Sergi Enrique: "Tengo las mismas sensaciones que en Pekín"
Uno de los líderes de la Selección de hockey, tiene esperanzas en repetir hazaña. El de Sabadell, que reside en Bruselas, sufrió por los atentados de este año.


Sergi Enrique es de Sabadell y juega a hockey, el deporte por excelencia de Terrassa. Un sacrilegio para dos ciudades vecinas y que rivalizan en todo. “Mi familia me decía si no quería cambiar de deporte”. Sus padres decidieron trasladarse a Matadepera, población colindante con la cuna del hockey, y de ahí nació su pasión por este deporte. Poco le importaba a su padre cambiar de ciudad: fue jugador de fútbol de Córdoba y Atlético de Madrid, entre otros. “Soy un caso extraño, sí”, confiesa, mientras disfruta de la villa olímpica y de las tres victorias consecutivas que han catapultado al hockey a la primera línea, seis años después.
Este licenciado en ADE, que vive en Bruselas, también sufrió los atentados en la capital belga. Su mujer trabaja en la plaza Schuman, a escasos 100 metros donde explotó la primeras bomba, y acostumbra a coger el metro en la parada de Maelbeek justo a la hora que detonó el segundo explosivo. “Estuvimos unos meses teniendo mucho respeto por lo que pudiera pasar. Una jugadora de nuestro club falleció en los atentados”, relata. Ya superado ese trance, se centra en repetir la gesta de Pekín 2008 y subirse al podio olímpico. Por aquel entonces tenía 20 años: “En Pekín éramos otra generación y jugábamos de otra manera. Estamos en una buena dinámica. Tengo sensaciones que me recuerdan a aquellas, porque hasta el último segundo lo damos todo. Ahora nos creemos que podemos ganar a cualquier equipo. Es lo que ha cambiado”, comentó.
Una de esas victorias fue ante la número uno del mundo (Australia), lo que les permite soñar. Si la Selección logra quedar primera o segunda de grupo, se las verá en los cuartos de final con dos conjuntos que, a priori, podrían resultar más asequibles de lo previsto (Argentina o India). El proceso de construcción de este equipo ha durado alrededor de un año. La Selección va camino de superarse. Bélgica y Gran Bretaña son los próximos rivales. A Enrique le recuerda el espíritu del técnico, Fran Soyez, al de Maurits Hendriks, anterior seleccionador de los éxitos españoles, ya que “ambos tienen un carácter ganador y nos han transmitido la capacidad de que podemos ganar a cualquiera”.
Los jugadores no se quejan de la villa olímpica, al contrario. Todos están ubicados en la misma planta y se distribuyen en cuatro apartamentos. Después de los partidos mantienen los mismos asientos del autobús, el único ritual común para un deporte sin manías y sin líderes. “Eso es bueno, depende del día aparece uno u otro”. Ellos representan la nueva hornada. Los jóvenes de 2008 y los que vieron aquella medalla por la televisión siendo adolescentes. Ahora ambos quieren ser los actores de otra gran obra del hockey español.