JUEGOS OLÍMPICOS | NATACIÓN

400 estilos: el japonés Kosuke Hagino, entre Phelps y Kitajima

El nipón será el primer oro acuático de Río en una prueba que puede encumbrar a la natación de este país asiático. EEUU ejemplifica su cambio de ciclo.

Kosuke Hagino
TOSHIFUMI KITAMURA
Alberto Martínez
Licenciado desde 2006 pero escribiendo crónicas desde 2003. En AS desde 2005, donde informa del Espanyol y de polideportivo, especialmente de deportes acuáticos. Ha estado en tres Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Natación y tres Europeos. Autor del libro ‘Jesús Rollán eterno’.
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Si hay alguien más parecido al gran Michael Phelps en el circuito internacional, ese es a día de hoy Kosuke Hagino. El japonés de 21 años es admirado incluso por el estadounidense y por el hombre que ha batido todos los récords del olimpismo. El nipón está llamado a ser uno de los protagonistas de estos Juegos de Río, después de colgarse el bronce en los 400 estilos en Londres 2012 y llegar en su mejor momento. El programa de Hagino podía ser es 'phelpsiano', dada su versatilidad, aunque finalmente solo nadará los 200 y 400 estilos y 200 libre.

Estos 400 estilos inauguran la jornada de finales de los 'Juegos de la noche' para la natación, un decorado inusual, una exigencia del prime time americano. Resulta curioso que esta disciplina, la de Phelps y Lochte, esté ahora dominada por nadadoras del otro lado del Pacífico, como Hagino, cuyo rival además es otro japonés, Daiya Seto. No hay cuerpo que resista esta mastodóntica prueba, que requiere la mayor preparación de todas las disciplinas y que tanto han encumbrado dos gigantes como Phelps y Lochte.

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Lo cierto es que Hagino es una excepción en esos cuerpos musculados. Sus 1,73 metros y sus 77 kilos contrastan con el cuerpo esculpido arrastrando neumáticos de Lochte o con la envergadura privilegiada de Phelps. Pero en la vida de Hagino se cruza otro nadador: Kosuke Kitajima, el mejor que ha dado Japón, medallista en la braza en dos Juegos seguidos, retirado recientemente al no clasificarse para sus quintos campeonatos. De hecho, el técnico de Hagino, Morimasa Hinai, fue el maestro de Kitajima, que por encima de todo brillaba por su técnica y su punta de velocidad. Nadie tenía mejor final que el bracista, como nadie lo tiene ahora que Hagino.

Ganador de una medalla olímpica y de dos mundiales, Hagino quiere confirmarse en Río después de empezar a nadar cuando tenía menos de un año. Se habituó tan pronto al agua que repelió cualquier deporte al aire libre, torpe con una pelota y fuera de una piscina. El japonés será el primer campeón de la natación en Río. "Vamos a ganar el oro, pero queremos también la plata", le espetó el entrenador del grupo japonés a Fred Vergnoux el pasado junio, en una concentración de altura en Sierra Nevada. Hagino quiere ser este sábado Phelps y Kitajima al mismo tiempo.

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