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JUEGOS OLÍMPICOS: NATACIÓN

La primera medalla de Mireia Belmonte está a 4:31 minutos

La badalonesa debuta en los 400 estilos. Bajar de 4:31 minutos es sinónimo de medalla en una de las pruebas donde más posibilidades tiene.

La primera medalla de Mireia Belmonte está a 4:31 minutos
FERNANDO MAIA EFE

JJOO Río 2016: Natación en Río 2016

Mireia Belmonte se lanzará esta sábado en busca de su primera final y de su primera medalla en los que serán sus terceros Juegos Olímpicos. La badalonesa llega en forma y preparada. Vergnoux tiene la carrera en la cabeza y Mireia en su cuerpo. Bajar de 4:31 es sinónimo de su tercera medalla olímpica. Los matices y la mejora en espalda determinarán el color. Hosszu, Dirado, Beisel y Milley serán las rivales en la Piscina Olímpica de Río, que abre su semana grande.

Cuatro años, más de 20.000 kilómetros en una piscina y 2.000 horas de gimnasio se condensarán en cuatro minutos y 31 segundos. Si Mireia Belmonte logra esa marca en los 400 metros estilos, prueba con la que abrirá hoy (eliminatorias a las 19:32 y la final será a las 03:49 hora española) su programa olímpico, subirá al podio en la coqueta piscina de Río y conseguirá su tercera medalla, circunstancia histórica en la natación española y en la vida de la badalonesa, entregada a la natación desde que en 2006 fuera doble campeona mundial júnior, curiosamente, en la misma ciudad brasileña.

Mireia nunca nadó tan rápido esta disciplina desde el Mundial de Barcelona, en 2013, cuando se colgó la plata. Para rebajar esos 4:31.21, la nadadora de la UCAM tiene que mejorar su talón de Aquiles: la espalda. Por eso mismo, ha incluido la prueba de 200 en su programa a lo largo de esta temporada, con tal de hacer un parcial de 100 que se acerque más al 1:08 que al 1:10: en su mejor carrera hizo 1:09.80. En esa posta, y en la mejora de Mireia en el estilo libre, está la medalla y el color. Matices, centésimas o detalles insignificantes que en la vida de Mireia cuentan y marcan las diferencias.

La carrera de Mireia está en su cuerpo y en la cabeza de Fred Vergnoux. Salir fuerte en el primer 100 de mariposa, marcando un parcial de 1:02. No perder ritmo ni demasiada distancia en los 100 de espalda, para acumular un 2:11. Hacerse fuerte en la braza, disciplina con la que Mireia comenzó a despuntar en natación, incluso llegó a incluirla en su programa olímpico en el ciclo de Pekín 2008. Una buena posta la situaría en 3:29, a disposición de bajar de 4:31 en los últimos 100 metros, el látigo de Mireia con ese estilo libre que tanto machaca a sus rivales y que demuestra que todo en la nadadora funciona con la precisión de reloj.

Rivales. No hay prueba más descomunal que los 400 estilos. De hecho, las favoritas a la medalla son las mismas que hace cuatro años en Londres, únicamente con la novedad de la estadounidense Madeline Dirado, cuarta en el Mundial de 2013 y mujer que también ha bajado de 4:32. La húngara Katinka Hosszu, única junto con la china Shiwen Ye que ha bajado de 4:30 en los últimos cinco años, es la gran favorita. Llega en forma e imbatible.

La estadounidense Elisabeth Beisel y la británica Hanna Milley forman el otro dueto que aspira a la medalla, salvo que se incorpore alguna sorpresa como la china Shiwen Ye en Londres, la actual plusmarquista mundial que nadó como un hombre en el Centro Acuático pero que no ha vuelto a acercarse a esos registros. No se le esperaba en Río, pero su federación la repescó.

Mireia, como el resto del equipo de natación, no llegó a la Villa hasta el miércoles. Desde entonces ha estado entrenándose en silencio. Un reposo antes de soltar la adrenalina y de seguir agrandand