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NATACIÓN

Lochte, tan prodigioso en el agua como excéntrico

El estadounidense, envuelto en un capítulo de mentiras a la Polícia de Río, siempre destacó por pasión por la fiesta.

Lochte, tan prodigioso en el agua como excéntrico
PATRICK B. KRAEMER EFE

Una noche de fiesta en Río ha manchado, una vez más, la popularidad de uno de los nadadores más carismáticos y a la vez excéntricos de los últimos diez años. Ryan Lochte (1984), poseedor de 12 medallas olímpicas, regresó a Estados Unidos después de haber protagonizado un episodio de mentiras la noche del sábado, cuando acabó la competición acuática y se pegó una buena farra con algunos de sus compañeros estadounidenses. La Policía brasileña sigue investigando un caso que, de momento, deja en evidencia al nadador y a sus amigos, que denunciaron haber sido apuntados por una pistola por un grupo que se hizo pasar por militares.

No es la primera vez que Lochte, un personaje que poría haber sido extraído de cualquier serie de ficción americana, se sale del guión. En los Juegos de Londres, sin ir más lejos, confesó haberse “orinado” en la piscina mientras realizaba un calentamiento antes de una prueba. Esa competición, en la que llegó en su punto máximo de forma aunque falló en algunas pruebas, también la acabó divirtiéndose en el centro londinense bebiendo cóctel dorado, una mezcla entre coñac y cava de 3.100 dólares. Luego, llegó a la villa acompañado de dos mujeres. “En los Juegos de Pekín 2008 tenía novia y fue un error. Ahora estoy soltero y quiero aprovecharlo. Estoy emocionado”, declaró antes de 2012, cuando afirmó que “entre el 70 y el 75 por ciento de los atletas tienen sexo durante los Juegos”.

Esa vena fiestera, que no le ha impedido ser de los mejores nadadores de la historia olímpica, la ha sacado a relucir en más ocasiones. Activo en redes sociales, al norteamericano, nacido en Nueva York, se le ha visto en múltiples ocasiones en Las Vegas, incluso se atrevió a participar en varias series televisivas, siempre ligado al espectáculo mediático. Su aparición en el programa Chelsea Lately americano sirvió para conocer su filosofía de vida: “Si eres un hombre por la noche, debes serlo también por la mañana”, dijo, y añadió. “Salgo y muevo mi cuerpo, tomo algo, bailo, me quedo despierto hasta tarde, pero luego por la mañana tengo un trabajo y nada se interpondrá en mi camino”. Hasta su madre confesó: “Mi hijo tiene aventuras de una noche”.

Lochte es el alma de la fiesta en el equipo estadounidense. A sus 32 años, en su última conferencia de prensa antes de abandonar Río, el nadador dejó una puerta abierta a una continuidad en la natación, aunque también apuntó que "necesito antes un descanso, ya que llevaba toda la vida entrenándome y marcándome desafíos". Y se lo tomó al pie de la letra la misma noche en la que dejó de competir.