representar a tu gente y a tu país.

A los tres Juegos llegó desde la repesca. ¿Se ha abonado a sufrir?

Clasificarse así te hace estar alerta, todo el año nervioso pensando en selectivos nacionales, en el Preolímpico, preparado. Y los rivales ya clasificados estaban en enero relajados. Eso a mí me viene bien, aunque para la cabeza es fatal. Otro ciclo olímpico así y acabo chiflado. Pero si el resultado vuelve a ser este, habrá que hacerlo otra vez así (se ríe).

¿Piensa en otro ciclo olímpico? Tiene 31 años…

¡Bufff! Ahora sólo en descansar, estar con la familia (tiene una hija, Valeria, que nació tras Londres 2012) y luego ya veré. En Tokio vuelve la distancia de 500, con la que fui oro en Pekín, y me viene de maravilla. ¡Parece que no quieren que me retire! Noto que voy perdiendo velocidad y el 500 me vendrá de maravilla. Creo que puedo hacer algo grande.

En tiempos de recortes presupuestarios, el piragüismo se va de Río con cuatro medallas y el resto diplomas olímpicos. ¿Cómo se hace eso?

La Federación ha trabajado bien la base y al equipo nacional no nos falta de nada. Si pedimos una concentración en Sevilla la tenemos o lo que sea. Han sabido gestionar bien esos recortes. Se han cuidado bien a los técnicos, como al mío, Miguel García, que es el mejor del mundo.