Dirado le arrebata el cuarto oro a Hosszu en 200 espalda
La estadounidense, que acumula ya cuatro medallas, batió a una cansada húngara, que aún así se ha consagrado como una estrella mundial.


En los dos últimos metros, la joven estadounidense de 19 años, Maya Dirado, que se echó las manos a la cabeza y lloró emocionada, superó a una intratable hasta ese momento Katinka Hosszu en la final de los 200 espalda. La húngara había hecho una carrera formidable, siempre por delante, flirteando con el récord del mundo de Missy Franklin en el primero 100 y manteniendo las distancias en el 150. Pero se le acabaron las fuerzas, perdió el estilo y llegó sin energía, dando hasta 46 brazadas cuando se frecuencia era inferior.
Dirado, que hizo una carrera muy académica, la que tenía planeada, se reservó para el final y obtuvo un oro que la confirma también como una de las mejores bazas para la natación norteamericana, pues ya suma dos oros (200 espalda y 4x200 libre), una plata (400 estilos) y un bronce (200 estilos). El tiempo de Dirado (2:05.99) superó al de Hosszu en únicamente seis centésimas (2:06.05). El bronce fue para la canadiense Hilary Caldwell (2:07.56), siempre presente este país en estos Juegos de Río.
Pese a conformarse con la plata, Katinka Hosszu ha pasado de ser una nadadora de piscina corta y triunfadora en su continente a convertirse en una estrella mundial. Está al alcance de muy pocas deportistas a lo largo de la historia acuática ganar tres oros individuales en unos Juegos Olímpicos. La húngara ha crecido con Shane Tusup, su entrenador que también es su pareja. Juntos forman un binomio descomunal, que en estos Juegos de Río ha logrado ganar los 100 espalda, así como los 200 y 400 estilos, más esta plata.
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Iron Lady, la mujer que ha ganado más de un millón de dólares en premios en competiciones fuera del circuito FINA, ha sabido seleccionar sus pruebas y centrarse en lo que mejor se le da, la espalda, su estilo predilecto, y los estilos, la exigente disciplina que requiere un entrenamiento completo y de mucha dedicación. Hasta en los días libres Hosszu se va al gimnasio, obsesionada con su cuerpo a sus 27 años, una edad en la que todo empieza a estar más cuesta arriba.
Hosszu ha mutado en una máquina, capaz de nadar a toda velocidad los cuatro largos de un 200, sin estrategia posible, como Katie Ledecky emplea en sus carreras de fondo. Estos Juegos la han coronado.