Juegos Olímpicos

Vanderlei de Lima recibió la gloria que se le negó en Atenas

El maratoniano, que fue atacado cuando lideraba la prueba, encendió el pebetero. Guga Kuerten, emocionado, y la baloncestista Hortencia, los dos últimos relevos.

Rio de Janeiro
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RTVE

Vanderlei de Lima recibió la gloria olímpica que le quitaron en Atenas 2004. El maratoniano marchaba tercero cuando un exsacerdote irlandés, Cornelius Horan, le atacó y entorpeció su camino. Fue bronce en esa carrera y lleva toda su vida marcado por esa desgracia.

En ausencia de Pelé (se excusó con un comunicado aduciendo razones de salud), él subió los escalones que llevaban a un pequeño caldero y lo prendió. Luego, se iluminaron unos brazos dorados, que simulan un sol y simbolizan las energías limpias y la sostenibilidad. Un futuro más limpio. Como el que sueñan Brasil y Río y no ha llegado con los Juegos.

Lima recibió la antorcha de la ex jugadora de baloncesto Hortencia Marcari, que a su vez había recibido el relevo de Guga Kuerten. El tres veces campeón en Roland Garros corrió entre lágrimas y con dificultad, por la cadera destrozada que tiene después de sufrir varias operaciones.

El pebetero no estará en Maracaná, donde no se celebrará el atletismo sino la final de fútbol y la ceremonia de clausura. Arderá en el puerto de Río, símbolo de la regeneración de la ciudad.