María Bernabéu se queda a las puertas del bronce en Río
La española ha perdido la medalla en la prorroga, ante la alemana Laura Vargas Koch. España se queda unos Juegos más sin medallas en el judo.

Juegos Olímpicos Río 2016 jornada jueves 11/08/2016 en directo
Fueron dieciséis años de espera desde el oro de Isabel Fernández en los Juegos de Sydney 2000. Y el judo español tendrá que esperar cuatro años más para volver a soñar con una sonrisa en el podio olímpico.
María Bernabéu, 28 años, se quedó a las puertas de ganar el bronce al perder la final de consolación de la peor manera, en la prórroga, ante la alemana Laura Vargas Koch, dos veces medallista en campeonatos mundiales en la categoría hasta 70kg. Mismo destino que había tenido Sugoi Uriarte en Londres 2012, que también acarició hasta el final la medalla pero acabo derrotado.
El histórico de encuentros entre las dos judocas era favorable a la española, actual subcampeona del mundo. Se habían enfrentado cinco veces, con tres victorias para Bernabéu. La última de ellas en febrero, en el Gran Slam de Paris.
María empezó fiel a su estilo ofensivo, agresivo, buscando el ippon y la victoria a todo coste. Una estrategia muy arriesgada y que ya le había costado la oportunidad de pelear por el oro, cuando fue derrotada con un contragolpe por la colombiana Yuri Alvear, que acabó finalista aquí en Río.
Pero contra Vargas Koch funcionó. La alemana sintió la presión y las ganas de la española. Caminando siempre hacia atrás, fue acorralada por María Bernabéu, que dominó todo el combate, pero no fue capaz de romper las defensas de la alemana y la lucha tuvo que ser decidida en la prórroga.
Fue ahí cuando Vargas Koch pasó también a la ofensiva y el combate ganó aires dramáticos. Hasta que a falta de 1 minuto y 3 segundos para el final, la alemana encajó un golpe casi perfecto. Wasari. Lo suficiente para acabar con la lucha y el sueño de María Bernabéu y del judo de España de volver a subir en un podio olímpico.
Conozca a María Bernabéu
María Bernabéu nació en Salamanca hija de padre español y madre guineana. Se fue muy pequeña vivir a Alicante por el traslado de su padre, guardia civil. Es ahí donde compagina los entrenamientos con la carrera de derecho. Y donde empezó la práctica del judo por influencia de la madre. Al principio no le gustaba, pero poco a poco fue cogiéndole el gustillo. Pensaba que el judo era un deporte de chicos, ‘muy bestia’. Le gustaba el patinaje artístico, las faldas, hacer piruetas en el aire. Pero terminó enamorada del deporte que hoy casi le ha dado una tremenda alegría a ella y al judo español, que llevaba dieciséis años sin una medalla olímpica y tendrá que esperar otros cuatro.
También de su madre viene la influencia espiritual. Fue ella que le inculcó a ella y a sus hermanos el camino de la fe que le acompaña a todas partes y sirve de motivación. Muy religiosa, María dice no ser supersticiosa, pero no puede viajar sin su Biblia y encuentra en la oración un impulso diario para seguir luchando en la vida y en el tatami. En Dios encuentra la paz interior, tranquilidad y concentración.
María cuenta que en una de las paredes de la sala de su casa está colgada una pancarta que dice: “Ser judoca es mucho más que hacer judo”. Más que un deporte, es una forma de vida. Que involucra disciplina, organización, trabajo y respeto por el tatami, el rival y la competición.
Fueron años de lucha hasta que llegara 2015, su año más victorioso. Ganó su primer Grand Prix, en Budapest, y se consagró subcampeona en el Mundial disputado en Astana, Kazajistán. María siguió el camino ganando el Grand Slam de Baku y, en Río, rozó el bronce. En Tokio será.
"He caído en su juego"
"Me ha faltado mantener la atención, la tensión y el ritmo hasta el último momento", analizó en zona mixta Bernabéu. "Lo tenía, pero he jugado a su juego y a su juego gana ella", lamentó.
La vigente subcampeona del mundo de la categoría apuntó: "Me he metido en sus abrazos, su técnica. Ella es experta y no he podido salir de ahí. Jugando al juego de la contrincante al final gana ella".
